Los arqueólogos, petrificados: amplían una autopista en Hungría y encuentran un horno de cal del imperio Romano al borde del arcén
Las obras de ampliación de la autopista M1, en Hungría, han dejado al descubierto un hallazgo que los especialistas arqueológicos no esperaban encontrar junto al trazado. A pocos metros del futuro arcén, cerca de la localidad de Bicske, apareció un horno de cal de época romana en un estado de conservación que hacía más de un siglo que no se documentaba en el país.
La excavación, dirigida por la arqueóloga Alexandra Kiss, se realizó por encargo del Instituto Nacional de Arqueología del Museo Nacional de Hungría. Los trabajos formaban parte del control preventivo obligatorio antes de una obra pública de gran envergadura.
El resultado, comunicado por el Museo Rey San Esteban de Székesfehérvár, ya se cuenta entre los mejores testimonios industriales de la Antigüedad recuperados en territorio húngaro.
Un horno de cal romano aparece al ampliar la autopista M1 en Hungría
El protagonista del descubrimiento arqueológico es una estructura circular de unos 230 centímetros de diámetro y tres metros de profundidad. El horno de cal se construyó con ladrillos de adobe y paredes reforzadas con arcilla, un método habitual en las instalaciones industriales romanas destinadas a soportar altas temperaturas durante largos periodos.
La boca de cocción se orientaba hacia el oeste. En la base de la pared, los arqueólogos localizaron una repisa donde se colocaban los bloques de piedra caliza que iban a quemarse. Ese detalle constructivo permite entender cómo funcionaba el proceso, ya que el calor ascendía desde el hogar y transformaba la caliza en cal viva.
La cal obtenida en hornos como este resultaba esencial para la construcción romana. Servía para preparar morteros, revoques y argamasas que sostenían edificios, calzadas y acueductos por todo el Imperio Romano.
¿Cómo dataron el hallazgo los arqueólogos en Hungría?
Dentro de la estructura se conservaba una fina capa de cal, un resto directo de su último uso. En las capas inferiores del relleno aparecieron los materiales que permitieron fechar el conjunto.
Entre esos materiales destacan varios fragmentos de tegula, las tejas planas de cerámica que los romanos empleaban en los tejados. Este tipo de piezas resulta muy útil para los especialistas, puesto que su forma y su factura ayudan a situar una estructura dentro de un marco cronológico concreto.
El Museo Rey San Esteban subrayó que un horno de estas características, tan íntegro, no se documentaba en Hungría desde las excavaciones que Bálint Kuzsinszky llevó a cabo en Aquincum a principios del siglo XX. Aquincum fue la capital de la provincia romana de Panonia Inferior y hoy se encuentra dentro de Budapest.
Otros restos hallados junto al trazado de la M1
El horno de cal no fue el único vestigio que se encontró durante la ampliación de la autopista. La zona próxima a Bicske concentraba ocupaciones de épocas muy distintas, lo que convierte al enclave en un yacimiento de gran valor para los arqueólogos.
Un equipo de investigadores documentó sectores de un asentamiento de época romana temprana y de otro correspondiente a la época árpadiana, la primera dinastía que gobernó el reino de Hungría. También aparecieron fosas de almacenamiento de época medieval tardía y del periodo otomano.
El año anterior, el mismo equipo ya había hallado en las inmediaciones tres enterramientos infantiles de época romana. La acumulación de restos de tantos siglos convierte al margen de la M1 en una ventana poco habitual hacia la larga historia de esta región centroeuropea.