GROENLANDIA

Alemania retira a sus soldados desplegados en Groenlandia tras amenazar Trump con una guerra arancelaria

Europa mantiene una presencia simbólica y rotatoria en Groenlandia, muy lejos del despliegue estadounidense

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Marta Torres
  • Marta Torres
  • Corresponsal internacional. He escrito en La Razón, El Mundo, Wall Street Journal Edición Américas.

El equipo de reconocimiento militar de Alemania ha regresado este domingo 18 a Alemania tras un despliegue de apenas 44 horas en Groenlandia. El contingente, compuesto por 13 soldados, embarcó al mediodía en un vuelo desde Nuuk, la capital de la isla ártica, pese a que inicialmente estaba previsto que la estancia se prolongara varios días más. Alemania retira a sus soldados desplegados en Groenlandia tras amenazar el presidente de Estados Unidos Donald Trump con una guerra arancelaria.

Con este movimiento, Alemania ha retirado a sus soldados desplegados en Groenlandia en un contexto marcado por la creciente tensión con Estados Unidos, después de que el presidente estadounidense Donald Trump amenazara con una guerra arancelaria contra varios países europeos. Desde el Gobierno del canciller alemán Friedrich Merz se ha insistido en que la misión «cumplió con su cometido» y que el regreso se ajusta a lo planificado.

No obstante, el repliegue coincide en el tiempo con el anuncio realizado por Trump el pasado sábado, cuando comunicó la imposición, a partir del 1 de febrero, de aranceles adicionales del 10 %, que podrían elevarse posteriormente, contra Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos y Finlandia. Washington justificó la medida por el respaldo político y militar expresado por estos países a Groenlandia en el marco de la OTAN.

Alemania había asumido un papel destacado en esta iniciativa europea, liderando el envío de personal militar a Groenlandia con una misión exploratoria destinada a demostrar al presidente estadounidense que Europa se toma en serio la seguridad del Ártico. El despliegue se interpretó como un gesto político y estratégico en respuesta a las reiteradas exigencias de Trump de un mayor compromiso europeo en materia de defensa.

Además del contingente alemán, Francia, Suecia, Noruega y el Reino Unido también participaron en la misión exploratoria, concebida como paso previo a un ejercicio de entrenamiento conjunto en la región. Groenlandia, territorio autónomo de Dinamarca, se ha convertido en un lugar clave por su posición estratégica en el Atlántico Norte y su creciente relevancia geopolítica.

La reacción europea al anuncio arancelario de Trump no se ha hecho esperar. El presidente francés, Emmanuel Macron, ha calificado la amenaza de «inaceptable» y, según fuentes cercanas al Elíseo, solicitará la activación del instrumento contra la coerción de la Unión Europea, la herramienta de represalia más contundente de la que dispone el bloque comunitario. Este mecanismo permite a la UE responder de forma coordinada a presiones económicas consideradas coercitivas o de carácter político por parte de terceros países.

La decisión de Trump ha llegado en un momento especialmente delicado para las relaciones transatlánticas. En los últimos días, varios gobiernos europeos habían anunciado su intención de reforzar la cooperación militar en Groenlandia y en el Ártico como parte de la estrategia de la OTAN. Estas iniciativas buscaban precisamente responder a las demandas estadounidenses de mayor implicación europea en la seguridad regional.

Sin embargo, lejos de rebajar la tensión, la amenaza arancelaria ha elevado el conflicto a un nuevo nivel. Para muchos gobiernos europeos, la medida confirma que Trump está dispuesto a utilizar la política comercial como herramienta de presión geopolítica, incluso contra aliados históricos. En este contexto, la rápida retirada de algunos contingentes militares, como el alemán, ha sido interpretada por analistas como un intento de evitar una escalada mayor mientras se evalúan las consecuencias económicas y diplomáticas.

Desde Bruselas, la posible activación del instrumento en contra de la coerción supondría un punto de inflexión en la respuesta europea. Sería una señal clara de que la Unión Europea no está dispuesta a aceptar lo que considera un chantaje comercial vinculado a decisiones de política exterior y de seguridad, aunque también implicaría el riesgo de profundizar aún más el enfrentamiento con Washington.

La disputa en torno a Groenlandia evidencia hasta qué punto el Ártico se ha convertido en un nuevo foco de rivalidad estratégica global. Lo que comenzó como un debate sobre presencia militar y ejercicios de la OTAN ha derivado en una confrontación comercial con potenciales consecuencias de gran alcance para las relaciones entre Estados Unidos y Europa. Mientras tanto, el equilibrio entre cooperación aliada y confrontación política se muestra cada vez más frágil.

Tropas europeas hay en Groenlandia

  • Francia: 15 soldados.

  • Alemania: 13 soldados (el contingente que recientemente regresó).

  • Suecia: tres oficiales.

  • Noruega: dos oficiales.

  • Reino Unido: un oficial.

  • Países Bajos: un oficial.

¿Qué hacen allí?

  • Estos soldados no son fuerzas combatientes grandes ni una base permanente, sino pequeños destacamentos enviados para actividades de reconocimiento, coordinación y preparación de ejercicios más amplios en cooperación con Dinamarca y la OTAN.
  • La presencia militar en Groenlandia sigue siendo mayoritariamente estadounidense (en bases como la de Pituffik/Thule) y danesa, no europea permanente.

 

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