AGRESIÓN CONTRA UN AGENTE

Una juez se niega a acusar por delito de odio al hombre que atacó a un policía en un bus de Zaragoza

OKDIARIO ha tenido acceso al auto judicial que minusvalora la acción violenta del acusado tras saber que se estaba enfrentando a un inspector de Policía

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El pasado 17 de octubre se produjo una terrible escena en un autobús urbano de la ciudad de Zaragoza. Dos hombres coincidieron por la tarde noche de aquella jornada. Uno de ellos, un joven inspector de Policía Nacional, de paisano, que regresaba a su domicilio. El otro, Bilal Moujammi, un hombre que había entrado de manera irregular en España y al que le consta una orden de expulsión de Noruega por un delito de robo. Bilal aquella tarde decidió ignorar las normas pandémicas y viajó en un transporte público sin mascarilla. El inspector de Policía se lo afeó, primero como un ciudadano más, después como agente de la Ley. Cuando Bilal supo que era un agente se abalanzó sobre él y lo molió a palos, se marchó del autobús y estuvo fugado 10 días hasta que fue detenido en Alicante tratando de salir de España. Ahora una juez ha decidido que se le juzgará por varios delitos, pero no por el de odio, uno de los exigidos por la acusación que representa al policía de Zaragoza.

magrebí Paliza Zaragoza
El detenido por agredir a un policía en Zaragoza.

El hombre de origen marroquí lleva preso desde el 27 de octubre. Varias circunstancias aconsejaban la prisión preventiva. El tipo había demostrado un enorme desprecio a la autoridad policial, no sólo no podía justificar arraigo en España, sino que fue detenido a cientos de kilómetros de dónde había atacado al policía de Zaragoza y su intención era llegar de manera indetectable hasta Milán. De hecho, cuando fue detenido, portaba moneda de diferentes países y documentación falsa. Ahora, OKDIARIO ha tenido acceso al último auto judicial firmado por la juez que instruye el caso, fechado el pasado 31 de diciembre, y en el que llega a una motivada pero muy polémica decisión: pegar a un policía por el mero hecho de saber que es policía no puede ser considerado delito de odio.

auto policía Zaragoza
Este es el auto que descarta el delito de odio en la agresión contra un policía de Zaragoza.

La representación legal del inspector de Policía solicitó que Bilal fuera acusado de varios delitos: atentado, amenazas, lesiones y un delito de odio. Antes de entrar al detalle del auto es importante revisar la secuencia de los hechos, que además parte de estos pueden constatarse en el vídeo grabado por otro pasajero del autobús. Cuando Bilal supo que el hombre que le pedía que se colocara la mascarilla era policía fue cuando su grado de violencia se disparó, así que hubo causa efecto: no pegó a otro pasajero porque le pidieran ponerse la mascarilla, lo hizo porque se lo pidió un policía, así que el ataque lo desató la condición del agente, no su reclamación. “Si tienes cojones baja” o “mañana me suelta el juez” son sólo algunas de las frases que pueden apreciarse en el vídeo antes de que Bilal aproveche la proximidad de una parada del autobús.

La clave es el detonante

Fue entonces cuando se agarró de uno de los postes del vehículo para lanzar primero una fuerte patada contra el policía de Zaragoza que acabó en el suelo del autobús. A continuación, el agresor se puso a horcajadas sobre la víctima y comenzó a golpearlo con los puños. Cuando el vehículo se detuvo Bilal salió corriendo a la calle para comenzar su fuga de 10 días que acabó en Alicante.

En el auto judicial que descarta el delito de odio la juez reproduce los párrafos que definen esta tipificación penal: “Un ataque al diferente como expresión de una intolerancia incompatible con la convivencia”. Cuando esta ley fue diseñada se pensó en la condición sexual, religiosa o ideológica de las víctimas, es cierto, pero nadie fue capaz de predecir la crisis de respeto a la autoridad que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado llevan sufriendo durante los últimos dos años especialmente.

auto policía Zaragoza
La juez obvia en su auto que la condición de policía de la víctima fue el detonante de la agresión.

La juez asegura que lo que Bilal le hizo al inspector de Policía  de Zaragoza es equiparable a cualquier otro tipo de agresión a agentes de la Ley: “Siguiendo el criterio de la acusación, absolutamente todos los delitos de esa naturaleza implicarían también la comisión de un delito de odio, es decir, los agresores de los agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, expresarían su odio hacia ellos agrediéndoles. Y la realidad es otra y está próxima al desprecio total que algunos ciudadanos muestran hacia cualquier principio de autoridad con independencia de quien lo represente en cada momento y circunstancia, justamente lo que parece que ocurrió en el caso de autos según los indicios de que se dispone”.

Esta argumentación aparentemente impecable deja pasar por alto un detalle nada nimio: las agresiones a las que se refiere la juez se producen en su inmensa mayoría en el desempeño policial al tratar de impedir actos delictivos o ilegales. En esos casos los policías son agredidos por quienes quieren persistir en esos comportamientos ilícitos. En el caso que nos ocupa Bilal no pegó a un policía por tratar de persistir en un ilícito, no llevar mascarilla, porque si así fuera le hubiera golpeado nada más pedírselo. Bilal le pegó por el hecho de ser un policía.

Tal vez lo que tenemos que empezar a asumir es que, de un tiempo a esta parte, la pérdida paulatina del respeto del principio de autoridad está llevando a un rechazo de la figura policial por una parte muy reducida de la sociedad que necesita de todo menos que le hagan favores en los juzgados.

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