La Policía cree que los mails destruidos informaron de la entrada de Ghali a la hoy ministra Alegría

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La ministra de Educación, Pilar Alegría. Foto: Europa Press.

El abanico de posibles implicados en la entrada opaca e ilegal del líder del Frente Polisario en España crece: la Policía sospecha de que los mails destruidos por el Ministerio de Exteriores informaron de la entrada de Brahim Ghali a la entonces delegada del Gobierno en Aragón, Pilar Alegría, y ahora ministra de Educación.

La Abogacía del Estado ha comunicado recientemente al Juzgado de Instrucción Número 7 de Zaragoza que el ex jefe de Gabinete de la ya ex ministra de Asuntos Exteriores Arancha González Laya borró los correos internos que recogían y coordinaban la entrada en España de Brahim Ghali. El escrito fue remitido el 4 de octubre por los servicios jurídicos del Estado y en él se detalla que el jefe de Gabinete, Camilo Villarino, “mantuvo la costumbre de ir borrando cada cierto tiempo sus correos electrónicos, por motivos de seguridad y de minimizar el daño en caso de hackeo de los equipos».

Lo cierto es que más allá de esa peculiar versión, la Policía sospecha que los mails destruidos recogieron la información sobre la entrada de Brahim Ghali a una persona más: la entonces delegada del Gobierno en Aragón, Pilar Alegría.

Pero este dato puede suponer un salto cualitativo más en el caso: y es que Alegría ha abandonado ya ese cargo como delegada del Gobierno para acudir a Madrid en condición de ministra de Educación bajo el mando directo de Pedro Sánchez. En caso de confirmarse esa información y de tomarse medidas procesales más severas, la causa podría salir de la instrucción de Zaragoza para pasar al Tribunal Supremo por tratarse de una persona aforada.

Hasta el momento, ya está imputada la ex ministra Arancha González Laya, anterior responsable de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación de España. Pero condición de ex ministra le permite al juez mantener la instrucción en el Juzgado nº7 de Zaragoza. El caso de Alegría sería distinto.
Por el momento, de hecho, González-Laya sigue salvando a su antiguo jefe, Pedro Sánchez, en el caso Ghali.

Ley de secretos oficiales

La socialista está imputada en esta causa por seguir presuntamente las órdenes del presidente del Gobierno, según fuentes consultadas, en el plan orquestado para dar entrada al líder del Polisario, Brahim Ghali, en España de forma ilegal. Sin embargo, la ex ministra ha impedido que el magistrado Rafael Lasala continúe avanzando en la investigación, ya que Laya se ha negado a confesar quién le dio la orden, al acogerse al derecho de no declarar, amparándose en la Ley de Secretos Oficiales.

Con esta postura, la ex ministra confirma que ha recibido directrices desde arriba pese a que opta por mantenerlas bajo secreto. Y lo cierto es que tampoco es demasiado complicado saber quién tiene por encima un ministro.

El ex jefe de Gabinete de González-Laya confesó previamente al juez que la ex ministra conocía la identidad del enfermo que, procedente de Argelia, entró en España sin control de aduana. Ghali llegó a la Base Aérea de Zaragoza el 18 de abril en un avión medicalizado, acompañado por al menos otra persona, para que le trataran del Covid severo que padecía y fue tratado en el hospital San Pedro de Logroño bajo una identidad falsa.

Según la versión del diplomático, fue la socialista quien le llamó y le dijo que «se ha decidido admitir a Ghali en España». Por ello, aseguró que no creía que fuera una decisión de ella «sólo por sí y ante sí, es decir, el Gobierno no es un reino de taifas», subrayó. Tras escuchar en sede judicial a al ex jefe de gabinete, el juez Rafael Lasala decidió imputar a la ex ministra para que acudiera a declarar.

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