Declaración de la Renta

Los tres gastos desconocidos de la declaración de la Renta en 2026: te podrás deducir hasta 60.000 euros

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Blanca Espada

Desde el pasado 8 de abril ya se puede presentar la declaración de la Renta y, como cada año, vuelve ese momento en el que muchos contribuyentes revisan el borrador casi con prisas, pensando más en terminar cuanto antes que en comprobar si todo está bien aplicado. Pero hemos de tener en cuenta que el IRPF funciona con un sistema progresivo y, en teoría, todo debería cuadrar con las retenciones del año, pero la realidad es que hay bastante margen para ajustar el resultado.

Ese margen está en las deducciones, que es donde suelen aparecer las diferencias entre una declaración que sale a pagar y otra que mejora bastante el resultado. El problema es que no todo el mundo revisa este apartado con calma. Muchas veces se da por bueno lo que aparece en el borrador y se deja pasar la oportunidad de aplicar ciertos gastos que sí están contemplados. Y no hablamos de trucos ni de fórmulas extrañas, sino que se trata de deducciones legales que están ahí cada año, pero que siguen pasando desapercibidas. Algunas son bastante conocidas pero poco utilizadas, mientras que otras directamente no se tienen en cuenta, pese a que pueden suponer un ahorro importante.

Los tres gastos desconocidos de la declaración de la Renta en 2026

Uno de los casos más claros es el de los donativos. Mucha gente colabora durante el año con ONG o entidades sin ánimo de lucro, pero luego no siempre lo incluye en la declaración, bien por olvido o porque no sabe exactamente cómo funciona la deducción. Y ahí es donde se pierde dinero.

El sistema no es complicado. Los primeros 150 euros donados permiten deducirse hasta el 80%, lo que ya supone una cantidad interesante. A partir de ahí, el porcentaje baja al 35%, pero sigue siendo útil si se han hecho aportaciones mayores. Es una de esas deducciones que no cambia por completo la declaración, pero sí suma.

En ese mismo bloque entran las cuotas a partidos políticos o sindicatos, que muchas veces se pasan por alto. En el caso de los partidos, la deducción es del 20% con un límite de 600 euros, mientras que en los sindicatos puede llegar hasta el 35%. No es algo universal, pero quien lo paga debería revisarlo porque suele quedarse fuera del borrador.

Una vez pasamos la deducción a ONGs, partidos políticos o sindicatos, tenemos otra que es la de inversiones a empresas y que es otra de las más desconocidas, pero a la vez, de las más potentes. En concreto, se trata de la deducción a empresas de nueva creación que permiten deducirse un 30% del dinero aportado, algo que ya de por sí es relevante, pero lo que realmente marca la diferencia es el límite. Pero además, la base máxima de deducción puede llegar a los 60.000 euros, lo que abre la puerta a un ahorro considerable para quienes han invertido en este tipo de proyectos. No es una situación que afecte a todo el mundo, pero sí a más personas de las que parece, sobre todo en los últimos años con el auge de las startups.

A esto se suman también las deducciones relacionadas con el patrimonio histórico, que permiten aplicar reducciones en los gastos destinados a conservar o rehabilitar bienes protegidos. No es lo habitual, pero es otro ejemplo de esas opciones que existen y que muchas veces no se tienen en cuenta.

Vivienda: lo que todavía sigue en pie

El tema de la vivienda sigue generando bastante confusión, sobre todo porque ha cambiado varias veces y no todo el mundo tiene claro qué se puede aplicar. Aun así, hay casos en los que todavía se pueden aprovechar deducciones. En el alquiler, por ejemplo, depende mucho de la comunidad autónoma, pero a nivel estatal se mantiene una deducción para contratos firmados antes de 2015. En esos casos, se puede aplicar un 10,05% sobre lo pagado, siempre que se cumplan ciertos requisitos. Con la compra ocurre algo parecido. La deducción desapareció para adquisiciones posteriores a 2013, pero sigue vigente para quienes compraron antes. Es decir, hay contribuyentes que todavía pueden beneficiarse, aunque no siempre lo revisan.

Otros gastos que también cuentan

Más allá de estos tres bloques, hay otros gastos que pueden ayudar a ajustar la declaración. No son tan llamativos, pero suman. Es el caso de las aportaciones a planes de pensiones, que permiten reducir la base imponible, o las deducciones relacionadas con la maternidad, que siguen teniendo peso en muchos casos. También entran aquí las ayudas vinculadas a la eficiencia energética en viviendas, que han ganado importancia en los últimos años, o las deducciones por familia numerosa o por personas con discapacidad a cargo. Son situaciones concretas, pero conviene revisarlas porque pueden influir bastante.

Al final, la clave está en no hacer la declaración con prisas. Muchas veces se resuelve en pocos minutos, pero es precisamente ahí donde se pierde margen. Dedicar un poco más de tiempo a revisar deducciones y comprobar si todo está bien aplicado suele ser suficiente para mejorar el resultado. No se trata de buscar nada fuera de lo normal, sino de utilizar bien lo que ya está previsto. Y en un sistema como el del IRPF, eso puede cambiar bastante las cuentas.

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