La arqueología celebra un éxito sin precedentes: recuperan una colección de 44 zuecos del imperio Romano que se usaban en las termas entre los siglos I y III
Un equipo de arqueólogos ha reunido en el yacimiento romano de Vindolanda una de las mayores muestras de calzado antiguo documentadas hasta la fecha. Se trata de 44 zuecos de madera, enteros o fragmentados, que los habitantes del Imperio romano empleaban para acudir a las termas.
Algunos de esos ejemplares conservan tanto la base de madera como la pieza superior de cuero. A ellos se suman otros veinte restos que solo mantienen la parte de cuero, un material que ayuda a entender cómo se ajustaban y funcionaban estas piezas. El yacimiento reúne bastantes más ejemplares de este calzado que la mayoría de los enclaves romanos conocidos.
El estudio de las piezas forma parte de un proyecto de investigación en marcha que examina para qué se usaban exactamente estos zuecos de madera dentro de la vida cotidiana romana.
Los 44 zuecos romanos de Vindolanda que se usaban en las termas
Los autores romanos ya mencionaban un tipo concreto de calzado, llamado sculponae en los textos latinos, que servía para acudir a los baños públicos en la antigüedad. Las termas eran uno de los rasgos característicos de la cultura romana y aparecían por todo el imperio, tanto en las ciudades como en los asentamientos de las provincias.
El propio yacimiento de Vindolanda conserva dos termas muy bien preservadas. Una se construyó y se utilizó a finales del siglo I, y la otra pertenece al asentamiento levantado en el siglo III fuera del fuerte.
Varias de sus salas estaban caldeadas, así que probablemente hiciera falta algún tipo de calzado para proteger la planta del pie de las superficies calientes y de los suelos resbaladizos.

La forma variable de los zuecos de madera del Imperio romano
El modelo básico del Imperio romano consistía en una plataforma de madera bastante sencilla, elevada entre dos y cinco centímetros sobre el suelo y sujeta al pie mediante una tira de cuero. A partir de esa forma común, los ejemplares recuperados presentan más variantes de las esperadas, y cada una modificaba la manera de caminar de quien los llevaba.
La disposición de los apoyos de la suela y el diseño de las tiras cambiaban de un zueco a otro. Algunos se parecían a las actuales sandalias de tira, mientras que otros sumaban varias correas sobre el empeine e incluso sujeciones en el talón.
El nivel de decoración también variaba mucho. Algunos zuecos mostraban en la parte superior de la suela los dedos del pie grabados o dibujos geométricos como galones (un patrón de líneas en forma de v), mientras que otros carecían por completo de adornos y presentaban una fabricación más tosca.
Más allá de las termas, los otros usos de los zuecos que investiga Vindolanda
Aunque estos zuecos se asocian sobre todo a las visitas a las termas, el equipo investiga si tuvieron otras funciones. En época medieval existió un calzado similar, con suela de madera y una tira de cuero.
Ese modelo posterior servía como sobrecalzado, ya que el zapato de cuero habitual se introducía en una pieza de madera para levantar el pie por encima del barro o del agua del suelo.
El proyecto de Vindolanda reconstruye la función de cada modelo al devolverlo a su contexto original de uso, desde las salas de baño hasta los comedores caldeados o las superficies de los caminos.
Actualmente, la investigación continúa y se reparte el trabajo entre varios especialistas. Maryl Gensheimer, de la Universidad de Maryland, rastrea la representación del ajuar de baño en mosaicos, pinturas murales y esculturas, mientras que Alexander Meyer revisa las fuentes escritas de la antigüedad, y Elizabeth Greene, de la Universidad de Western Ontario, reúne piezas comparables de otros yacimientos para medir el alcance de este tipo de objeto en todo el imperio.