Arqueología

Nadie lo ha visto venir, pero los arqueólogos han encontrado huesos de camellos medievales en una fortaleza serbia del siglo XV

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Recreación yacimiento arqueológico.
  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

Cuando los arqueólogos investigan una fortaleza medieval suelen fijarse en los huesos de oveja, cabra o vaca para reconstruir cómo se alimentaban los habitantes. No obstante, en Belgrado (Serbia) han quedado estupefactos al identificar otro animal mucho más exótico: el camello.

En concreto, los arqueólogos han estado trabajando en la Ciudad Baja del recinto. Según los expertos, se trata de la primera evidencia ósea de camellos medievales en los Balcanes centrales y occidentales.

El descubrimiento arqueológico se ha publicado en la revista Journal of Archaeological Science: Reports y está liderado por Nemanja Marković y otros cinco expertos. El hallazgo puede cambiar la imagen de las rutas comerciales de la Edad Media.

Los restos de camello en los Balcanes cambian lo que sabemos de la Edad Media

En otras zonas de Europa ya se habían encontrado restos de camellos, pero en los Balcanes no había indicios. Por eso es tan llamativo que en 2014 aparecieran en la Puerta Oriental de la Ciudad Baja 271 huesos completos y fragmentados, correspondientes a dos grandes etapas de ocupación.

Del conjunto, 82 pertenecían a niveles romanos y 189 a depósitos posteriores. Las dataciones por radiocarbono situaron las muestras antiguas entre los años 20 y 250, y las más recientes entre 1410 y 1650.

En concreto, este segundo intervalo abarca desde finales de la Edad Media hasta la Edad Moderna. Además, los huesos de camello aparecieron entre los materiales de esa fase, junto a restos de animales domésticos más habituales.

De hecho, lo más importante del hallazgo no son los restos de camello en sí, sino dónde han aparecido. Hay que tener en cuenta que la fortaleza ocupaba un punto estratégico en la confluencia del Sava y el Danubio.

Desde época romana el enclave tuvo funciones administrativas y militares, pero con los fósiles de camello queda claro que las rutas comerciales eran más activas de lo que creíamos.

El fósil medieval de la fortaleza de Belgrado es un camello híbrido

De entre todos los restos, el fósil de las extremidades del camello es el que más información ha aportado. Para afinar la identificación, el equipo recurrió a ZooMS, una técnica que analiza las proteínas conservadas en el colágeno de los huesos.

Gracias a este procedimiento descubrieron información que no podrían haber adivinado por la forma de la pieza, especialmente en los fósiles fragmentados o con características anatómicas parecidas.

Si no hubiera sido por esta técnica, hubiera sido imposible confirmar el hallazgo de un híbrido de camello bactriano y dromedario. De hecho, la identificación molecular difería de las primeras conclusiones basadas en la morfología.

Es cierto que la documentación histórica ya hablaba de camellos en posesión e gobernantes húngaros y serbios de la Edad Media, así como su utilización en los ejércitos otomanos. El problema es que no había pruebas fósiles.

Ahora, los huesos de Belgrado han cambiado el panorama, ya que, por fin, los arqueólogos tienen una prueba física de que los camellos estuvieron vinculados al comercio y a la logística militar en esta región de Europa.

Cómo era la vida en la fortaleza de Belgrado en la Edad Media, según los arqueólogos

Con los restos de los camellos y de otros animales, los arqueólogos han confirmado que desde época romana la ganadería de la fortaleza estaba dedicada al consumo de carne.

Por ejemplo, una prueba de este fenómeno es que la mayoría de animales morían jóvenes. Con el paso de los años esta práctica empezó a cambiar porque es más frecuente encontrar ejemplares que alcanzan la edad adulta.

Eso encaja con con un mayor consumo de leche, de lana y de su utilización como fuerza de trabajo. Además, ha llamado la atención la ausencia de cerdo, lo que guardaría relación con los otomanos.

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