Los pescadores no dan crédito: 2 alemanes capturan un descomunal siluro de 2,92 metros en un embalse polaco, y creen que es el mismo animal que capturaron en 2025
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Un siluro de 2,92 metros ha vuelto a salir del embalse polaco de Rybnik, y los pescadores que lo han capturado están convencidos de que ya lo habían visto antes. Tras medirlo, lo devolvieron al agua, igual que ocurrió en 2025 con un ejemplar de idéntica longitud que muchos creen que es el mismo.
La pieza la sacaron Oliver Schäfer, un pescador alemán de 34 años de Renania del Norte-Westfalia, y su compañero neerlandés Kevin Cremers, que habían viajado hasta Polonia expresamente para un torneo de pesca de depredadores. Con una caña especial para grandes siluros y un señuelo de goma, protagonizaron el combate.
Más de media hora de combate para pescarlo
Schäfer intuyó enseguida que no era un pez cualquiera, aunque no supo la talla de su rival hasta que rompió por primera vez la superficie del agua. La lucha duró más de 30 minutos: Cremers mantuvo la embarcación a rumbo contra el viento mientras Schäfer tiraba con todas sus fuerzas.
Ya en la orilla, el jurado midió el ejemplar: 292 centímetros. Después regresó al lago, como exigen las normas de la competición. El pescador explicó al diario ‘BILD’ que los peces se llevan a tierra sobre una lona para proteger su mucosa.
El torneo se disputó los días 10 y 11 de octubre, con 70 equipos y unos 150 pescadores de toda Europa. Pese a la captura, no bastó para ganar, ya que contaba la puntuación total: la pareja acabó segunda, con 28.930 puntos.
¿El mismo pez que en 2025?
Los participantes dan por hecho que se trata del ejemplar atrapado en el torneo de octubre de 2025, cuando los polacos Krzysztof Pyra y Adrian Gontarz también midieron 292 centímetros. Según la ‘Berliner Zeitung’, desde entonces no ha crecido en longitud, pero sí ha ganado corpulencia.
La federación IGFA registra los récords de siluro por peso, pero no existe una lista oficial por longitud. En 2023, el italiano Alessandro Biancardi pescó en el Po uno de 2,85 metros, de modo que Rybnik se considera el lugar del siluro más largo conocido.
El embalse sirve de depósito de refrigeración a una central térmica de carbón y el agua caliente vuelve al lago. Como los peces comen con más intensidad cuando sube la temperatura, los siluros, las carpas y las luciopercas crecen allí más deprisa, según Schäfer. Su sueño de atrapar uno de tres metros sigue intacto: apenas le falta un palmo.
Un gigante al que le sienta bien el calor
Según la Oficina Federal para la Conservación de la Naturaleza, el siluro europeo es el mayor pez dulceacuícola autóctono del continente. Puede alcanzar los 3 metros y los 150 kilos, y tiene el cuerpo sin escamas, la cabeza ancha y seis barbillones con los que se orienta en aguas turbias. Come sobre todo peces, y los mayores cazan a veces aves acuáticas o mamíferos pequeños.
Es una especie amante de las aguas templadas y se beneficia del calentamiento. El biólogo Jürgen Geist explicó a la revista ‘Focus’ que sus poblaciones aumentan con claridad, tanto en distribución como en densidad, mientras que especies de aguas frías, como la trucha común, salen perdiendo. Para 2026, la asociación de pescadores, la oficina federal y la Sociedad de Ictiología lo han elegido pez del año.
Para las personas, el riesgo es mínimo. Tiene pequeños dientes en forma de lija y, fuera del desove, apenas supone un peligro. En España la situación es distinta: se considera especie invasora y la normativa obliga a sacrificarlo. El mayor registrado, en el Ebro, mide 2,81 metros y pesó unos 130 kilos.