Por qué hay que botar a Pedro Sánchez, quedan 25 días: entregó la Alcaldía de Pamplona a Bildu
Se logró gracias a ocho votos de EH Bildu, cuatro del PSN, dos de Geroa Bai y uno de Contigo-Zurekin

El 28 de diciembre de 2023, el PSOE protagonizó uno de los giros políticos más controvertidos de la legislatura de Pedro Sánchez: facilitó la Alcaldía de Pamplona a EH Bildu, pese a haber prometido reiteradamente que no permitiría que la formación abertzale gobernase la capital navarra.
La operación se materializó mediante una moción de censura contra Cristina Ibarrola, de Unión del Pueblo Navarro (UPN), que había ganado las elecciones municipales de mayo de 2023 y gobernaba desde junio. La iniciativa prosperó con 15 votos favorables -ocho de EH Bildu, cuatro del PSN, dos de Geroa Bai y uno de Contigo-Zurekin- frente a los 11 votos contrarios de UPN y PP.
De esta manera, Joseba Asiron, de EH Bildu, recuperó la Alcaldía de Pamplona gracias a los votos socialistas, después de haber ocupado el cargo entre 2015 y 2019.
El cambio de posición resultó especialmente significativo por las promesas anteriores de Sánchez. En 2015, el dirigente socialista había asegurado durante una entrevista en Navarra Televisión: «Con Bildu no vamos a pactar. Si quiere, se lo digo cinco veces o veinte». En junio de 2019, ya como presidente del Gobierno, volvió a afirmar que el PSOE no pactaría con la formación abertzale.
El compromiso se había repetido incluso pocos meses antes de la moción. Elma Saiz, candidata socialista a la Alcaldía de Pamplona en mayo de 2023 y posteriormente ministra de Seguridad Social, había asegurado que no haría alcalde a Joseba Asiron. Sin embargo, apenas siete meses después de las elecciones municipales, su partido respaldó precisamente esa operación.
La moción llegó, además, pocas semanas después de la investidura de Sánchez, celebrada el 16 de noviembre de 2023 con el respaldo de los seis diputados de EH Bildu. El PP y UPN interpretaron el movimiento de Pamplona como una contraprestación política por esos apoyos parlamentarios, aunque el PSOE negó que existiera un acuerdo previo de intercambio.
Los socialistas justificaron la moción alegando que el Ayuntamiento se encontraba bloqueado y que Ibarrola era incapaz de alcanzar acuerdos. También defendieron la necesidad de construir una mayoría municipal alternativa, aunque decidieron no incorporarse al nuevo Gobierno local.
La controversia no estuvo en la legalidad de la moción, que cumplió los requisitos parlamentarios, sino en la contradicción entre las promesas electorales del PSOE y su posterior decisión. Un partido que había descartado facilitar la Alcaldía a Bildu terminó proporcionando los votos decisivos para hacerlo posible.