Sorprendente hallazgo de los investigadores australianos: el clima controla la dieta de algunos mamíferos y ahora dependen de hongos ocultos bajo tierra

Aunque suene algo de locos, un equipo de biólogos ha descubierto que dos marsupiales amenazados de Australia dependen de un alimento que crece oculto bajo tierra. Se trata de los hongos hipogeos, parecidos a las trufas, que forman la base de la dieta de estos pequeños mamíferos excavadores. Un equipo de la Universidad Edith Cowan analizó qué comen y halló que el tipo de hongo varía según el clima árido o templado de cada zona.
El trabajo, publicado en la revista científica Ecology and Evolution en 2026, se centró en dos especies de ratas canguro, unos marsupiales del tamaño de un conejo. La investigación estudió a las betong excavador (Bettongia lesueur) y a las betong de cola cepillada (Bettongia ogilbyi), ambos clasificados como especies en riesgo en el país.
El clima y la dieta de hongos de los mamíferos australianos
El análisis reveló que la diversidad de hongos en la dieta de cada especie se asocia con la aridez del lugar donde vive. En los betongs de cola cepillada, esa variedad aumenta en los sitios más secos. En los betongs excavadores ocurre lo contrario, ya que su dieta se diversifica en los enclaves menos áridos.
Para averiguarlo, el equipo analizó 90 muestras de heces recogidas en cinco enclaves de Australia, desde zonas de clima mediterráneo hasta desiertos. Mediante una técnica que identifica el ADN presente en los excrementos, los científicos reconstruyeron el menú de cada animal sin necesidad de observarlo de forma directa.
Los autores advierten que la relación con el clima no puede aislarse por completo. Factores propios de cada sitio y del momento de la recolección influyen en los resultados, de modo que el patrón puede reflejar la variación ambiental de cada zona más que una preferencia fija de cada animal.
Los hongos ocultos bajo tierra que sostienen a betongs excavadores y betongs de cola cepillada
Tanto betongs excavadores como betongs de cola cepillada son micófagos, es decir, se alimentan sobre todo de hongos. Buscan variedades hipógeas, que fructifican bajo el suelo y recuerdan a las trufas. La familia Pezizaceae domina su menú en todos los sitios estudiados, con un tipo de trufa del género Ruhlandiella como recurso principal.
Estos hongos no viven aislados, ya que mantienen una relación de beneficio mutuo con las plantas. El hongo mejora la absorción de agua y nutrientes de las raíces y, a cambio, recibe carbono. Para el betong de cola cepillada, los hongos llegan a suponer entre el 54 % y el 76 % de su dieta, según la zona.
El análisis identificó 379 variantes de hongos en total, de las que 82 correspondían a macrohongos consumidos de forma deliberada. La dieta del betong excavador resultó más diversa que la del betong de cola cepillada, pese a que este último es el más especializado en el consumo de hongos.
¿Por qué los betongs excavadores y betongs de cola cepillada son ingenieros del ecosistema?
Al excavar en busca de comida, los betongs excavadores y betongs de cola cepillada remueven la tierra y transportan las esporas de los hongos, lo que ayuda a dispersarlas por el terreno. Ese doble papel los convierte en piezas clave para la salud del suelo y de la vegetación que crece sobre él.
«Los mamíferos que se alimentan de hongos son ingenieros del ecosistema, ya que excavan en busca de hongos, lo que ayuda a la remoción del suelo, y actúan como vectores para la dispersión de las esporas fúngicas», explicó Rebecca Quah, autora principal, en declaraciones recogidas por ScienceDaily.
El plan para reintroducir estas especies en una isla australiana
Australia registra la mayor tasa de extinción de mamíferos del mundo, con los gatos y zorros introducidos como principales responsables del declive de estas especies. Por eso, el estudio respalda un proyecto para reintroducir betongs excavadores y betongs de cola cepillada en la isla Dirk Hartog, un espacio de 63.000 hectáreas en Australia Occidental.
Según la investigación publicada en Ecology and Evolution, las diferencias en el consumo de hongos secundarios permiten que ambas especies convivan sin competir del todo por el alimento. Aun así, los autores recomiendan liberar a los animales tras las lluvias y vigilar los ciclos de sequía, porque el betong de cola cepillada, más dependiente de los hongos, sufriría de la escasez.