Gonzalo Bernardos, economista: «Deberíamos retrasar la edad de jubilación, ya que ha aumentado la esperanza de vida

En 2026, la edad legal de jubilación en España se sitúa en los 65 años para aquellos trabajadores que tengan al menos 38 años y tres meses cotizados. Quienes no lleguen a ese periodo tendrán que esperar hasta los 66 años y diez meses para jubilarse. De cara a 2027, la edad ordinaria de jubilación pasará a ser de 67 años. Sin embargo, los trabajadores que hayan cotizado al menos 38 años y seis meses podrán seguir accediendo a la jubilación a los 65 años.
El sistema público de pensiones afronta importantes desafíos: en septiembre de 2026 España registró 10,54 millones de pensiones contributivas y un gasto mensual de 14.498 millones de euros. La pensión media de jubilación alcanzó los 1.576,10 euros, mientras que 817.342 prestaciones superaron los 3.000 euros mensuales.
¿Retrasar la edad de jubilación?
«Deberíamos retrasar la edad de jubilación, ya que ha aumentado la esperanza de vida y en la mayoría de los países europeos también se está haciendo», sostiene el economista Gonzalo Bernardos. Bajo su punto de vista, existen tres vías para garantizar la sostenibilidad de las pensiones públicas: aumentar las cotizaciones sociales, retrasar la edad de jubilación o reducir las prestaciones. Sin embargo, descarta esta última opción y considera que subir las cotizaciones podría tener consecuencias negativas sobre los salarios. Por este motivo, apuesta por alargar la vida laboral como una de las principales medidas para mejorar la financiación del sistema público de pensiones.
Además, advierte de otros dos posibles escenarios que podrían perjudicar a los futuros jubilados. El primero consistiría en modificar el modelo actual para que la cuantía de cada pensión dependiera directamente de las cotizaciones acumuladas por cada trabajador durante su trayectoria profesional. «Esto es lo que hacen en Suecia y significa una bajada de las pensiones. En España, el jubilado promedio tiene 20,1 años de pensión, pero solo ha pagado como máximo por 12», explica.
El segundo peligro que señala Bernardos estaría relacionado con el destino de las cotizaciones sociales. En concreto, advierte de la posibilidad de que una parte del dinero que las empresas aportan a la Administración pública dejara de destinarse al sistema público y pasara a canalizarse a través de entidades financieras o gestoras de fondos de pensiones. «Las pensiones se pagan de las contribuciones que hacen los trabajadores. Esas contribuciones que se llaman cotizaciones sociales son salarios del trabajador que se le quita para luego cobrarlo cuando se jubila. El trabajador ve una gran bajada de lo que la empresa le paga a lo que cobra él porque cotiza muchísimo y, por eso, merece una buena pensión», aclara.
Otro factor relevante es la llegada a la edad de jubilación de la generación del «baby boom», de la que forman parte los nacidos entre 1958 y 1975. «El año en el que nacieron más españoles es en 1964, por lo que en 2029 habrá muchas jubilaciones. Entonces, ¿cuál es la solución? Que las personas cobren más y gracias a esto, se pueda financiar mejor las pensiones. Los salarios en España son bajísimos», defiende el economista.
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Un ejemplo de esta tendencia es Dinamarca, que en mayo de 2025 aprobó un aumento gradual de la edad de jubilación hasta situarla en los 70 años en 2040. Con esta decisión, el país nórdico pretende adaptar su sistema de pensiones al incremento de la esperanza de vida y garantizar su sostenibilidad ante el envejecimiento de la población.
«Con el acuerdo de bienestar de 2006, una amplia mayoría acordó que es fundamentalmente un principio sólido que trabajemos más tiempo en línea con el hecho de que también vivimos más tiempo, y que los cambios en la edad de jubilación deben notificarse con mucha antelación, para que los daneses sepan con qué pueden relacionarse. El acuerdo de bienestar ha sido, y es, absolutamente crucial para que nosotros en Dinamarca tengamos finanzas públicas sanas. Por supuesto, también debemos seguir teniendo eso en el futuro», recordó la primera ministra Mette Frederiksen.
Las personas nacidas entre el 1 de julio de 1955 y el 31 de diciembre de 1962 pueden acceder a la pensión a los 67 años. Para quienes nacieron entre 1963 y 1966, la edad se eleva a los 68 años; para los nacidos entre 1967 y 1970, a los 69 años, y para aquellos que nacieron a partir de 1971, se establece en los 70 años.
«Preparaos para lo que viene. Dinamarca es el primer país que legislará que la jubilación se retrase a los 70 años. Tiene previsto introducirla en 2040. Nosotros seguiremos su ejemplo, más tarde o más temprano», asegura Bernardos.
En la misma línea, en 2024, China aprobó la primera subida de la edad de jubilación desde 1978, estableciendo un incremento progresivo de tres años hasta alcanzar los 63 años para los hombres y los 58 para las mujeres, aunque los cambios varían según la categoría laboral. Francia es otro ejemplo: el país elevó la edad legal de jubilación de los 62 a los 64 años, una reforma que desencadenó multitudinarias protestas en distintas ciudades francesas.