Descubrimientos

Los arqueólogos descubren una ofrenda de seis campanas piramidales de bronce en un yacimiento del Imperio Inca en Bolivia

Campanas, Imperio inca, historia
Campanas piramidales de cobre. Foto: Alconini S, Sánchez-Canedo W.
  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

Un equipo de arqueólogos ha localizado en Bolivia una singular ofrenda vinculada a los rituales agrícolas de época incaica. El conjunto reúne seis campanas piramidales de cobre y apareció en una estructura destinada al almacenamiento de cultivos.

Este hallazgo permite reconstruir el papel de los sonidos metálicos en las ceremonias relacionadas con la fertilidad y las cosechas.

Hallan seis campanas rituales de metal en un antiguo asentamiento inca de Bolivia

El descubrimiento se produjo en Yoroma, un asentamiento asociado a la población yampara situado en el valle de Oroncota. La zona formó parte de la región de Charcas, en los Andes meridionales. Yoroma funcionó como un centro de la élite local.

La ofrenda apareció en una qollqa, una construcción circular de piedra utilizada para conservar productos agrícolas. Los investigadores excavaron la estructura 50 y encontraron el conjunto ritual sobre una capa de suelo que había renovado el pavimento. La ubicación resulta significativa porque estas instalaciones almacenaban cultivos.

¿Cómo eran las seis campanas piramidales encontradas en Bolivia?

Las piezas formaban un instrumento musical dividido en tres grupos. El primero reunía una campana ligera con un badajo de malaquita o crisocola; el segundo, dos campanas colocadas juntas, una de ellas con una pequeña figura femenina de cobre; y el tercero, tres campanas ensambladas como un pequeño carillón. Al agitarse, cada conjunto producía sonidos diferentes.

El estudio publicado en Cambridge Archaeological Journal, firmado por Sonia Alconini, de la Universidad de Virginia, y Walter Sánchez-Canedo, de la Universidad Mayor de San Simón, identifica las piezas como instrumentos idiófonos empleados en ceremonias relacionadas con la abundancia y los cultivos.

El análisis mediante fluorescencia de rayos X detectó entre un 92% y un 96% de cobre y entre un 2% y un 5% de estaño, y pequeñas cantidades de arsénico, níquel y hierro. Los autores sitúan probablemente su producción en Tarija, el noroeste de Argentina o el norte de Chile.

¿Qué significado tenían los sonidos metálicos para los incas?

Los investigadores interpretan la ofrenda como parte de prácticas rituales destinadas a favorecer una buena cosecha. Junto a las campanas apareció una conopa de piedra con forma de mazorca de maíz, asociada a la fertilidad y la protección del hogar.

También se recuperaron un pulidor de basalto, un caracol terrestre de Megalobulimus oblongus y un hacha de piedra. Los objetos se vinculaban con la fertilidad, el agua, la lluvia y la sanación.

El hallazgo aporta también información sobre las redes de intercambio de los Andes prehispánicos. Según el estudio, el cobre y otros materiales llegaron probablemente desde distintas regiones, mientras que la sodalita podía proceder de Cochabamba y el basalto de las tierras altas de Oruro. Estas redes superaban el entorno inmediato de Yoroma.

La investigación establece además un vínculo con prácticas conservadas por comunidades descendientes de los yamparas. Durante el carnaval del Pujllay, celebrado tras la cosecha, los participantes utilizan campanas y espuelas metálicas cuyos sonidos acompañan las danzas y se relacionan con Tata Pujllay.

Esta continuidad ayuda a comprender la asociación entre el sonido metálico, el mundo subterráneo y la renovación agrícola.

El conjunto de Yoroma muestra que estas campanas no eran simples objetos decorativos. Su colocación dentro de una qollqa, junto a símbolos de fertilidad y materiales procedentes de otras regiones, revela una práctica ritual organizada.

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