Elecciones en Hungría

Orbán confía en ganar pero teme el golpe de Bruselas: «Nos acusarán de fraude si vencemos»

La visita de J. D. Vance es un respaldo a Viktor Orbán en caso de acusaciones de fraude

Crecen los rumores de amenazas de protestas violentas por Antifas en Budapest si gana Fidesz

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Paula Ciordia

Con un censo de apenas ocho millones de votantes, la Hungría de Vikctor Orbán se ha convertido en uno de los principales focos de tensión política en Europa en las últimas semanas previas a las elecciones. El candidato de Fidesz se juega mantener la presidencia del país después de 16 años gobernando con mayoría. Orbán, el dirigente europeo con más años en el poder, podría perder frente a Tisza, la formación liderada por el proeuropeo Péter Magyar, alineada con el Partido Popular Europeo (PPE).

Mientras Magyar juega con ventaja según la mayor parte de los sondeos del país, el equipo de Orbán confía en reeditar su cuarta victoria consecutiva en estas elecciones en Hungría. Según señalan fuentes cercanas de Fidesz a OKDIARIO, la preocupación del líder húngaro no está en perder —convencidos de que van a ganar—, sino en ser acusados de fraude.

Orbán y su posible victoria en Hungría

«Tememos ser acusados de fraude por parte de la oposición», señalan fuentes próximas a Orbán, mientras denuncian una campaña mediática en Hungría contra Fidesz y de «cocinar» a través de la prensa a favor de Tisza «una victoria ficticia» en las encuestas para agitar las calles tras los resultados de estas elecciones.

Para Fidesz, las acusaciones de «injerencia rusa» en estas elecciones forman parte de una campaña de desinformación, mientras restan importancia a que Orbán haya mantenido contactos con Vladímir Putin. «Son dos presidentes de países próximos y nosotros dependemos del gas ruso, ¿qué hay de raro?», apuntan analistas próximos al partido, trazando un paralelismo con lo sucedido en la última victoria de Donald Trump.

El propio Orbán reconoció la relación con el dirigente ruso en sus redes sociales, justificando  de conseguir «la paz» en la guerra de Ucrania y Rusia, contestando así al presidente de Polonia, Donald Tusk, tras sus críticas por su acercamiento a Putin: «¿Y tú qué has hecho?», le espetó el hungaro al polaco tratando de zanjar la polémica.

Crecen los rumores de protestas ultras el domingo

Según ha podido saber OKDIARIO, el entorno cercano al Gobierno húngaro ha recibido alertas de posibles protestas violentas lideradas por el movimiento Antifa si finalmente gana Orbán. De ahí que la visita del vicepresidente de Estados Unidos, J. D. Vance, esta semana en la recta final de campaña, y su participación en un mitin en Budapest —llamando en directo a Donald Trump ante más de 5.000 simpatizantes—, se interprete como “una advertencia” a Bruselas en caso de interferir en la soberanía de Hungría tras los resultados.

«No dejaremos solo al gobierno patriótico de Hungría», advirtió Vance desde la capital húngara este pasado martes. «Para nosotros, la gente y las familias de Hungría serán lo primero». Unas palabras que se repiten en los corrillos próximos a Fidesz, conscientes de lo que se juegan el domingo, como un bálsamo tranquilizador de cara a los comicios si la violencia estalla.

“Queremos que tomen una decisión sobre su futuro sin presiones externas… No hay que hacer caso a los burócratas de Bruselas. «Escuchen a sus corazones, escuchen a sus almas y escuchen la soberanía del pueblo húngaro», afirmó Vance, manifestando públicamente que Orbán es «un gran amigo de Estados Unidos», acusando a «los burócratas» de Bruselas de «debilitar la economía de Hungría y la seguridad energética».

Las elecciones de Hungría: un «referéndum» a la UE

Orbán representa el liderazgo del ala más conservadora de la UE. La longevidad política de Orbán ha permitido a Fidesz convertir Hungría en un laboratorio de la nueva derecha internacional, articulada en Europa desde 2024 en torno a la coalición Patriotas por Europa, que defiende la primacía de la soberanía nacional frente al avance del globalismo.

Esa apuesta soberanista ha llevado a Orbán a desarrollar una política exterior autónoma, manteniendo relaciones bilaterales con potencias enfrentadas entre sí, como Rusia, Estados Unidos o China, al margen de los consensos de Bruselas. A esto hay que sumarle la capacidad de veto en las decisiones que requieren unanimidad de los Estados miembros de la UE.

El Gobierno de Viktor Orbán ha utilizado en varias ocasiones desde 2022 esa capacidad para retrasar paquetes de ayuda financiera a Ucrania, bloquear o condicionar sanciones contra Rusia y forzar negociaciones con Bruselas a cambio de su apoyo.

Un funcionamiento al que la Unión Europea quiere poner fin para evitar este tipo de situaciones y que ha despertado un intenso debate. Hasta el punto de convertir estas elecciones en un plebiscito de facto sobre la relación no solo de Hungría, sino del conjunto de países con la actual política de la Unión Europea, presidida por Ursula von der Leyen.

“Aquí importa el bolsillo” es una de las frases que más se repite entre los analistas y sociólogos húngaros cuando se habla de la influencia de la ideología en los ciudadanos. Precisamente, fue la crisis económica de 2023, desatada por la inflación, la que golpeó con fuerza a los hogares húngaros y condiciona ahora el voto.

Mientras Viktor Orbán ha centrado su discurso en estos comicios en vincular la defensa de la soberanía con la protección económica de los ciudadanos, Magyar representa la posibilidad de un giro en la relación de Hungría con la UE y el eventual desbloqueo de los fondos europeos congelados, sanción impuesta a Hungría por «dudas sobre el Estado de derecho».

El ideólogo de la nueva «democracia iliberal»

Orbán se ha definido a sí mismo como el primer líder «iliberal» del mundo, una etiqueta que ha convertido en seña de identidad política. Bajo su mandato, Hungría reformó su Constitución incorporando referencias explícitas a Dios y reforzando valores tradicionales de pertenecencia a la Cristiandad, gracias a su mayoría absoluta parlamentaria.

En 2024 impulsó Patriotas por Europa, consolidando una red de partidos patriotas en el continente. En ese marco se explica la cercanía con líderes como Santiago Abascal, quien participó en un mitin de Fidesz en Budapest coincidiendo con la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), el foro internacional de referencia para la derecha soberanista.

Viktor Orbán también fue uno de los primeros dirigentes europeos en respaldar a Donald Trump, al que calificó como «el líder que necesitaba Occidente» antes incluso de su llegada a la Casa Blanca en 2016.

En política internacional, Hungría ha liderado posiciones críticas dentro de la UE, como el veto a determinadas ayudas a Ucrania, alineándose en ocasiones con países como Eslovaquia o República Checa. Estas decisiones han derivado en sanciones económicas por parte de Bruselas que, según el entorno de Orbán, han tenido un efecto contraproducente al alimentar el euroescepticismo interno.

Además, y a diferencia de otros líderes patriotas que han optado por vías novedosas para hacer frente al problema migratorio, como la construcción de centros en los países de origen, el Gobierno húngaro es el único del continente que paga un millón de euros al día de multa a la Comisión Europea por negarse a recibir inmigrantes.

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