CRISIS FERROVIARIA

La crisis del AVE amenaza 200.000 millones del turismo: Andalucía pierde 3,6 millones de viajeros 

El presidente de la Mesa del Turismo advierte de que 32.000 viajeros diarios dependen de la conexión Madrid-Sevilla

La crisis del AVE amenaza 200.000 millones del turismo: Andalucía pierde 3,6 millones de viajeros 
Los trenes siniestrados en Urda, Toledo. (Ep)
  • Celia Amayuelas
  • Celia Amayuelas Díaz (Madrid, 1999), periodista y economista con más de 6 años de experiencia en medios digitales, se incorporó a OKDIARIO en 2026 procedente de finanzas.com, 'El Español' y Capital Radio. Puedes contactar conmigo en [email protected]

La crisis ferroviaria amenaza con convertirse en un nuevo golpe económico para el turismo español, especialmente para Andalucía. El presidente de la Mesa del Turismo de España, Carlos Garrido, ha denunciado que la comunidad autónoma ha perdido «en gran medida» el puente del 1 de noviembre como consecuencia de la tragedia de Urda (Toledo) y de los cortes en la conexión de alta velocidad entre Madrid y Sevilla.

Una situación que llega después de que Andalucía ya perdiera más de 3,6 millones de usuarios de AVE durante el primer semestre del año, en el contexto del impacto del accidente de Adamuz.

Garrido advierte de que el nuevo siniestro ha provocado una ruptura todavía más grave de la confianza en el transporte ferroviario y pone en riesgo la actividad turística de los próximos puentes de La Almudena y de la Constitución, así como las vacaciones de Navidad. «La comunicación en nuestro territorio está comprometida y eso es una enorme luz roja de alarma para el sector turístico», afirma en declaraciones a OKDIARIO.

32.000 viajeros al día

El responsable de la Mesa del Turismo pone el foco en la importancia estratégica del corredor ferroviario Madrid-Sevilla, una de las principales puertas de entrada de visitantes a Andalucía, que registra un movimiento diario de 32.000 viajeros.

La interrupción de esta conexión no afecta únicamente a quienes utilizan el tren para desplazarse, sino que repercute sobre toda la cadena de actividad económica vinculada al turismo: alojamientos, restauración, agencias de viajes, comercios, empresas de transporte y proveedores.

El impacto resulta especialmente preocupante en unas fechas en las que el sector de los viajes de negocios y congresos atraviesa su temporada alta. Garrido recuerda que noviembre es un mes especialmente importante para el turismo corporativo, de reuniones y eventos, una actividad que necesita conexiones rápidas y fiables entre las principales ciudades españolas.

Impacto directo e indirecto en el sector

«Aunque las compañías aéreas han reaccionado reforzando su oferta, esta medida resulta claramente insuficiente para atender la demanda en estos momentos», sostiene. La alternativa aérea, por tanto, no está en condiciones de compensar por sí sola las dificultades de movilidad que está provocando la crisis ferroviaria.

Las consecuencias económicas no se limitan a los establecimientos que reciben directamente a los turistas. Garrido recuerda que el turismo tiene una naturaleza transversal y que numerosas actividades productivas dependen de su funcionamiento. Entre ellas destaca la alimentación y toda la cadena de distribución que abastece al canal horeca, formado por hoteles, restaurantes y cafeterías.

Cualquier descenso de la demanda turística repercute rápidamente sobre estos proveedores, que también acusan las cancelaciones, la reducción de desplazamientos y los cambios en los hábitos de consumo. El problema, por tanto, amenaza con extenderse mucho más allá de los destinos turísticos y alcanza a empresas y trabajadores de numerosos sectores.

El presidente de la Mesa del Turismo asegura que ya han constatado señales de este deterioro durante el puente de Todos los Santos. «La ciudadanía tiene miedo a viajar en tren», afirma. Como prueba, señala que durante esos días se han observado estaciones con mucho menos tránsito del que habría sido habitual en circunstancias normales.

A su juicio, las ciudades con mayor dependencia de la alta velocidad serán las que reciban con más intensidad las consecuencias de esta crisis. «Van a acusar todavía más un golpe que repercute en todas», advierte.

Imagen internacional dañada

La preocupación de la Mesa del Turismo también se extiende a la reputación internacional de España. Quince de las personas fallecidas en el accidente de Urda eran ciudadanos de otros países, un dato que refleja la importancia que había adquirido la alta velocidad española para los visitantes extranjeros que recorren distintas ciudades durante sus vacaciones.

Garrido subraya que la cobertura mediática internacional del accidente ha sido muy destacada y que las imágenes de los trenes han ocupado los informativos de todo el mundo. «La fiabilidad de nuestro sistema ferroviario está bajo sospecha, lo que resulta enormemente negativo para la imagen de España», sostiene.

Los mercados de larga distancia son especialmente sensibles a esta situación. Los viajeros asiáticos, norteamericanos y latinoamericanos suelen organizar estancias más prolongadas y circuitos turísticos con distintas etapas en España, por lo que las dificultades para desplazarse entre ciudades pueden condicionar sus decisiones de viaje.

La dimensión económica del problema resulta especialmente relevante si se tiene en cuenta que este turismo genera alrededor de 135.000 millones de euros en ingresos para España. La pérdida de confianza en las comunicaciones puede comprometer la competitividad de uno de los principales motores económicos del país.

Golpe a la movilidad

La preocupación del sector no se limita al corredor andaluz. Garrido también considera «crítica» la posibilidad de una interrupción prolongada de la línea de alta velocidad Madrid-Barcelona para acometer obras de renovación integral.

Esta conexión cuenta con más de 60 frecuencias diarias entre todos los operadores y registra 14,4 millones de viajeros al año, aproximadamente un tercio del total de usuarios de la alta velocidad en España.

En este sentido, la crisis amenaza con afectar simultáneamente a dos de los grandes corredores de movilidad del país: el que conecta Madrid con Andalucía y el que une la capital con Barcelona. Una situación que pone en cuestión la capacidad de la red de transportes para garantizar la movilidad de viajeros nacionales e internacionales.

Plan de infraestructuras urgente

Ante este escenario, el presidente de la Mesa del Turismo reclama al Gobierno que movilice las inversiones necesarias para poner en marcha un plan nacional de infraestructuras que garantice, por encima de todo, la seguridad y el funcionamiento normal de los servicios esenciales.

La reivindicación no se limita a la red ferroviaria. Garrido pide reforzar también los aeropuertos, las carreteras, la red hidroeléctrica y las comunicaciones en general, al considerar que la operatividad del país y la competitividad turística dependen de todas estas infraestructuras.

«Llevamos tiempo advirtiendo de la necesidad de incrementar los recursos destinados a las infraestructuras públicas; no sólo al transporte, trenes, carreteras y aeropuertos, sino también a la red hidroeléctrica y a las comunicaciones en general porque de ello dependen la operatividad del país y, por supuesto, el turismo», señala.

La Mesa del Turismo defiende, además, la necesidad de alcanzar un pacto de Estado que sitúe al sector en el centro de la gobernanza, con mayor coordinación y planificación entre las administraciones públicas y la iniciativa privada.

Garrido insiste en que es imprescindible recuperar la confianza de los viajeros: «Anteponiendo siempre la seguridad, es imprescindible acometer la renovación del sistema de alta velocidad para que vuelva a ser el modelo admirado del que nos sentíamos orgullosos», reclama.

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