Animales

Ya lo intuíamos, pero ahora la ciencia lo confirma: monitorizan el agua de los ríos durante 53 años y demuestran que los más limpios poseen mayor número de animales en sus ecosistemas

Agua, peces, naturaleza, animales
Paisaje fluvial de aguas cristalinas con peces y anfibios en un entorno de alta biodiversidad.
  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

Un equipo de investigadores de la Universidad Estatal de Ohio, liderado por Casey Pennock y Lindsey Bruckerhoff, ha confirmado que la mejora en la calidad del agua ha traído de vuelta a decenas de especies a los ríos del estado. La revista Ecological Indicators publicó los resultados en 2026, tras el análisis de siete grandes cuencas fluviales de Ohio, en Estados Unidos.

El estudio combina datos de peces e insectos acuáticos recogidos entre 1978 y 2023 con registros de mejillones de río que se remontan a 1970, lo que suma 53 años de seguimiento continuo. El equipo, completado por Seth Drake, Robert Miltner y Nathaniel Shoobs, cruzó estos datos con la evolución de contaminantes como el zinc, el plomo y el nitrito en cada cuenca.

El impulso de la biodiversidad de los ríos tras la Ley de Agua Limpia

Los niveles de zinc, nitrito y plomo cayeron en las siete cuencas analizadas, mientras que el amoniaco y el fósforo total descendieron en la mayoría de ellas. Setenta y una especies de peces y 171 grupos de insectos acuáticos aumentaron su presencia en los ríos de Ohio a lo largo del periodo, frente a un número mucho menor de especies que retrocedieron.

Los mejillones de río, sin embargo, no siguieron el mismo patrón. De las especies analizadas, nueve aumentaron su presencia y diez la redujeron, un resultado que los autores atribuyen a su dependencia de los peces para reproducirse y desplazarse por el cauce.

La recuperación se apoya en la Ley de Agua Limpia de 1972 y en la Ley de Aire Limpio, aprobadas después de que el río Cuyahoga ardiera en 1969 por la acumulación de residuos industriales. La revista Time recogió entonces el incendio con un titular que resumía el estado del agua: nadie sobrevivía a caer dentro.

Columbus, la capital del estado, invirtió 200 millones de dólares en modernizar el tratamiento de aguas residuales que vierte al río Scioto tras la nueva normativa. El amoniaco y los metales pesados bajaron de forma sostenida en las décadas siguientes, y hoy sirven de ejemplo de la eficacia de la regulación federal, según recoge el estudio.

Qué supone que la biodiversidad de los ríos dependa de la regulación

Casey Pennock, coautora del trabajo, advierte de que la recuperación no es automática ni permanente. Las mejoras documentadas durante cinco décadas responden a normas concretas que obligaron a reducir vertidos, y esas mismas normas están hoy bajo presión política en Estados Unidos.

Bruckerhoff subraya que disponer por fin de un conjunto de datos tan extenso permite analizar tendencias de biodiversidad a largo plazo, algo que hasta ahora resultaba difícil de documentar con esta profundidad.

El equipo recalca además que la recolonización varía según el grupo animal: los peces, más móviles, regresaron con rapidez, mientras que insectos y mejillones dependen de su capacidad de dispersión y de la presencia de otros peces huésped para expandirse por los ríos recuperados.

El uso recreativo de los ríos de Ohio también aumentó de forma paralela a la mejora del agua, un dato que los autores vinculan directamente con el estado ecológico de las cuencas. Sin inversión sostenida y sin el mantenimiento de la normativa federal, advierten, la recuperación documentada en Ohio podría estancarse o incluso revertirse en los próximos años.

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