Alierta sale de Ezentis y carga contra la gestión de la cúpula ante la CNMV
César Alierta, ex presidente de Telefónica, supera dos infartos y recibe el alta
Fernando González dimite como director general de Ezentis
Ezentis vende sus filiales en Chile, Perú, Colombia y México a Integrum por 44 millones
César Alierta, ex presidente de Telefónica, que invierte junto a su familia a través de la sicav Lierde, ha decidido vender sus títulos de Ezentis y ha cargado duramente contra la gestión de la empresa incluso advirtiendo del riesgo de esa gestión para los accionistas minoritarios de la compañía ante el regulador, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). La familia Alierta mantenía hasta el cierre del año una posición de casi un millón de euros en esta empresa de telecomunicaciones y energías renovables, que ya ha vendido.
Ezentis despertó el interés de grandes inversores, como el propio Alierta o el gurú Francisco García Paramés. Ambos entraron en la firma en 2017 con posiciones fuertes: Paramés con 1,27 millones de euros y Alierta, con más de 3,6 millones, después de que dos amigos suyos de la época de Telefónica se convirtieran en sus máximos dirigentes: Luis Solana y Guillermo Fernández Vidal.
Pero la aventura de Alierta en esta empresa ha acabado mal. Y, además, ha cargado duramente contra la cúpula de la firma. «No entendemos la decisión del equipo directivo de intentar fusionar Ezentis con la compañía Rocío Servicios Fotovoltaicos del Grupo Audax con una ecuación de canje muy desfavorable para los accionistas de Grupo Ezentis. A nuestro juicio, la transacción perjudica enormemente a los accionistas minoritarios de la compañía y así se lo hemos comentado a los equipos directivos de ambas empresas, así como al regulador del mercado (CNMV)», argumentan.
José Elías, máximo accionista de Ezentis y de Audax, pretendía fusionar la primera con Rocío Servicios Fotovoltaicos, algo que finalmente no se llevó a cabo ya que la CNMV le exigió que lanzara una OPA para no perjudicar a los minoritarios.
Se frustra la venta de Hispanoamérica
La gota que colmó la paciencia de la familia Alierta fue la decisión de la cúpula de paralizar la venta de sus negocios en Hispanoamérica, algo que daban por hecho los inversores. «Ezentis informaba durante el mes de octubre de la marcha atrás en la venta del negocio de Latam Pacífico, por problemas con el potencial comprador, lo que colmó nuestra paciencia», señalan.
Ezentis había anunciado la venta de sus participaciones en la región, salvo Brasil, en junio por más de 43 millones de euros. La venta finalmente se frustró, lo que ayudó a la decisión final de la familia Alierta de abandonar la compañía. «Nuestra tesis de inversión basada en el desarrollo europeo de la compañía (fibra, 5G y energías renovables) y la dilución del peso de Latam en el grupo ha fallado por la mala ejecución del equipo directivo de la compañía», destacan.
Lo último en Economía
-
Italia se suma a Francia y cierra su red de AVE mientras España obliga a Renfe a compartir hasta sus talleres
-
La ley laboral lo avala: está permitido despedir al trabajador si se va de su puesto de trabajo cuando termina la jornada
-
La subida de impuestos a los planes de pensiones roba 2.300 millones de euros al ahorro privado desde 2022
-
España produce 1,5 millones de toneladas de pimiento, pero el 95% de los que importa proceden de Marruecos: «No tiene sentido»
-
Encarni, jubilada de 83 años, sobre la vivienda: «Con mi pensión, tuve que poner a mis 3 hijos de avales para poder seguir en la casa donde vivo»
Últimas noticias
-
Predicción del horóscopo para Cáncer hoy, domingo 25 de octubre de 2026
-
Cielos despejados y temperaturas en aumento en Andalucía, según AEMET
-
Josep Molina, albañil en Suiza: «Un simple ayudante de obra gana 330 euros al día, cuando en España te pagan solo 50 euros»
-
¿Por qué una habitación está más fría a 20° en invierno que a 20° en verano? El fenómeno desconocido que tiene que ver con la percepción térmica humana y las paredes de casa
-
La psicología afirma que los mayores de 65 años que se resisten a los cambios de última hora en sus planes no lo hacen por rigidez: quieren preservar su energía cognitiva