Los biólogos se quedan pasmados: los ciervos podrían ser la clave para vigilar la salud y la contaminación en los ecosistemas europeos
Los ciervos podrían desempeñar una función mucho más importante de la que se les atribuye en la vigilancia ambiental. Una revisión científica analiza cómo estos grandes herbívoros responden a los cambios de su entorno y plantea su utilidad como bioindicadores de la estabilidad de los ecosistemas y de la contaminación ambiental en Europa.
El trabajo examina diferentes especies de cérvidos y recoge investigaciones sobre su exposición a contaminantes, además de otros factores que pueden alterar su salud y las condiciones de los hábitats donde viven.
Los ciervos podrían servir para controlar la salud de los ecosistemas europeos
La propuesta parte de una característica esencial de los cérvidos: ocupan amplios territorios, consumen recursos de distintos hábitats y reaccionan ante modificaciones en las condiciones ambientales.
Estas particularidades permiten obtener información sobre el estado de los ecosistemas a partir de su distribución, comportamiento y bienestar.
El estudio, publicado en Polish Journal of Veterinary Sciences, revisa varias especies presentes en Europa, entre ellas el ciervo rojo (Cervus elaphus), el corzo (Capreolus capreolus), el gamo (Dama dama), el alce (Alces alces) y el reno (Rangifer tarandus).
Los investigadores consideran que estos animales pueden actuar como bioindicadores ambientales. Su exposición a diferentes elementos del entorno puede proporcionar pistas sobre la calidad del hábitat y la presencia de contaminantes, especialmente cuando los cambios ambientales afectan a sus recursos alimentarios o a sus zonas de refugio.
¿Cómo pueden los ciervos detectar la contaminación ambiental?
La revisión pone el foco en varios contaminantes que pueden acumularse en los organismos. Entre ellos aparecen los PFAS, un amplio grupo de sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas, y los PCB, compuestos que forman parte de los contaminantes orgánicos persistentes.
Los tejidos de los cérvidos pueden convertirse en matrices útiles para estudiar la exposición a determinadas sustancias.
Esto no significa que observar a un ciervo permita identificar por sí solo el nivel de contaminación de una zona. El valor del animal reside en integrarlo dentro de programas científicos de seguimiento que analicen diferentes indicadores y comparen los resultados entre territorios y periodos.
¿Qué otros factores afectan a los cérvidos en Europa?
La contaminación constituye solo una parte de las presiones ambientales que recoge la revisión. La calidad del hábitat, la disponibilidad de alimento, la competencia entre especies, el cambio climático y la actividad humana también pueden modificar el bienestar y la dinámica de las poblaciones.
Por este motivo, los autores defienden una vigilancia a largo plazo. El seguimiento debe tener en cuenta las fluctuaciones de las poblaciones y los cambios de comportamiento, además de las características del territorio.
La investigación concluye que los cérvidos pueden aportar información relevante para comprender la estabilidad de los ecosistemas y detectar señales de contaminación.
Los autores plantean que esta información puede complementar las estrategias de conservación y de reducción de la contaminación en Europa.
El trabajo también subraya que la salud de los cérvidos no puede estudiarse de forma aislada. Estos animales forman parte de redes ecológicas en las que intervienen plantas, depredadores, presas y seres humanos.
Analizar sus respuestas al entorno puede, por tanto, aportar una perspectiva adicional sobre los cambios que experimentan los ecosistemas europeos.