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El bálsamo de Fierabrás

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A pesar de los vientos gélidos puede ser el inicio de un periodo más fructífero para la inversión

El inversor debe estar atento a los fondos globales verdaderamente "flexibles"

“… Pero dime, por tu vida: ¿has visto más valeroso caballero que yo en todo lo descubierto de la tierra? ¿Has leído en historias otro que tenga ni haya tenido más brío en acometer, más aliento en el perseverar, más destreza en el herir, ni más maña en el derribar?

-La verdad sea –respondió Sancho– que yo no he leído ninguna historia jamás, porque ni sé leer ni escribir; mas lo que osaré apostar es que más atrevido amo que vuestra merced yo no le he servido en todos los días de mi vida, y quiera Dios que estos atrevimientos no se paguen donde tengo dicho. Lo que le ruego a vuestra merced es que se cure, que le va mucha sangre de esa oreja; que aquí traigo hilas y un poco de ungüento blanco en las alforjas.

-Todo eso fuera bien escusado -respondió don Quijote- si a mí se me acordara de hacer una redoma del bálsamo de Fierabrás, que con sola una gota se ahorraran tiempo y medicinas.

-¿Qué redoma y qué bálsamo es ése? -dijo Sancho Panza.

-Es un bálsamo –respondió don Quijote– de quien tengo la receta en la memoria, con el cual no hay que tener temor a la muerte, ni hay pensar morir de ferida alguna. Y ansí, cuando yo le haga y te le dé, no tienes más que hacer sino que, cuando vieres que en alguna batalla me han partido por medio del cuerpo (como muchas veces suele acontecer), bonitamente la parte del cuerpo que hubiere caído en el suelo, y con mucha sotileza, antes que la sangre se yele, la pondrás sobre la otra mitad que quedare en la silla, advirtiendo de encajallo igualmente y al justo; luego me darás a beber solos dos tragos del bálsamo que he dicho, y verásme quedar más sano que una manzana.

-Si eso hay –dijo Panza–, yo renuncio desde aquí el gobierno de la prometida ínsula, y no quiero otra cosa, en pago de mis muchos y buenos servicios, sino que vuestra merced me dé la receta de ese estremado licor; que para mí tengo que valdrá la onza adondequiera más de a dos reales, y no he menester yo más para pasar esta vida honrada y descansadamente. Pero es de saber agora si tiene mucha costa el hacelle”.

Esta conversación, extracto del Capítulo X de la primera parte del libro D. Quijote de la Mancha, no pretende adentrarles en las venturas y desventuras del famoso caballero andante y su escudero (ambos “paisanos” de quien les escribe), aunque si se animan a leerlo o releerlo estas Navidades, estoy seguro de que disfrutarán de ello.

Si he traído hoy a este blog una pequeña parte del Quijote es porque en las últimas jornadas han sucedido algunos hechos transcendentes que, como si se tratara del famoso bálsamo de Fierabrás del que hablara D. Quijote, pudieran suponer un cierto alivio sobre las maltrechas carteras de muchos inversores de cara a fin de año y, a la vez, arrojar cierta luz en torno a dónde poder localizar ciertas oportunidades de inversión para el 2019.

En este sentido y justo cuando parecía que la última cumbre del G-20 celebrada en Argentina  había fracasado, pues en lugar de solucionar uno de los focos de tensión política y económica mundial que venimos sufriendo en los últimos meses todo se había quedado en “parole parole” y, por tanto, sólo en buenas intenciones, llegaba la puesta en libertad (bajo fianza) de la vicepresidenta de la empresa Huawei. Además, en paralelo, la predisposición de China a bajar los aranceles a los coches estadounidenses y algunos de los últimos mensaje en Twitter del presidente Donald Trump, podrían ser un síntoma de inicio de cierto enfriamiento en las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China. Y esto, para los diferentes mercados de capitales, es una buena noticia.

En segundo lugar, y a tenor de la desaceleración económica mundial (y dado que no parece que la inflación vaya a ser un problema ni en USA ni en la zona Euro para los próximos meses), se abre la posibilidad de que los principales bancos centrales del mundo sigan llevando a cabo una normalización de sus políticas monetarias de forma más gradual. Si esto es así, no sólo tendría implicaciones sobre el dólar estadounidense, que podría depreciarse algo frente a otras divisas, sino que podría ser un “balón de oxígeno” para muchas economías emergentes y podría influir, positivamente, sobre los mercados de acciones del mundo.

En tercer lugar, el hecho que por un lado Theresa May haya salvado una moción de confianza (aunque aún tendrá que convencer a los parlamentarios británicos en torno a la hoja de ruta pactada con sus socios europeos en relación al Brexit) días atrás. Por otro lado, que Emmanuel Macrón se haya avenido a pactar con los llamados “chalecos amarillos” franceses para evitar que fructifique una de las grandes aficiones que tienen sus compatriotas desde hace varios siglos…y no me refiero ni a la cocina, el rugby o pasear por el barrio parisino Motmartre, sino a lo de montar revoluciones, pudiera rebajar algo la tensión política del viejo continente. Es cierto que ambos sucesos no resolverán los problemas europeos pero, como señaló en una ocasión un rey protestante al decir aquello de “París bien vale una misa”, quizás sí se logre poner los cimientos de cierta paz social para el medio plazo.

En definitiva, y aún siendo conscientes que los vientos que soplan sobre la economía mundial siguen siendo algo gélidos,- con el permiso de que no haya un deterioro serio a nivel de análisis técnico de los índices de bolsa estadounidense-, creemos que los anteriores acontecimientos (y algún otro no señalado hoy) pudieran dar lugar al inicio de un periodo más fructífero para la inversión tanto en renta fija como en mercados de renta variable frente a lo vivido en los últimos meses. Quizás, por lo tanto, no sea tan tarde para comprar aún determinada renta variable…ni tan pronto para comprar algunos segmentos de renta fija. Y, aunque la semana que viene profundizaré sobre las ideas que más me gustan para el inicio del nuevo año, les adelanto las tres siguientes:

  • Tengan muy en el radar de las inversiones los mercados de deuda y bolsa emergente. Si no nos adentramos en un entorno de recesión económica y, en paralelo, el USD se deprecia algo y los tipos de interés de mercado en USA dejan de subir, quizás sean un tipo de activo – hoy por hoy muy infraponderado en las carteras de los inversores de todo el mundo- que merezca la pena tenerlo en cuenta, siempre y cuando nuestro perfil de riesgo así lo permita.
  • Apóyense en fondos globales verdaderamente “flexibles” en la gestión de su cartera y de los riesgos asumidos. Fondos que, como Incometric Global Arrow o Forum One Key Capital Ocho, de verdad defiendan a los partícipes de los mismos cuando el entorno financiero se pone verdaderamente difícil.
    Roten parte de sus carteras en mercados de bolsa hacia valores y negocios de calidad que no estén caros. Como vengo señalando en los últimos artículos de este blog, creo que 2019 será el año del retorno del “value” gracias, sobre todo, a ese bálsamo de fierabrás.
  • Para acabar querría decirles que, en el momento en el que Vdes. estén leyendo este artículo, es bastante probable que las calles y los escaparates de tiendas y comercios de allá donde vivan les estén avisando que la Navidad está cada vez más cerca. En estas fechas, y recordando al inglés Gilbert Keith Chesterton, solemos ser muy agradecidos con los que nos llenan de regalos nuestros calcetines. Regalos que también incluso nos llegan en forma de sonrisas, de paz, de ilusión, de amor o de esperanza. Sin embargo, y como él también señalara, permítanme decirles que ojalá no olvidemos nunca agradecer a Dios que llenara nuestros calcetines con nuestros pies. Felices fiestas!.

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