Moción de censura a Rajoy

Rajoy se resiste a renunciar porque sería admitir que ha hecho «algo malo o ilegal»

Mariano Rajoy
Mariano Rajoy, presidente del Gobierno. (Foto: EFE)

Mariano Rajoy se resiste a renunciar como le ha pedido este miércoles el PNV. La razón: que supondría admitir una culpabilidad por una sentencia que en nada le condena a él y que, en el caso del PP, lo hace a título lucrativo, por responsabilidad civil y, por lo tanto, fuera del ámbito penal.

Se trata de la postura hasta este momento del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, frente a la petición de PNV de que el presidente del Gobierno ofrezca un gesto político para que los nacionalistas vascos acepten tumbar la moción de Pedro Sánchez. Ese gesto es la dimisión de Rajoy.

Los nacionalistas vascos están dispuestos a evitar la inestabilidad de un cambio traumático de Gobierno que lleve el poder a una unión de socialistas y podemitas, pero no lo están a asumir en solitario el sacrificio que le puede suponer presentarse ante sus votantes como los defensores del mismo Rajoy que ha aplicado el 155 y es el líder de un partido sentenciado por la Gürtel.

Por ello, el PNV ha planteado que Rajoy dé un paso a un lado. Que se orqueste después una investidura pactada y que se dé paso a una persona no tocada por ningún caso de corrupción, previsiblemente, Soraya Sáenz de Santamaría, la vicepresidenta del Gobierno.

El presidente, sin embargo, considera que esa opción implicaría aceptar una supuesta culpabilidad que no ha sido declarada por ningún tribunal ni sentencia. Y que, por lo tanto, implicaría un castigo aún mayor para el PP y para la propia España porque supondría aceptar una acusación falsa: la de que la corrupción era del Gobierno.

Maniobras del PNV

Pero PNV mantiene su exigencia. Una petición que orquesta la maniobra de emergencia de los vascos para evitar que el poder acabe en manos de la izquierda y que el esquema de confianza europea en nuestra economía salte por los aires. Argumentos que defienden personalmente Íñigo Urkullu y Andoni Ortuzar desde el PNV, pero no hasta el punto de estar dispuestos a destrozarse políticamente por ello.

Así, desde el PNV defienden que el impacto que tendría su partido en unas municipales y en las futuras autonómicas sería enorme en caso de respaldar sin claros argumentos políticos a Rajoy. Afirman que entre sus bases la imagen del presidente del Gobierno es pésima y que la sentencia de Gürtel no ha hecho más que empeorar esa valoración.

Pero los nacionalistas vascos afirman que el gesto de un paso al lado de Rajoy cambiaría la situación. La llegada de otra persona les permitiría exhibir un triunfo político ante sus bases y, por lo tanto, reducir la pérdida electoral en su propia base de voto territorial.

La idea debería ser, por lo tanto, aceptada por Rajoy, quien tendría que aceptar su dimisión y la preparación de todo un proceso de transición hacia una persona sin implicación en casos de corrupción.

Soraya, la elegida

La figura elegida sería la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, una persona que no supondría problemas para ser aceptada por los nacionalistas vascos y que, además, tras encabezar las negociaciones en Cataluña, tampoco cuenta con especiales trabas por parte de los separatistas catalanes.

En caso de ser aceptada la idea por parte de Rajoy, la moción decaería. Las mociones son personales y, por lo tanto, dimitido el presidente señalado, automáticamente se neutraliza la moción presentada por Pedro Sánchez. La dimisión implica la salida del presidente y la caída del Gobierno, que quedaría en funciones con Sáenz de Santamaría al frente.

El segundo paso sería la apertura del proceso de investidura de un candidato designado por el Rey tras el preceptivo período de consultas. Tendría que buscarse candidato y plantearlo bajo la premisa de que, si sale aceptado en primer o segunda vuelta, habría ya automáticamente presidente con el menor impacto posible.

Los vascos ofrecen en esta situación su respaldo a Sáenz de Santamaría y cuentan con que resultaría complicado que Ciudadanos no la apoyase al no estar inmerso en ningún caso de corrupción. Sólo si la investidura resultara fallida se activarían los plazos para la convocatoria automática de elecciones.

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