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El alza del impuesto de matriculación provoca ya un hundimiento de las ventas de coches del 50% en enero

La falta de voluntad política del Gobierno de Pedro Sánchez para neutralizar el impacto de la normativa del WLTP en el alza del impuesto de matriculación -Tributo Especial sobre Determinados Medios de Transporte (IEDMT)- ha provocado que el mercado automovilístico español registre ya un hundimiento de las ventas de coches del 50% en el mes de enero, lo que se traduce en el registro de tan sólo 43.000 unidades en comparación con los casi 87.000 vehículos del mismo periodo del año anterior. Un escenario que llega después de que España cerrara el año 2020 con una caída de las matriculaciones de más del 32%.

Así lo han confirmado fuentes conocedoras de la situación a este diario, que han explicado que «el mercado español está cayendo un 50% en el primer mes del año y es sólo un aviso de los datos que va a registrar el sector de la automoción en el primer semestre del año por los efectos derivados de la tercera ola de la crisis del coronavirus y el fin de las ayudas del programa de renovación del parque circulante español 2020 -más conocido como plan Renove-, a pesar de que han sobrado el 85% de los fondos que puso a disposición de los ciudadanos el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo».

«En lugar de incentivar se les penaliza con una subida media del 5% en el precio de los vehículos, lo que retrasará esa renovación al retraer la demanda».

«Las matriculaciones de turismos y todoterrenos van a registrar niveles inferiores a los del mismo periodo del año anterior, de hecho esperamos que el cierre de 2021 no supere los niveles de ventas previos a la crisis del coronavirus», aseguran.

Este escenario refleja el difícil entorno en el que se encuentra la situación del sector de la automoción, que aún no ha conseguido recuperar la confianza del consumidor, lo que ha provocado un retraso en la decisión de compra por el fin de las ayudas a la renovación del parque móvil.

En concreto, las matriculaciones no volverán a coger pulso hasta el inicio del segundo semestre con la mejora de la situación epidemiológica, por lo que enero no será el único mes en el que las ventas de coches registren un fuerte hundimiento: «Es probable que hasta el segundo semestre del año no veamos un cambio de tendencia en el mercado de la automoción, cuando el impacto de la campaña de vacunación en la confianza del consumidor y el fin de las restricciones de movilidad, generen un entorno de menor incertidumbre», puntualizan.

«En una situación excepcional como la que ha provocado la pandemia, los consumidores necesitan de incentivos especiales para seguir con la necesaria renovación del parque móvil. Sin embargo, en lugar de incentivar se les penaliza con una subida media del 5% en el precio de los vehículos ante la llegada de la nueva normativa WLTP, lo que retrasará esa renovación al retraer la demanda. Por no hablar del impacto negativo que la caída de las ventas de coches tiene sobre el desarrollo económico y empleo», explican.

Adiós a 18.000 puestos de trabajo

«La automoción se enfrenta a un ejercicio con muchas incertidumbres donde, con toda seguridad, la demanda caerá, lo que nos lleva a pensar que hasta 2022 no se podrá hablar de recuperación. De esta manera, los concesionarios no pueden asegurar ni el empleo ni sus inversiones», avisan al Gobierno de Pedro Sánchez. En concreto, prevén que el alza del impuesto de matriculación provoque la pérdida de 18.000 puestos de trabajo.

Todo ello debido a que este nuevo proceso de medición hará que un mismo vehículo pase a homologar una cifra más alta de emisiones y supondrá que muchos modelos suban de tramo en el impuesto de matriculación en España, con el consiguiente incremento de precio que se prevé que ronde los 800 euros, con una subida media que se estima en el 5%.

El pasado 1 de enero entró en vigor la normativa WLTP impuesta por la Comisión Europea (CE), a pesar de las promesas del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo -cartera de Reyes Maroto- y del Ministerio de Hacienda -con María Jesús Montero al frente-. Aunque prometieron que iban a compensar el alza fiscal finalmente se han quedado de brazos cruzados, dando la espalda al sector de la automoción en uno de sus años más complicado.

Este impuesto no sólo provocará la pérdida de casi 160.000 matriculaciones y la destrucción de miles de empleos, sino que también disparará el envejecimiento del parque móvil español, lo que se traduce en más contaminación y menos seguridad. Esto ha hecho encender todas las alarmas en el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, dirigido por Teresa Ribera, cuyo objetivo desde que llegó al Gobierno es eliminar los coches de combustión de las carreteras españolas.

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