Los prostíbulos del suegro de Sánchez

Una empleada de los prostíbulos del suegro de Sánchez a OKDIARIO: «Corría la coca y se dejaban bolsas de llenas de billetes»

Gloria atendió la barra durante tres años y devolvió a su jefe una bolsa de billetes de 50 euros que encontró

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Gloria, nombre ficticio, trabajó durante tres años en la barra del local situado en el número 180 del Paseo de la Castellana de Madrid, uno de los negocios de prostitución vinculados a Sabiniano Gómez, padre de Begoña Gómez y suegro de Sánchez. En una conversación con este periódico ha relatado la intrahistoria de cómo funcionaba el negocio. Había «eso blanco, cocaína», los clientes «meaban por todas partes» y un hermano de Sabiniano olvidó fajos de dinero en un pequeño despacho. «Me dijeron: Habrás robado. Y dije: Sí, mucho. Esa acusación me rompió el alma y me acabé yendo», indica con pesar varias décadas después.

Esta antigua trabajadora, que se limitaba a atender las consumiciones en la barra, confirma que en la planta inferior del establecimiento «dormían muchas chicas» y que el local, en la principal arteria urbana de la capital española, lo frecuentaba «gente de mucho dinero que venía de todas partes». Eso sí, prefiere no decir nombres.

Su testimonio inédito, que desvela en exclusiva OKDIARIO tras varios encuentros, incluye también ese episodio que retrata la forma de trabajar anárquica: un día encontró un montón de billetes de 50 euros en el despacho del sótano y se los devolvió a su jefe, Conrado Gómez Serrano. No recibió a cambio agradecimiento alguno.

«Yo estaba en la barra», insiste Gloria, una mujer andaluza de raza que, a pesar de ya contar con unos años a la espalda, muestra su entereza tras muchos años trabajando en diversos sectores.

Consiguió comprarse un piso y criar tres hijos, y ahora un nieto, sin la ayuda de su marido, que murió. No le gusta especialmente recordar su etapa en el local. «Trabajaba sólo de día. Así podía cuidar de mis hijos. El turno de noche en la barra lo hacía otra persona. No volvería allí ni de visita», añade.

Castellana 180

Según sus recuerdos, que Gloria guarda con total claridad, la planta de abajo servía de alojamiento para varias mujeres, todas extranjeras que sólo aguantaban unos meses y se iban a otros sitios. «Abajo dormían muchas chicas», afirma. Preguntada por las condiciones, dice: «Era una cama con su almohada, estaba bien, lo tenían bien».

Gloria explica que las jóvenes «se quedaban ahí» y descansaban tras «salir de hacer sus cosas». Recuerda especialmente a dos hermanas, de las que no conserva el contacto: «Se fueron porque se las llevaron a otro sitio y se fueron».

PROSTÍBULOS. La barra que atendía cada día Gloria en el Paseo de la Castellana, una empleada de los prostíbulos del suegro de Pedro Sánchez.

Cuando se le pregunta si recuerda incidentes, menciona las drogas: «Eso blanco, sí, cocaína, había droga». Y precisa de inmediato: «Yo no la he probado».

Sobre la clientela, ha sido escueta: «Iba gente de dinero, pero yo no tocaba nada». Según su testimonio, no recuerda que la Policía acudiera al local ni que los vecinos se quejaran: «No que yo sepa».

«Yo sabía dónde estaba. Yo sé de lo que estaba haciendo. Yo lo que quería era dinero para mi hijo y me compré un piso», relata.

Los billetes del despacho

El episodio que Gloria recuerda con más detalle ocurrió en el sótano. Su jefe le dejaba encargos («Gloria, pon esto, lo otro, lo otro») y ella bajaba a un pequeño despacho. Allí, en el suelo, vio el dinero.

«Yo entré y digo: Ahí va. ¿Y este dinero?», rememora. Entonces llamó a Conrado: «Conrado, tienes aquí un dinero tirado en el suelo». Él le respondió: «Ay, sí, sí, lo sé. Lo estaba buscando. No me digas que está ahí». Vino, lo cogió y se fue. Gloria ha asegurado que eran billetes de 50 euros y que, en suma, «era mucho dinero».

Cuando se lo contó a una amiga, esta le reprochó su honradez: «Qué tonta eres, ¿por qué no lo has cogido?». Ella lo tiene claro: «Eso era de él. ¿Cómo yo me lo iba a quedar?».

Gloria ha explicado además que en el local la caja estaba «al final» y ella impedía que nadie se acercara a ella. En una ocasión sorprendió a una recién llegada intentando abrirla y la echó sin contemplaciones: «Fuera de aquí. A tomar por saco».

Suegro de Sánchez

Sabiniano Gómez, padre de Begoña Gómez y suegro del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se ha convertido en los últimos años en objeto de debate público por los turbios negocios que regentó en Madrid. Según la información recabada por este periódico, la familia gestionaba al menos seis locales.

Gloria solo trabajó en el de Castellana. «Yo estaba nada más que en ese sitio», subraya. Ha recordado a Sabiniano como «el más mayor» y dice que otros dos, Conrado y Enrique, llevaban el día a día.

De Conrado, con quien más trató, tiene buenas palabras: «Para mí, estupendo». Le reprocha: «Yo le pedía algo. Y me decía Sí, sí, lo voy a hacer. No te preocupes. Y luego no lo hacía».

A Begoña Gómez no la llegó a ver en el local. «Yo sé que tenía una hija, pero nada más», dice, sin aportar más detalles.

Gloria se marchaba antes de que cayera la noche, porque tenía tres hijos a su cargo. Su hermana le insistía en que dejara el trabajo: «Gloria, ¡sal ya!». Ella aguantó hasta reunir lo suficiente: «Yo ya tenía un dinero, ya que compré este piso».

Un local problemático

Según las exclusivas de OKDIARIO, Castellana 180 acumula una larga trayectoria de controversias: en 1996 fue clausurado por el Ayuntamiento de Madrid por denuncias y falta de permisos; posteriormente obtuvo una licencia de «sauna con bar» que el Tribunal Superior de Justicia de Madrid anuló en 2003 al apreciar discrepancias entre la actividad declarada y los planos, que reflejaban principalmente cabinas de masaje.

Además, informes municipales citados por OKDIARIO señalaron deficiencias higiénico-sanitarias, –precisamente- pernoctaciones de trabajadoras en el sótano, salidas de emergencia no operativas y la retirada de un aseo público para instalar otra sauna. Los registros guardan otros dos incidentes judicializados: un hombre sorprendido en 2011 con una placa policial falsa y una pistola neumática, y el hurto de un iPhone en 2020. El establecimiento continúa funcionando bajo otra gestión y el nombre TC Castellana. OKDIARIO lo ha visitado.

El local de Castellana 180 sigue abierto. «Ahora será de otra persona», apunta Gloria. De aquellos años en la barra le quedan un piso propio y la certeza de que se movió mucho dinero.

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