crisis de ceuta

El CNI suma 50 nombres más a la lista de agentes filtrada por Jabaroot para intentar tumbar al jefe de los servicios secretos de Marruecos

El objetivo último, según estas fuentes, pasa por aumentar la presión sobre la dirección de la DGST

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Mohamed VI, rey de Marruecos. (Foto: Getty)
Jose de la Morena
  • Jose de la Morena
  • Jose de la Morena, periodista especializado en economía desde hace más de 15 años, desarrolla su labor en el campo de la comunicación desde el prisma de las tendencias, los números y resultados de las distintas compañías. Una tarea que le ha llevado a conocer a fondo el mundo empresarial. Ha trabajado también en comunicación corporativa y como asesor para distintas marcas internacionales e institucionales.

El Centro Nacional de Inteligencia (CNI) trata de aprovechar el terremoto provocado en los servicios secretos de Marruecos por las filtraciones de Jabaroot para debilitar al máximo responsable de la Dirección General de Vigilancia del Territorio (DGST, antigua DST) y alimentar las dudas dentro del aparato de poder marroquí sobre su gestión.

Según fuentes conocedoras de la operación consultadas por este periódico, la Inteligencia española ha aprovechado el desconcierto generado por la exposición de agentes marroquíes para hacer circular alrededor de medio centenar de nombres adicionales que no figuraban entre los inicialmente comprometidos.

La maniobra busca hacer creer a Rabat que esos agentes también están «quemados» y que, por tanto, el alcance de la brecha sufrida por sus servicios de seguridad puede ser considerablemente mayor de lo que Marruecos conoce. Todo dentro de que la propia filtración original ya supone una de las mayores filtraciones de su historia, y tiene al propio monarca marroquí en pie de guerra contra sus propios servicios de inteligencia.

El objetivo último, según estas fuentes, pasa por aumentar la presión sobre la dirección de la DGST. Si Rabat desconoce qué agentes han quedado realmente expuestos y cuáles continúan siendo operativos, las dudas recaen inevitablemente sobre quienes tenían la responsabilidad de proteger una de las informaciones más sensibles del Estado.

El movimiento se produce después de que las filtraciones vinculadas a Jabaroot hayan provocado una enorme conmoción en el aparato de seguridad marroquí y hayan comenzado a circular listados, documentos e informaciones de diferente procedencia y fiabilidad.

Sembrar la duda en Rabat

La operación atribuida al CNI explota precisamente esa confusión. No se trata, según las fuentes consultadas, de modificar los archivos originales publicados por Jabaroot, sino de conseguir que Marruecos considere comprometidos a más agentes de los que aparecen en la filtración.

La diferencia resulta fundamental. Para un servicio de inteligencia, saber que una identidad ha quedado expuesta puede obligar a revisar operaciones, contactos y destinos. Pero desconocer cuáles de sus agentes están realmente identificados por servicios extranjeros introduce un problema todavía mayor.

Es esa incertidumbre la que se está tratando de explotar. La aparición de medio centenar de nombres adicionales obliga a los servicios marroquíes a plantearse hasta dónde llegó realmente la brecha y qué información está en manos de terceros. Y, sobre todo, si la dirección de la DGST conoce realmente la magnitud de la información comprometida.

La operación llega además en un momento especialmente delicado por la crisis abierta entre España y Marruecos después de la entrada masiva de ciudadanos marroquíes en Ceuta a finales de julio.

Precisamente alrededor de esos acontecimientos ha comenzado a circular en los últimos días la posibilidad de nuevas supuestas filtraciones de Jabaroot que revelarían incluso las órdenes recibidas por agentes marroquíes para facilitar lo ocurrido en la ciudad española.

Fuentes de Inteligencia conocedoras del funcionamiento de los servicios marroquíes consultadas por este periódico consideran, sin embargo, muy poco verosímil que pueda existir una orden explícita para «invadir Ceuta» distribuida entre los agentes.

Marruecos mantiene una estructura de Inteligencia fuertemente compartimentada, inspirada en buena medida en la doctrina francesa y basada en el principio de need to know: cada responsable conoce exclusivamente la parte de una operación que necesita para cumplir su cometido.

En caso de que hubiera existido una decisión desde la cúpula marroquí para facilitar una entrada masiva en Ceuta, explican estas fuentes, las instrucciones previsiblemente habrían sido indirectas y fragmentadas.

Unos responsables podrían haber recibido órdenes para trasladar efectivos, conceder permisos o reducir la vigilancia; otros podrían haber tenido instrucciones diferentes. Incluso los agentes encargados de elaborar informes sobre el terreno podrían haber comunicado movimientos anormales de población sin conocer qué decisiones se estaban adoptando en los niveles superiores.

Por eso, las fuentes consultadas advierten contra la aparición de documentos espectaculares que pretendan demostrar mediante una única orden escrita una eventual operación contra Ceuta.

Contrainteligencia frente a Jabaroot

El problema se extiende ahora a la propia identidad de Jabaroot.

Las fuentes consultadas alertan de que alrededor de una filtración auténtica y extremadamente sensible está creciendo una segunda capa de información cuya procedencia resulta mucho más difícil de determinar.

Jabaroot ha utilizado tradicionalmente Telegram siguiendo un patrón reconocible. La aparición ahora de supuestas nuevas plataformas, páginas o repositorios atribuidos al mismo grupo (incluidas referencias a publicaciones en la dark web) despierta importantes dudas entre especialistas familiarizados con este tipo de operaciones.

Las fuentes apuntan a una operación de contrainteligencia marroquí destinada a contaminar el ecosistema generado alrededor de Jabaroot, mezclando informaciones difíciles de verificar con el material original hasta conseguir que resulte complicado distinguir qué procede realmente de la brecha y qué ha aparecido posteriormente.

El objetivo sería desacreditar progresivamente el conjunto de las filtraciones. La técnica no requiere demostrar que los documentos originales sean falsos. Basta con introducir suficiente material dudoso, exagerado o directamente fabricado alrededor de ellos para que termine cuestionándose también aquello que inicialmente era auténtico.

De ahí que las fuentes consultadas reclamen especial cautela ante supuestas revelaciones que aparezcan ahora utilizando el nombre de Jabaroot. La situación ha desembocado así en una auténtica batalla de contrainteligencia alrededor de la mayor vulnerabilidad reciente de los servicios marroquíes.

Por un lado, Rabat trata de determinar qué información ha quedado expuesta y de desacreditar las filtraciones que están circulando. Por otro, servicios extranjeros pueden explotar precisamente esa incertidumbre para aumentar artificialmente la percepción del daño.

Cada nuevo nombre obliga entonces a revisar operaciones, relaciones y estructuras internas y aumenta la pregunta que termina apuntando hacia la cúpula de la DGST.

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