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La mejor planta con flores que puedes poner en tu jardín si quieres que aguante el calor y las altas temperaturas del verano

Planta, flora, curiosidades
Gordolobo. Foto: Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0 / Josep Gesti
  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

Las olas de calor cada vez son más frecuentes y prolongadas en España. Esta situación está cambiando la forma de diseñar jardines, terrazas y espacios exteriores, donde las especies capaces de soportar altas temperaturas y largos periodos de sequía se han convertido en las grandes protagonistas.

Entre todas las plantas resistentes al calor hay una que destaca especialmente por su capacidad de adaptación y por su valor ornamental: el gordolobo (Verbascum thapsus).

Su espectacular floración, su escaso mantenimiento y su resistencia a la falta de agua la convierten en una de las mejores opciones para quienes buscan un jardín sostenible en verano.

El gordolobo, la planta con flores que mejor soporta el calor y la sequía

La lavanda, el romero o el aciano continúan siendo una apuesta segura. No obstante, el gordolobo destaca también por su extraordinaria capacidad para prosperar incluso en condiciones muy exigentes.

Se trata de una planta bienal que desarrolla durante su primer año una roseta de hojas pegadas al suelo. Es en la segunda temporada cuando aparece su característico tallo floral alto, capaz de alcanzar hasta dos metros de altura.

Además de su valor decorativo, requiere muy pocos cuidados y reduce notablemente el consumo de agua, un aspecto cada vez más importante en zonas donde las restricciones de riego son habituales durante los meses de verano.

Por qué el gordolobo resiste el sol intenso del verano

Uno de los secretos del gordolobo está en sus mecanismos naturales de protección frente al calor. Sus hojas presentan una densa capa de pequeños pelos de textura aterciopelada que actúan como un aislante natural, reduciendo la pérdida de humedad y protegiendo la planta de la radiación solar directa.

A ello se suma un sistema radicular profundo que le permite encontrar agua en capas del terreno donde otras plantas ornamentales no pueden llegar. Gracias a esta característica mantiene su vigor incluso durante largos periodos sin precipitaciones.

Según los datos recopilados por PictureThis, esta especie se desarrolla especialmente bien con temperaturas comprendidas entre los 20 y los 35 grados, aunque puede soportar episodios puntuales de hasta 38 grados sin sufrir daños importantes.

Durante la floración, que suele extenderse entre mayo y agosto, produce llamativas flores amarillas, blancas o púrpuras que atraen a numerosos polinizadores como abejas y mariposas.

Su hábitat natural, formado por laderas secas, terrenos pedregosos y zonas montañosas, explica su excelente adaptación a jardines muy soleados y con suelos bien drenados.

Cuidados básicos de esta planta bienal

Aunque el gordolobo es una planta extremadamente resistente, algunos cuidados sencillos ayudan a mantenerla en perfecto estado durante los meses más calurosos.

Lo más importante es plantarla siempre en una zona con muchas horas de sol directo y evitar los suelos que acumulen demasiada humedad. Los terrenos arenosos o pedregosos, incluso aquellos con pocos nutrientes, son ideales para favorecer su crecimiento.

Si las temperaturas superan los 38 grados durante varios días consecutivos, las hojas pueden perder parte de su color o aparecer ligeramente enrolladas. En estos casos basta con realizar un riego ligero al amanecer para aliviar el estrés térmico sin provocar encharcamientos.

Además de su uso ornamental, el gordolobo cuenta con una larga tradición en la medicina popular. Naturitas recuerda que históricamente sus flores llegaron a utilizarse para aportar reflejos dorados al cabello y que esta planta también ha sido empleada por sus propiedades beneficiosas para el sistema respiratorio.

Otras plantas resistentes al calor para crear un jardín sostenible

El gordolobo puede combinarse con otras especies especialmente adaptadas al clima mediterráneo para conseguir un jardín atractivo durante todo el verano.

Entre las mejores alternativas destacan la equinácea, gracias a sus profundas raíces; la hierba callera, una suculenta capaz de almacenar agua en sus hojas; la menta gatuna, muy apreciada por su aroma y resistencia; la coreopsis y la salvia rusa, dos especies que mantienen una abundante floración incluso en terrenos pobres y bajo temperaturas elevadas.

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