Congreso de los Diputados

Batet pide decoro en el Congreso por la bronca Iglesias-Cayetana tras permitir ataques al Rey y a España

La presidenta del Congreso ha telefoneado en los últimos días a los grupos parlamentarios para pedirles una "reflexión sobre el desarrollo de los debates"

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La presidenta del Congreso, la socialista Meritxell Batet. (Foto: EP)

La presidenta del Congreso, la socialista Meritxell Batet, ha telefoneado en los últimos días a los grupos parlamentarios para pedirles una «reflexión sobre el desarrollo de los debates», según fuentes de la Presidencia de la Cámara. Esa «reflexión» se produce después de la bronca de la pasada semana, durante la sesión de control al Gobierno, cuando la portavoz del PP Cayetana Álvarez de Toledo se refirió al vicepresidente social Pablo Iglesias como «hijo de terrorista». El podemita la calificó de «marquesa».

En estas conversaciones, según las mismas fuentes, Batet recordó a los grupos «la importancia de no perder el respeto por el resto de oradores y por la ciudadanía».

Cabe recordar, no obstante, que el hemiciclo vivió momentos especialmente tensos sin que la presidenta interviniese. Durante el pleno de investidura de Pedro Sánchez, por ejemplo, la portavoz de Bildu, Mertxe Aizpurua, atacó al Rey y a España ante la pasividad de la bancada del Gobierno y de la Presidencia de la Cámara.

Aizpurua se refirió entonces a España como un Estado «en el que existe una cultura muy enraizada de aplicar recetas autoritarias a los problemas políticos» siendo «una de sus expresiones más evidentes», consideró, el discurso del Rey tras la declaración de independencia en Cataluña, en 2017. Entonces, y ante la petición del PP para que obligase a la dirigente de Bildu a respetar al monarca, Batet consideró que dichos ataques formaban parte de la «libertad de expresión» y el «pluralismo político».

«Hubo otras épocas en que efectivamente no se permitía la crítica al Gobierno ni a otras autoridades del Estado. Por suerte esas épocas han pasado», defendió entonces Batet. El artículo 103 del Reglamento del Congreso determina que los diputados serán llamados al orden «cuando profirieren palabras o vertieren conceptos ofensivos al decoro de la Cámara o de sus miembros, de las Instituciones del Estado o de cualquiera otra persona o entidad».

Ahora, parece haber cambiado sin embargo de criterio. En fuentes de la presidencia justifican las llamadas en que los ciudadanos «miran en estos momentos al Parlamento y esperan encontrar soluciones y alternativas».

Batet se ha mostrado satisfecha con el desarrollo de las conversaciones y ha agradecido la buena disposición, añaden. Desvinculan también esa petición de algún «episodio concreto», aunque sí recuerdan que «hay un debate público que nos afecta a todos porque todos queremos el bien de la institución, del Parlamento y de la democracia».

«Vieja mordaza»

Precisamente, este martes Álvarez de Toledo se ha reafirmado en sus palabras  y ha considerado que la frase «no es un insulto, igual que no es un insulto llamarme a mí marquesa. Es un hecho fáctico».

La portavoz ‘popular’ también ha revelado que recibió una llamada de Batet y ha criticado «la vieja mordaza con la que el Gobierno pretende callar a la oposición». «Reclamé, reclamo y reclamaré mi derecho a decir la verdad en el Congreso de los Diputados», ha añadido.

En el debate de la pasada semana, la diputada del PP calificó además a Iglesias como el «embajador de ETA en el Gobierno, el burro de Troya de la Democracia», aludiendo así a las conexiones del vicepresidente con la formación proetarra Bildu, con la que el Gobierno ha pactado la derogación de la reforma laboral.

«Se lo diré por primera y última vez , usted es el hijo de un terrorista, usted pertenece a la aristocracia del crimen», dijo finalmente Álvarez de Toledo.

Tras ello, la presidenta del Congreso de los Diputados, la instó a retirar la frase «hijo de un terrorista», algo a lo que se negó la portavoz del Grupo Popular subrayando que el padre de Iglesias fue «militante del FRAP».

Pese al rechazo de Álvarez de Toledo, la presidenta del Congreso pidió a los servicios del Congreso que retirasen sus palabras del acta de la sesión. El borrado de estas palabras provocó una bronca también en la Mesa del Congreso. El vicepresidente cuarto y diputado de Vox, Ignacio Gil Lázaro, denunció que se borraran tales alusiones, mientras la bancada popular calificó este hecho de «censura».

Pablo Iglesias acusó a Cayetana Álvarez de Toledo de cometer un delito y ha avanzado que instará a su padre, Javier Iglesias Peláez, militante del Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP), a tomar «medidas oportunas» contra ella en los tribunales, pese a la que los diputados tienen de «inviolabilidad parlamentaria».

El propio Iglesias Peláez narró en su blog (donde incluyó sus intervenciones en la cadena Ser) que «cuando se produjo la segunda de mis detenciones, allá por el lejano año 1973, me vinieron a ver a la cárcel por el locutorio de abogados nada menos que don Enrique Tierno Galván, don Gregorio Peces Barba y el que entonces era un oscuro pasante del despacho de Tierno», en alusión al ex ministro de Defensa y ex presidente del Gobierno, José Bono.  El padre del líder de Podemos estuvo encarcelado aquel año por «repartir de propaganda anifranquista», según la formación morada.

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