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Televisión

Joaquín Reyes descoloca a Pablo Motos al explicar «la maldición de la segunda función»: «A mí me pasó…»

En su visita en la noche del martes a Pablo Motos

  • Nacho Molina
  • Periodista especializado en información de corazón y televisión. Me paso la vida hablando de la vida de los demás. Antes en La Vanguardia.

Tras la visita de Chris Pratt del lunes, El Hormiguero continúa con su semana grande de invitados, recibiendo este marte al humorista y actor Joaquín Reyes, que acudía apenas unos días antes de estrenar el 15 de eneros la obra de teatro La Verdad, de la que protagonista. En ella interpreta a un mentiroso compulsivo, al que todos terminan mintiendo, papel que se podrá ver durante varias semanas en el teatro Infanta Isabel de Madrid.

«Es una obra en la que se plantea la verdad y la mentira y como la mentira funciona como lubricante social. Mi personaje es un mentiroso que se desenvuelve muy bien en ese mundo, pero que pasa a ser objeto de las mentiras de los demás y eso lo lleva muy mal», explicaba sobre su papel. Motos quiso saber si su invitada miente tanto como su personaje o no comparte nada con él. «Todos mentimos. Es cierto que las mentiras no son todas iguales, hay algunas piadosas y la verdad, en ocasiones, se debe entregar con mucho mimo», comenzaba diciendo, para más adelante aclarar que no se parece en nada: «Quiero que quede claro, lo primero, que mi personaje no tiene nada que ver conmigo, a pesar de que lo encarno muy bien. Mi personaje es infiel con la mujer de su mejor amigo».

Pero no acabaron ahí las curiosidades, ya que Reyes tiene una de sus alocadas teorías, en las que habla de una especia de maldición de la segunda función, algo que tuvo que explicar a petición del presentador del programa. Según el manchego, puede ocurrir que «cuando el estreno te sale bien, cabe la posibilidad de que en la segunda función te relajes y la cagues mucho».

Esto, aunque pueda parecer una de sus habituales bromas, lo cuenta después de haberlo vivido en su propia piel. «Me pasó en Mérida, con la obra La Paz. El estreno salió bien, me fui a celebrarlo, pero en la segunda función mi cabeza se fue a off y me quedé completamente en blanco nada más empezar», así lo recordaba.

Así es el cambio de trabajar en televisión al teatro

Aunque Joaquín Reyes está acostumbrado a actuar en teatros gracias a los monólogos, lo cierto es que desde hace años se ha convertido en una estrella de la televisión e incluso del cine, donde los actores son mucho más cuidados y mimados por la producción, algo que no ocurre en el teatro dramático.

Desde que ha dado el salto a las tablas, esta vez con papeles que se alejan de los monólogos, se ha dado cuenta de que es un mundo muy diferente al de la televisión, tanto que se ha dado de golpe con la realidad, reconociendo que se había vuelto un divo.

«Un día, en el teatro, le dije a alguien de producción: ¿Me traes un café? Y me dijo: No, ve tú. Yo me quedé como extrañado de que no se cumplieran mis deseos», ha reconocido. Ahí fue cuando se dio cuenta de que «en el teatro cada uno tiene que ocuparse de lo suyo, de su ropa, de sus cosas, a los actores se les considera seres autónomos, por lo que sea…», algo que ha tardado en procesar.