Redondo y Lastra: cerebro y persistencia con el futuro de Pedro Sánchez en sus manos

Iván Redondo y Adriana Lastra son, a día de hoy, dos de los colaboradores más fieles del presidente del Gobierno Pedro Sánchez

Redondo y Lastra: cerebro y persistencia con el futuro de Pedro Sánchez en sus manos
Sánchez, junto a Redondo y Lastra

Uno aporta la visión, otra la persistencia. Iván Redondo Bacaicoa (San Sebastián, 1981) y Adriana Lastra Fernández (Ribadesella 1979), son dos de los colaboradores más fieles en la actualidad del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Aunque actúan por canales distintos y su relación no es excesivamente fluida, Redondo y Lastra, son cruciales para mantener intacta la resistencia de Sánchez. Tras la formación del Gobierno, sin sentarse en la mesa de los martes, ambos tienen más poder que alguno de los 23 ministros.

Su tándem ha alcanzado el máximo esplendor en los últimos días, con la investidura de Sánchez, logrando un acuerdo entre varios partidos muy distintos entre sí que ha estado a punto de explosionar en más de una ocasión. Redondo, en Moncloa, pensaba los pasos. Lastra, en discretos encuentros, los ejecutaba. Finalmente Pedro Sánchez, con todo sobre la mesa, los validaba. En la interlocución no participaban muchas más voces. Otros fieles colaboradores ni se enteraban de lo que ocurría. Ahí está el éxito de una negociación que, en verano, se torció con Carmen Calvo a la cabeza.

Lastra y Redondo no tienen muchas cosas en común, más bien al contrario. Él, profesional de la cosa, ha prestado sus servicios a diferentes partidos y dirigentes políticos. Ella, socialista de convicción, ha dedicado toda su vida al Partido Socialista en Asturias y en Ferraz. Iván Redondo es más bien innovador y Lastra pragmática. Eso si, quienes los conocen bien, coinciden en que ambos son especialmente trabajadores.

El nuevo hombre fuerte de La Moncloa, el vicepresidente sin cartera, fue el artífice del retorno de Sánchez a la planta noble de Ferraz en las primarias del PSOE. En esa operación, Adriana Lastra, jugó también un papel importante. No así en la dirigida por Redondo para llevar a Sánchez a La Moncloa. Mientras el secretario general de los socialistas estaba en una entrevista en La Ser, con toda España hablando de la sentencia de la Gürtel, Redondo urdía el plan para echar a Rajoy. En pocos minutos le convenció y la ganó, gracias a la astucia del negociador José Luís Ábalos, y sus reuniones en hoteles.

Ahora, Iván Redondo, dirigirá desde un despacho con acceso directo al del presidente, la estrategia a corto, medio y largo plazo, la política comunicativa, el trabajo interdepartamental e incluso la gestión de las grandes crisis. Junto al secretario general de la presidencia, Félix Bolaños, por los ‘Oliver y Benji’ de La Moncloa pasará todo. Sánchez les confía su futuro y ellos ya trabajan en mantener su poder.

Adriana Lastra, por su parte, será la responsable de hacer posible que ese poder se mantenga. La vicesecretaria general de un Partido Socialista cada vez con menos poder de decisión, ya que todo se mueve desde Moncloa, tendrá que aprender a gestionar su capacidad nerviosa en cada gran votación en el Congreso. La portavoz de un grupo parlamentario de 120 miembros, doce de ellos ahora con la doble función de ministro, hará valer su persistencia y capacidad de diálogo para lograr apoyos por difícil que parezcan. Su nexo con Moncloa será la vicepresidenta y ministra de Relaciones con las Cortes, su amiga Carmen Calvo, pero Redondo deberá estar al corriente. De ambos depende el futuro político de Pedro Sánchez.

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