UBS estima que el impacto de la guerra en países emergentes puede restar más de un 3% al beneficio de Santander y BBVA

Las fuertes caídas de la Bolsa por la guerra de Irán han afectado especialmente a los bancos españoles, algo que parece injustificado —más allá del pánico inversor— por la nula exposición del sector a Oriente Medio y la escasa al sector energético. Pero en realidad hay motivos para este castigo, en especial para Santander y BBVA, según UBS.
Hay varias vías por las que la crisis provocada por la situación en Irán puede golpear a los bancos. Por un lado, el temido escenario de estanflación (estancamiento económico o incluso recesión con inflación), el peor posible para la economía, lo cual reduciría el crédito y elevaría la morosidad y, con ella, la necesidad de dotar provisiones.
El mercado de bonos (deuda pública) está empezando a anticipar esa posibilidad, como informó OKDIARIO, con subidas de los tipos a largo que implican caídas de sus precios -que se mueven a la inversa-. Dichas caídas obligan a los bancos a valorar los bonos a precio de mercado (mark to market) y, dado que todas las entidades tienen enormes cantidades de deuda pública en sus carteras, eso puede implicar grandes pérdidas este año.
Luego está la cuestión de los bancos centrales. En un escenario de fuerte subida de los precios, éstos no pueden bajar los tipos de interés e incluso pueden verse obligados a subirlos. Eso incrementa los márgenes de las carteras actuales de crédito de la banca, pero reduce la demanda de crédito y también eleva la morosidad.
Y eso puede ser especialmente duro en los mercados emergentes, de ahí el mayor impacto en Santander y BBVA, como anticipa el banco suizo. Así, UBS advierte de que «los recortes de tipos en los países emergentes están en peligro. Una parte significativa de los beneficios previstos en países como Brasil para Santander o Turquía para BBVA se basa en una inflación más baja que permita bajadas de tipos de interés. Con ambos países impactados por los mayores precios del petróleo, esa asunción puede resultar demasiado optimista, especialmente si se da la vuelta el entorno de un dólar débil».
«Un escenario en que se cancelen las bajadas de tipos esperadas en Brasil (3 puntos porcentuales) y turquía (15 puntos porcentuales) restaría en torno a un 3% del beneficio esperado para 2028 de Santander y BBVA, y eso sin tener en cuenta un debilitamiento de las divisas», añade UBS.
La banca puede seguir bajando
Para el conjunto de la banca española, considera que los activos gestionados (sobre todo fondos de inversión) tendrán que valorarse a la baja y también reducirse las comisiones de mercados, un concepto que ha crecido mucho en los últimos años. A su juicio, los más perjudicados serían CaixaBank y Bankinter, donde el beneficio se puede reducir un 5% por este efecto. Pero también haría daño a las previsiones de los dos grandes.
UBS añade que el conjunto del sector puede sufrir una ralentización del crecimiento del crédito y los depósitos «si se produce un severo shock de confianza o una crisis económica. Cada punto porcentual de reducción supone un 1% menos de beneficio anual, y además, los efectos negativos en las ganancias se acumulan en el tiempo, con una reducción de las valoraciones en Bolsa al desvanecerse las expectativas de crecimiento» anteriores a la guerra.
Su conclusión es que «con unas valoraciones de entre 8 y 10 veces los beneficios esperados para 2027, y dada la incertidumbre política y los diferentes riesgos comentados, no vemos las caídas recientes como un punto de entrada claro», es decir, cree que las cotizaciones de los bancos pueden seguir bajando aún más.
Ahora bien, también da una nota de optimismo: «Dado que la macro es más resistente y que la curva de tipos todavía está equilibrada, los bancos españoles puramente domésticos y el portugués BCP pueden verse como relativamente defensivos en este estadio inicial de la corrección. CaixaBank es la opción de mayor calidad y el dividendo de TSB (0,5 euros, más del 15% de la capitalización) ofrece protección en el caso de Sabadell.