Así se grabó Villarejo controlando al chófer de Bárcenas: “Haré las gestiones oportunas para tu jefe”

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El comisario José Villarejo, que se hacía llamar ante el chófer de Bárcenas “Tony”, era el principal interlocutor del topo de la policía, a quien además le pagaba mensualmente su asignación con fondos reservados. El conductor Sergio Ríos Esgueva, que durante los dos años que trabajó para la familia Bárcenas, desempeñó con eficacia el papel de infiltrado, facilitó a sus contactos del Ministerio del Interior los movimientos del ex tesorero del PP -los meses en los que estuvo en libertad- y de su mujer Rosalía Iglesias. Por ese espionaje percibía dos mil euros todos los meses de las arcas de los fondos reservados de la Policía.

La Unidad de Asuntos Internos (UAI), a partir de las cintas y pendrives que le fueron intervenidas a Villarejo en los registros en su domicilio cuando fue detenido hace ahora un año, ha puesto a disposición del juez Diego de Egea grabaciones que implican al propio Villarejo, al comisario Enrique García Castaño y a la cúpula del Ministerio del Interior.

OKDIARIO tiene en su poder una cinta con una conversación telefónica entre Villarejo y el chófer de Bárcenas. La grabación corresponde al 7 de enero de 2014, cuando el ex tesorero del PP llevaba en la prisión madrileña de Soto del Real ocho meses. El juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz, que lo acusaba de cuatro delitos fiscales, había decretado su encarcelamiento por riesgo de fuga en junio de 2013.

Finalmente, Bárcenas permaneció 20 meses en la cárcel madrileña hasta enero de 2015. Cuando regresó a su casa, el chófer había desaparecido de su vida y ya había sido enchufado por Interior para que realizara el curso de Policía en la Academia de Ávila. La familia del ex tesorero había perdido su confianza en él.

Villarejo: “En qué sentido lo están puteando. Para pararlo”

La grabación, por el tono coloquial de la conversación, delata que Sergio Ríos no era la primera vez que contactaba con Villarejo, a quien se dirige con el sobrenombre de “Tony”. El topo llama a su interlocutor policial para informarle de sus últimas averiguaciones sobre la situación de Bárcenas en la cárcel. El propio ex comisario le comenta que estaba a punto de enviarle un whatsapp. La charla apenas dura dos minutos, porque se corta la comunicación, pero Ríos aprovecha el tiempo para pedirle a su contacto policial que transmita a sus superiores el mal estado de ánimo del ex tesorero.

–Sergio Ríos: Porque le están puteando mucho allí (en la cárcel de Soto). Por eso te decía yo que a lo mejor podíais mover una baza.

Villarejo le contesta que iba a hacer todo lo posible por pararlo.

–José Villarejo: ¿En qué sentido le están puteando… En qué sentido? Para pararlo y tal.

La conversación entre Villarejo y el conductor de Bárcenas se produce al día siguiente de la fiesta de  Reyes. El ex tesorero del PP, según la grabación, pasaba un mal momento principalmente por la cercanía de las fiestas navideñas. Además, eran las primeras Navidades de su vida que pasaba en la cárcel. Alejado de sus familiares.

Moncloa conocía la operación

En esa época Villarejo era el único contacto policial con quien solía comunicarse Sergio Ríos, que no sólo cobraba dos mil euros al mes con dinero de los fondos reservados sino que le habían prometido ya que, cuando finalizara la operación, lograría su ingreso en la Policía.

Ríos, que había sido militar y conductor de otros políticos del Partido Popular por recomendación de Génova, espió desde dentro a la familia Bárcenas. La confianza depositada en él sirvió para facilitarle su trabajo. Como infiltrado policial proporcionó a Villarejo y García Castaño, según Asuntos Internos, información de gran valor y el acceso a los inmuebles del ex tesorero del PP.

Por esa tarea de infiltración, el chófer recibió 48.000 euros netos en dos años procedentes de las arcas de los fondos reservados del Ministerio del Interior y su salario mensual de conductor. El dinero se lo entregaba al topo, en mano, uno de los enlaces del Ministerio del Interior y el propio Villarejo.

Según ha podido saber OKDIARIO, la labor de infiltración de Eugenio Ríos era conocida por La Moncloa, la sede del PP y el ministro del Interior, entonces Jorge Fernández Díaz.

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