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Rabat busca en Rusia a cuatro hackers que implican a espías de Mohamed VI en la invasión de Ceuta

Las pesquisas desarrolladas en Marruecos han permitido reducir a cuatro personas el principal círculo de sospechosos

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El rey Mohamed VI de Marruecos y su heredero, el príncipe Moulay Hasán.
Jose de la Morena
  • Jose de la Morena
  • Jose de la Morena, periodista especializado en economía desde hace más de 15 años, desarrolla su labor en el campo de la comunicación desde el prisma de las tendencias, los números y resultados de las distintas compañías. Una tarea que le ha llevado a conocer a fondo el mundo empresarial. Ha trabajado también en comunicación corporativa y como asesor para distintas marcas internacionales e institucionales.

Marruecos busca a cuatro sospechosos de estar detrás del robo y posterior filtración de documentación interna de sus servicios de seguridad y cree que podrían haberse refugiado en Rusia para escapar de las represalias de Rabat. Los archivos difundidos por Jabaroot contienen información sobre decenas de miles de funcionarios y trabajadores vinculados a las estructuras de seguridad marroquíes y también aportan, según fuentes conocedoras de la documentación consultadas por OKDIARIO, información que implica a algunos miembros de los servicios de Mohamed VI que estarían en activo durante los acontecimientos que desembocaron en la entrada masiva de inmigrantes en Ceuta.

Las pesquisas desarrolladas en Marruecos han permitido reducir a cuatro personas el principal círculo de sospechosos. Y existe un elemento especialmente relevante: Rabat no cree que la información fuera obtenida mediante un ataque informático desde el exterior, sino que los datos habrían sido sustraídos desde dentro. De hecho, es imposible que sea externo, puesto que los datos se obtienen de una intranet a la que tienen acceso muy pocas personas. Por eso creen que el móvil «fue puramente económico» y que eran «trabajadores del propio servicio que ahora están retirados».

Los archivos proceden de una intranet a la que tenía acceso personal autorizado. La hipótesis es que alguien que podía consultar legítimamente la documentación realizó una copia y consiguió extraerla de los sistemas marroquíes.

Esta circunstancia ha permitido reconstruir quién pudo hacerse con la información y cuándo ocurrió.

Un robo cometido hace cerca de dos años

Las fuentes consultadas explican que los investigadores han analizado tanto a las personas que aparecen en los archivos como, especialmente, a aquellas que deberían figurar y no aparecen.

La comparación permite calcular que la copia utilizada para elaborar la filtración tendría aproximadamente dos años de antigüedad. La información, por tanto, podría haber permanecido durante todo ese tiempo fuera del control de Rabat antes de comenzar a difundirse, más allá de que cuente con servicios operativos que Marruecos ha seguido utilizando en operaciones posteriores, como sería el caso, siempre según estas fuentes, de una parte de lo sucedido en Ceuta.

A partir de esa fecha, los investigadores han podido reducir considerablemente el número de posibles responsables. Las pesquisas se centran en personas que cumplían dos condiciones: disponer de acceso a la intranet en aquel momento y haber abandonado posteriormente sus funciones.

Ese cruce ha permitido señalar a cuatro sospechosos principales (eliminando algunos otros), según las fuentes consultadas por este periódico.

Rabat teme además que estas personas hayan abandonado Marruecos y se encuentren actualmente refugiadas en Rusia, precisamente para quedar fuera del alcance de las autoridades marroquíes y protegerse frente a posibles represalias, algo que no ocurriría en países como Alemania o Turquía, donde Marruecos tiene una mayor llegada.

Aunque públicamente se les haya identificado como hackers por su relación con la filtración, el procedimiento utilizado para hacerse con los documentos sería muy diferente al de un ataque informático convencional. El origen del agujero está dentro de la propia estructura marroquí.

La conexión con Ceuta

La documentación tiene especial relevancia para España por las referencias que, según las fuentes que han analizado los archivos, permiten reconstruir actuaciones de miembros de las estructuras de seguridad marroquíes presentes también en la crisis migratoria de Ceuta.

La filtración afectaría principalmente a personal de la Dirección General de Vigilancia del Territorio (DGST, conocida históricamente como DST), el servicio dedicado fundamentalmente a la inteligencia y seguridad interior de Marruecos.

La distinción resulta importante porque, en paralelo a la filtración, comenzó a circular en internet otra lista de supuestos espías y colaboradores marroquíes en España que no debe confundirse con los documentos originales.

Fuentes que descargaron los archivos de Jabaroot desde las primeras horas aseguran a OKDIARIO que esa relación de supuestos colaboradores no estaba incluida en la documentación original.

Los archivos de Jabaroot tampoco contendrían un apartado específico dedicado a España ni listas organizadas por países. La relación de supuestos colaboradores apareció prácticamente al mismo tiempo, circunstancia que provocó que ambos paquetes de información fueran rápidamente presentados como una única filtración.

Una segunda lista que no salió de Jabaroot

La diferencia resulta especialmente sensible porque las competencias exteriores de los servicios secretos marroquíes corresponden fundamentalmente a la Dirección General de Estudios y Documentación (DGED), mientras que la DGST tiene como principal ámbito de actuación la seguridad interior.

Por ello, las fuentes consultadas alertan de que presentar automáticamente a las personas incluidas en esa segunda lista como agentes de la DGST carece de fundamento suficiente.

Las mismas fuentes sospechan que la publicación prácticamente simultánea de ambas listas pudo buscar deliberadamente generar confusión y aprovechar la credibilidad de la documentación filtrada por Jabaroot, aunque no ha sido posible acreditar de manera independiente quién elaboró esa segunda relación ni con qué objetivo.

Rabat intenta ahora determinar quién consiguió llevársela y por qué ha terminado saliendo a la luz. Sus investigaciones han reducido el círculo hasta cuatro sospechosos, mientras continúa el análisis de unos documentos que amenazan con revelar algunas de las actuaciones más sensibles de los servicios de Mohamed VI.

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