El Real Madrid empezó este mes enlazando su tercera derrota consecutiva en la Euroliga. El 1 de octubre, el tropiezo en Sofía suponía el peor arranque histórico de los blancos en la competición europea, pero sólo 28 días después ya suman seis victorias, que son 10 seguidas unidas a las de la ACB. La décima cayó este jueves contra el Fenerbahce (95-76), al que superó por casi 20 puntos insistiendo desde su especialidad, el triple.
A falta de un cuarto de hora, los de Pedro Martínez sólo habían anotado tres veces desde el exterior, pero un vendaval de ocho en 15 minutos y un parcial de 45-30 en ese último tramo decidió el partido a favor de los madridistas y provocaba la segunda derrota seguida del Fenerbahce, que llegaba tras caer el martes en Valencia. De nuevo, con los bases al poder: 26 puntos y 3 triples de Théo Maledon, con 7 rebotes y 35 de valoración y 10 tantos y 10 asistencias de Facu Campazzo (25) empujaron al Madrid, que se apoyó en Edy Tavares (14, 5 capturas y 17) para resistir el sufrimiento cuando tocaba.
La de este jueves era la primera gran noche de la temporada. La primera en casa para un torrente de puntos llamado Real Madrid, que recibía a una de las mejores defensas de la Euroliga: la del Fenerbahce de Sarunas Jasikevicius. Los turcos exhibieron esa virtud en el inicio del partido y castigaron las muchas pérdidas de los blancos (8 en el primer cuarto), pero la entrada de Campazzo cambió la cara al equipo local.
Los dos triples del argentino fueron los únicos del Real Madrid en el primer cuarto e insuflaron coraje a los de Pedro Martínez para buscar las cosquillas a un rival férreo. Horton-Tucker logró que Fenerbahce cerrase ese primer tanteo con ventaja (22-24), pero los blancos se la arrebataron con un 17-2 de parcial al comienzo del segundo a hombros de Tavares, Luwawu-Cabarrot y, sobre todo, Maledon.
El francés acababa de doblarse la pierna en una acción fea que no pasó a mayores y de sus manos llegó la mayor ventaja blanca de la primera parte con siete puntos seguidos: 39-26. Maledon metió 15 en la primera parte. El tiempo de Jasikevicius, visiblemente cabreado como de costumbre, era obligado y lo cierto es que Fenerbahce reaccionó. O, mejor dicho, Horton-Tucker salvó el primer matchball en contra para su equipo.
Secundado por la potencia interior de Braxton Key y Nicolo Melli, el escolta estadounidense anotó siete puntos seguidos que dejaban el partido más igualado al descanso (47-42). Incluido un mate brutal de los que salen en recopilaciones de mejores momentos. Había otra mala noticia para los blancos, y es que Mikael Jantunen se marchaba lesionado al vestuario. El finlandés no jugó en toda la segunda parte.
Avalancha de triples y triunfo blanco
La mejoría de ambos en defensa apretó el partido en el tercer cuarto. A los dos les faltaba brillo exterior, y el que más lo sufría era el Real Madrid, pero un triple de Procida desató una cascada de tres seguidos y un cuarto de Abalde puso a los blancos en +16. El Palacio y sus 9.826 espectadores, récord de la temporada hasta el momento (con unos 30 aficionados turcos), rugían como no lo hacían desde hace meses.
El Fenerbahce había desaprovechado su oportunidad de oro con un 7-18 de parcial y forzando la tercera falta de Tavares al inicio del tercer cuarto, y el Real Madrid se lo hacía pagar caro. Dos triples y ocho tantos de Will Clyburn dieron una vida extra a los de Estambul en el último cuarto, pero Maledon y Andrés Feliz evitaron una vez tras otra que rompiesen definitivamente la barrera de 10 puntos y se acercasen más en el marcador. El triunfo se quedaba en casa y el Palacio ovacionaba al base francés, líder indiscutible del equipo hasta ahora.