Los científicos se han quedado sin palabras: graban por primera vez un cachalote dando cabezazos como en Moby Dick
El comportamiento de los animales es lo que más curiosidad despierta y lo que suele generar más debate entre los científicos. Muchas de esas conductas pasan desapercibidas o resultan difíciles de interpretar incluso después de años de estudio.
En este caso no se trata de migraciones ni de técnicas de caza, sino de un cachalote dando cabezazos como en Moby Dick, un gesto que durante décadas se consideró una exageración literaria y que ahora cuenta con imágenes grabadas por primera vez.
Graban por primera vez a cachalotes dándose cabezazos como en Moby Dick
Un equipo de la Universidad de St Andrews grabó entre 2020 y 2022 a varios cachalotes chocando violentamente entre sí en aguas de las Azores y Baleares. Las imágenes, captadas con drones, muestran impactos frontales con una fuerza que hasta ahora solo aparecía en relatos de balleneros y en la novela de Herman Melville.
Los resultados se publicaron en la revista Marine Mammal Science en marzo de 2026. En los vídeos, varios ejemplares se aproximan, alinean el cuerpo y se golpean con la cabeza, que en el cachalote puede representar hasta un tercio de su longitud total. Ese órgano alberga el espermaceti, una estructura clave para la ecolocalización.
Durante años, la comunidad científica aceptaba que los cachalotes podían empujar o embestir, pero nadie había registrado choques directos entre individuos de forma sistemática. Los drones permitieron observar la escena desde arriba sin interferir en el comportamiento de los animales.
Las grabaciones dan nueva credibilidad a relatos que muchos expertos consideraban exagerados. En 1820, un cachalote macho embistió de frente al ballenero Essex frente a las islas Galápagos y lo hundió. El primer oficial dejó constancia del ataque, y ese episodio acabó inspirando Moby Dick, la novela de Herman Melville que fijó la imagen del cachalote como un animal capaz de usar la cabeza como arma.
Por qué los cachalotes se dan cabezazos
Los vídeos revelan un patrón inesperado: la mayoría de los protagonistas son machos jóvenes, no adultos compitiendo por hembras. Los investigadores identifican encuentros repetidos entre individuos de tamaño similar que alternan golpes y pausas.
Los cachalotes jóvenes abandonan el grupo familiar al alcanzar la madurez y compiten en solitario por el acceso a las hembras. Los choques podrían formar parte de ese aprendizaje, una forma de medir fuerza y resistencia antes de enfrentamientos reales. En varias secuencias, los animales emiten clics antes y después del impacto, sonidos que forman parte de su sistema de comunicación. Los investigadores interpretan los golpes como una interacción que combina juego y jerarquía.
Las hembras viven en grupos estables dirigidos por una matriarca, mientras que los machos jóvenes pasan por una fase de transición antes de independizarse. Los choques podrían acelerar ese proceso, marcando la posición de cada individuo dentro del grupo.
El equipo pide más grabaciones para confirmar si estos choques son habituales o dependen de factores como la edad, el entorno o la época del año. El riesgo de usar la cabeza como arma plantea dudas, ya que esa zona concentra funciones esenciales para la supervivencia del animal.
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