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Tu perro te juzga y es oficial: un estudio demuestra que las perras hembras son capaces de detectar la incompetencia humana

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Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

¿Alguna vez has tenido la sensación de que tu perro te observa con cierto escepticismo cuando le tiras mal la pelota en el parque o no consigues abrir un frasco mientras cocinas? Según un estudio realizado por un equipo de expertos de la Universidad de Kyoto, tu impresión podría no estar tan desencaminada. Los investigadores hallaron que, al menos en determinadas circunstancias, los perros (especialmente las hembras) pueden no sólo evaluar la competencia humana, sino además actuar en consecuencia.

El trabajo, publicado en la revista científica Behavioural Processes, apunta a que las perras pueden distinguir entre personas competentes e incompetentes en una tarea concreta, y que su comportamiento posterior depende de esa evaluación. Para comprobar esta hipótesis, las investigadoras Hitomi Chijiiwa, Eri Horisaki, Yusuke Hori, James R. Anderson, Kazuo Fujita y Hika Kuroshima diseñaron un experimento sencillo pero revelador en el que participaron 30 perros.

Un estudio demuestra que tu perro puede juzgarte

En la primera fase, uno de los sujetos lograba abrir con facilidad un frasco que contenía alimento, mientras que el otro fingía no poder hacer. Esta escena se repitió varias veces. En la segunda etapa, los perros, uno por uno, intentaban abrir el recipiente con comida. Al no conseguirlo, debían elegir a cuál de las dos personas acudir en busca de ayuda. El resultado fue sorprendente: las hembras miraban durante más tiempo y se acercaban con mayor frecuencia a la persona que había demostrado ser capaz de abrir el frasco. En cambio, los machos no mostraron una preferencia tan marcada.

Según los investigadores, «este resultado sugiere que los perros pueden reconocer diferentes niveles de competencia en humanos, y que esta habilidad influye en su comportamiento hacia las personas». Este hallazgo introduce un matiz muy interesante en la relación entre humanos y perros, que siempre se ha caracterizado por la lealtad y la capacidad de estos animales para interpretar estados de ánimo y gestos.

Sin embargo, este estudio sugiere que no sólo detectan emociones, sino que también evalúan habilidades. Esta capacidad podría haber supuesto una ventaja adaptativa a lo largo del tiempo.

Diferencias entre machos y hembras

Uno de los aspectos más destacados del estudio es que las hembras fueron más consistentes a la hora de elegir al humano competente, mientras que los machos no mostraron una preferencia tan clara. Los expertos no saben si este fenómeno se debe a diferencias hormonales, sociales o cognitivas, por lo que es necesario un análisis más detallado.

«Los perros son altamente sensibles al comportamiento humano y evalúan a las personas basándose tanto en sus experiencias directas como en la observación de interacciones ajenas. En la condición relacionada con la comida, los perros miraron durante más tiempo a la persona competente que a la incompetente, y las hembras, en particular, mostraron una mayor tendencia a acercarse al individuo que había demostrado ser capaz», detalla un artículo publicado en Behavioural Processes.

En definitiva, los estudios apuntan a que los perros tienen una percepción social mucho más sofisticada de lo que se creía. No sólo reconocen voces, gestos y emociones, sino que también pueden sacar conclusiones sobre la competencia de las personas. Ahora, la ciencia deberá averiguar hasta qué punto la evaluación se puede extrapolar a otros contextos más allá de la comida.

La memoria de los perros

@filosofia.animal ¿Los perros tienen memoria? ¿De qué cosas pensás que no se olvidaría nunca el tuyo? #educacioncaninaenpositivo #etologiacanina ♬ sonido original – Filosofía Animal

«Los perros no viven únicamente en el presente; cada experiencia y cada emoción dejan una huella en su memoria. Un perro que se pone feliz al recibir a su visitante favorito, otro que reconoce a su mejor amigo en la plaza o aquel que evita pasar por la puerta de una veterinaria, todos muestran cómo los recuerdos influyen en su comportamiento. La memoria canina es principalmente asociativa: si un evento siempre va seguido de otro, aprenden a anticiparlo. Por ejemplo, si cada vez que empieza a llover suenan truenos que lo asustan, la próxima vez que llueva el perro puede mostrar miedo antes incluso de escuchar el primer trueno, anticipando lo que podría suceder. La fijación de un recuerdo no depende únicamente de la cantidad de repeticiones, sino del componente emocional que queda registrado en la amígdala, una pequeña estructura cerebral vinculada a las emociones.

Experiencias tensas o dolorosas se graban con fuerza, pero lo mismo ocurre con aprendizajes positivos: un parque donde jugó y fue feliz o un vecino que le regala caricias dejan huellas duraderas. Comprender cómo funciona la memoria de un perro es clave para ayudarlos: tras un miedo, una fobia o una reacción intensa suele haber una experiencia pasada que dejó marca. Al identificarla, podemos construir nuevas asociaciones basadas en experiencias positivas. Así, cada vivencia de un perro se convierte en parte de su historia, moldeando su carácter y su forma de percibir y entender el mundo. ¿Qué cosas crees que tu perro nunca olvidará?»

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