Contratar a un trabajador cuesta ya 786 euros más al mes que en 2018 mientras su salario real apenas sube un 2%
Descontado el aumento del coste de la vida, la mejora acumulada del salario bruto se reduce al 2%

El coste de contratar a un trabajador en España se ha disparado desde 2018, pero ese incremento apenas se ha trasladado a una mejora del poder adquisitivo de los empleados. Una empresa paga ahora de media 3.388,15 euros al mes por cada trabajador, 786 euros más que hace ocho años, mientras que el salario bruto, una vez descontada la inflación acumulada, apenas ha ganado alrededor de un 2% de capacidad de compra.
Los últimos datos de la Encuesta Trimestral de Coste Laboral publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) muestran que el coste laboral aumentó otro 4% interanual durante el segundo trimestre de 2026, encadenando ya 22 trimestres consecutivos de subidas.
La comparación con el mismo periodo de 2018 permite comprobar hasta qué punto se ha encarecido el empleo. En el segundo trimestre de aquel año, el coste laboral medio era de 2.602,01 euros por trabajador y mes. Ahora alcanza los 3.388,15 euros. Es decir, las empresas soportan 786,14 euros adicionales cada mes por empleado, un incremento acumulado del 30,2%.
El salario bruto, sin embargo, ha avanzado algo menos. En el segundo trimestre de 2018 se situaba en 1.951,81 euros mensuales, frente a los 2.512,68 euros actuales. Son 560,87 euros más y un incremento nominal del 28,7%.
La diferencia resulta especialmente significativa cuando se tiene en cuenta la evolución de los precios. La inflación acumulada desde mediados de 2018 se sitúa en el entorno del 26%. Descontado ese aumento del coste de la vida, la mejora acumulada del salario bruto se reduce aproximadamente al 2% en ocho años.
Así, mientras el coste empresarial por trabajador ha aumentado más de un 30%, la capacidad adquisitiva asociada al salario bruto apenas ha avanzado unos puntos porcentuales durante el mismo periodo.
Costes que no son salario suben un 34,6%
La otra parte de la factura laboral también ha aumentado con fuerza. Los denominados por el INE «otros costes» han pasado de 650,20 euros mensuales en 2018 a 875,47 euros en 2026, un incremento del 34,6%.
Son 225,27 euros adicionales por trabajador cada mes que no forman parte de su salario bruto.
Dentro de estos costes, el principal componente son las cotizaciones obligatorias a la Seguridad Social. Sólo durante el último año, este concepto ha aumentado otro 4,2%, según los datos publicados por Estadística.
La comparación permite observar además que los costes no salariales han crecido más deprisa que las propias remuneraciones. Desde 2018, el salario bruto aumenta un 28,7%, frente al 34,6% de los otros costes laborales.
La distancia entre lo que desembolsa una empresa y el salario bruto de su empleado alcanza así los 875 euros mensuales.
Y esa cifra todavía no representa la diferencia entre lo que paga la empresa y lo que finalmente llega a la cuenta corriente del trabajador. Sobre los 2.512,68 euros de salario bruto medio todavía deben descontarse las cotizaciones sociales correspondientes al empleado y, cuando corresponda, las retenciones del IRPF.
El coste laboral marca otro récord
La presión continúa, además, en 2026. El coste laboral medio ha aumentado un 4% respecto al segundo trimestre del año pasado y alcanza el nivel más elevado registrado para un segundo trimestre desde que comenzó la serie estadística en el año 2000.
El encarecimiento es todavía superior cuando se mide el coste por hora efectivamente trabajada. Aumentó un 4,8% interanual, hasta alcanzar los 26,18 euros. El coste por hora pagada se situó, por su parte, en 22,32 euros, un 4% más.
Los salarios aumentaron en todas las comunidades autónomas. Las mayores subidas se produjeron en Cantabria, con un 8,8%; Asturias, con un 6%; Cataluña, con un 5,1%; y País Vasco, con un 5%.
El mercado laboral mantiene al mismo tiempo un volumen significativo de puestos sin cubrir. Entre abril y junio había 151.736 vacantes de empleo, cerca de 2.000 más que un año antes.
Los datos dibujan así una brecha creciente entre el encarecimiento que soportan las empresas para mantener cada puesto de trabajo y la mejora efectiva que perciben sus empleados: contratar al trabajador medio cuesta más de 3.388 euros al mes, casi 800 euros más que en 2018, mientras el avance real acumulado de su salario desde entonces ronda apenas el 2%.