EEUU agota sus reservas de petróleo hasta mínimos de 43 años mientras las importaciones chinas se desploman
Los dos grandes amortiguadores que habían evitado una nueva crisis energética podrían agotarse al mismo tiempo
Según un informe de Eastspring Investments, Estados Unidos podría quedarse sin margen para seguir liberando crudo de su Reserva Estratégica justo cuando China da señales de que tampoco podrá seguir actuando como el gran amortiguador silencioso del mercado mundial.
Para los analistas, sería el fin de los dos principales mecanismos que han evitado una nueva crisis energética pese a la escalada del conflicto entre Washington y Teherán.
En este contexto, las hostilidades entre Estados Unidos e Irán han devuelto al mercado un escenario de elevada incertidumbre. El conflicto ya ha impulsado el precio del Brent por encima de nuevo de los 100 dólares por barril, pero el verdadero riesgo podría ir más allá del precio.
Hasta ahora, la reducción de la oferta provocada por las interrupciones en el estrecho de Ormuz había podido compensarse gracias a dos factores extraordinarios: las liberaciones de petróleo de la Reserva Estratégica de Estados Unidos y el desplome de las importaciones chinas de crudo, que redujo significativamente la presión sobre la demanda mundial. Sin embargo, ambos mecanismos empiezan a agotarse.
La fecha que inquieta al mercado
La principal preocupación de Eastspring se encuentra en Estados Unidos. El actual programa de liberación de petróleo de la Reserva Estratégica estadounidense podría agotarse ya en octubre, o incluso antes.
Según los últimos datos del Departamento de Energía, las reservas habían descendido hasta 316,5 millones de barriles a 10 de julio, cerca de 99 millones menos que a finales de febrero y su nivel más bajo en más de cuatro décadas. De los 172 millones de barriles previstos inicialmente para estabilizar el mercado, apenas quedarían unos 73 millones por liberar.
Según los expertos, si ese colchón desaparece mientras continúan las tensiones geopolíticas, el margen de actuación de Washington para contener nuevas subidas del petróleo se reduciría considerablemente.
Adiós al otro colchón
Durante los últimos meses, China ha reducido sus importaciones de petróleo hasta mínimos de una década, una estrategia que ha liberado millones de barriles para el resto del mundo y ha contribuido a contener los precios internacionales del crudo. Pero Eastspring advierte de que esa situación difícilmente podrá prolongarse indefinidamente.
Aunque Pekín apenas ofrece información sobre sus reservas estratégicas, distintas estimaciones las sitúan en torno a 1.100 millones de barriles. Al mismo tiempo la Agencia Internacional de la Energía apuntan a un descenso de las existencias de crudo, lo que aumenta las dudas sobre la capacidad de China para seguir reduciendo sus compras.
Más allá del petróleo
Sin embargo, según XTB, el verdadero cuello de botella ya no está únicamente en el precio del petróleo, sino en el denominado margen de refino, es decir, la diferencia entre el precio del crudo y el de combustibles como la gasolina o el diésel. Ese diferencial ya supera los niveles registrados durante la crisis energética de 2022, reflejando que el principal problema comienza a ser la limitada capacidad para transformar el petróleo en productos finales.
El conflicto entre Estados Unidos e Irán, unido a la menor actividad de las refinerías rusas, está reduciendo la oferta mundial de combustibles refinados precisamente cuando las refinerías estadounidenses trabajan cerca del 97% de su capacidad, dejando muy poco margen para compensar nuevas interrupciones del suministro.
Este contexto implica que incluso aunque el precio del Brent se estabilizara, los consumidores podrían seguir enfrentándose a combustibles caros, alimentando la inflación y complicando la estrategia de los principales bancos centrales.
Esperanzas en el alto al fuego
Pese al deterioro del escenario, Eastspring considera que todavía existe margen para una desescalada. La gestora cree probable que Estados Unidos e Irán retomen las negociaciones, ya que ambos tienen importantes incentivos económicos y políticos para evitar una prolongación del conflicto.
Washington afronta en apenas unos meses unas elecciones legislativas en las que un nuevo repunte del precio de la gasolina podría tener un elevado coste político, mientras que Teherán necesita recuperar sus exportaciones de petróleo para financiar la reconstrucción de su economía y reforzar sus capacidades militares.