Energía

Los biólogos no lo entienden: instalan paneles solares flotantes sobre una piscifactoría de salmones y miles de peces acaban mudándose debajo

Paneles solares flotantes
Plataforma solar flotante (AI).
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Uno de los proyectos más destacados de AKVA Group en Chile es la implementación de una plataforma solar flotante en el mar. La iniciativa consiste en una estructura circular, similar a una jaula de cultivo convencional, equipada con paneles fotovoltaicos de grado marino y conectada a un sistema híbrido que combina almacenamiento en baterías y generadores de respaldo. Christian Schäfer, gerente general de la compañía en Chile, explica que la solución fue concebida para suministrar energía a un pontón de alimentación, cuyo funcionamiento depende de generadores diésel. Gracias a esta tecnología, es posible reducir el uso de combustibles fósiles.

La plataforma, con un diámetro de 50 metros, incorpora un sistema de gestión energética que optimiza el uso de las distintas fuentes disponibles. En primer lugar utiliza la energía generada por los paneles solares, posteriormente recurre al banco de baterías y, sólo cuando es necesario, activa los generadores como respaldo. La instalación cuenta con una potencia cercana a los 290 kWp y una generación anual aproximada de 350.000 kWh.

Así son los paneles solares flotantes instalados en Chile

Esta iniciativa posiciona a Chile como un referente en la incorporación de energías renovables dentro de la industria acuícola, demostrando el potencial de tecnologías limpias adaptadas a las condiciones del cultivo en el mar. Para Mowi Chile, uno de los principales productores de salmón a nivel global, este proyecto representa un gran avance en su estrategia de sostenibilidad. La compañía, reconocida durante cinco años consecutivos como el productor de proteínas más sostenible del mundo, fortalece su compromiso con la reducción de emisiones y la adopción de tecnologías innovadoras que contribuyan a una producción más eficiente y de menor impacto ambiental.

Para Ricardo Gantenbein, gerente de Producción de Agua de Mar de Mowi Chile, «es una apuesta netamente a economía circular, donde se genera un círculo virtuoso, independiente del objetivo y de la estrategia, ya sea de sustentabilidad, la productiva, la sanitaria, pero finalmente, como un gran paraguas lo denomino yo, que viene a envolver y crear este círculo virtuoso de precisión. Esta economía circular, la derivamos en la acuicultura de precisión, donde buscamos objetividad en la toma de decisiones, siempre pensando en la optimización de los procesos para generar bienestar animal y buenos resultados con el mínimo impacto ambiental que podamos tener en los procesos».

Por su parte, Kari-Elin Hildre, gerente general de Alotta Energy Chile, señaló que «la tecnología híbrida solar, probada en la costa noruega, demuestra que la energía renovable ya está lista para reemplazar al diésel en la acuicultura global. Verla en funcionamiento en Chile es un logro del que estamos muy orgullosos».

Productor de salmón

El salmón constituye el segundo producto de exportación de Chile, después del cobre, y ha consolidado al país como uno de los principales actores de la industria salmonera a nivel global. Actualmente, Chile es el segundo mayor productor de salmónidos, solo por detrás de Noruega, aportando aproximadamente el 25% de la producción global.

Este liderazgo ha sido posible gracias a las condiciones naturales que ofrece el territorio nacional para el desarrollo de la acuicultura. La extensa costa, junto con la presencia de fiordos y canales en el sur del país, proporciona temperaturas, calidad de agua y condiciones hidrográficas favorables para el cultivo de salmónidos, otorgando importantes ventajas comparativas para el crecimiento de la actividad.

Los primeros antecedentes del cultivo de salmón en Chile se remontan al siglo XIX, cuando se realizaron experiencias experimentales para introducir estas especies en aguas nacionales. Existen registros de la llegada de huevos de salmón y trucha en 1885, mientras que en 1905 se importaron los primeros ejemplares de salmón del Atlántico y trucha arcoíris, marcando el inicio del proceso de adaptación de estas especies al territorio chileno.

El impulso definitivo comenzó varias décadas después con una mayor participación del Estado. En 1969 se estableció un programa para introducir el salmón del Pacífico mediante un acuerdo entre la Agencia de Cooperación Internacional de Japón (JICA), la Asociación de Pesca de Japón y la entonces Agencia Nacional de Pesca de Chile. Esta colaboración permitió la capacitación de profesionales y técnicos chilenos en Japón, además de facilitar la transferencia de conocimientos y tecnologías que serían fundamentales para el posterior desarrollo de la salmonicultura nacional.

La etapa industrial y comercial se inició a mediados de la década de 1970 con la llegada de empresas japonesas y europeas que se sumaron a las iniciativas locales. En este contexto, en 1976 se creó el Servicio Nacional de Pesca (Sernapesca), organismo encargado de fiscalizar y regular las actividades pesqueras y acuícolas, fortaleciendo el marco institucional que acompañó la expansión del sector.

Durante la década de 1980, la salmonicultura experimentó un gran crecimiento, incrementando tanto el número de empresas como los volúmenes de producción. Paralelamente, la actividad se consolidó como una fuente importante de empleo y desarrollo económico, especialmente en las regiones australes. Este proceso coincidió con la estrategia nacional de diversificación de las exportaciones, que impulsó sectores como la fruticultura, la industria vitivinícola, la silvicultura, la pesca y la acuicultura.

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