En los últimos años, la Euroliga ha aumentado exponencialmente en cuanto a prestigio. En gran parte, esto se debe a la evolución generalizada de sus equipos, cuyo crecimiento de nivel ha hecho que la competición reina del baloncesto continental sea colocada incluso a la misma altura que la NBA en cuanto a dificultad. Shaquille O’Neal, voz más que autorizada, aseguró recientemente que «el juego europeo es un poco mejor» que el practicado en Estados Unidos.
El campeonato se ha equilibrado hasta el punto de que prácticamente cada partido es una batalla en igualdad de condiciones, lo que complica que los equipos saquen sus partidos adelante y, más si cabe, que lo hagan con frecuencia, encadenando grandes rachas ganadoras. Por poner en contexto, la más larga de la temporada pasada fue de nueve victorias consecutivas, firmada por el Fenerbahce, y la segunda más extensa fue del Estrella Roja (siete).


Este miércoles, el Real Madrid tiene la capacidad de igualar la de los serbios y convertirse en el primer club en enlazar siete partidos vencidos en esta Euroliga. No lo tendrá nada fácil, porque la oportunidad se le presenta en época de vacas flacas, con cinco jugadores en la enfermería. Tres se han lesionado en la última semana (Facu Campazzo, Mikael Jantunen y Théo Maledon) y dos ya eran baja de larga duración (Gaby Deck y Usman Garuba).
Para lograrlo, el equipo blanco tiene que tumbar este miércoles al actual líder de la competición, el Panathinaikos de Zeljko Obradovic. Un reto con mayúsculas (20:45 horas). La séptima victoria del Real Madrid pasa por cargarse al principal favorito al título, que además es el único club que no sucumbió a la fuerza del Palacio en la pasada temporada. Los griegos, con su triunfo en Goya, evitaron que el conjunto madridista cerrase la fase regular con pleno de victorias, algo inédito en la Euroliga, como lo fue su balance de 17-1.
Feliz como único base
Pedro Martínez afrontará la misión con un sólo base, Andrés Feliz, que no tiene recambio dadas las lesiones de Campazzo y Maledon. El técnico catalán avisó en la previa de que se tienen que «adaptar» y de que buscarán «jugar a algo diferente» en los minutos de descanso del dominicano en los que no dispongan de un base puro en pista: «Ojalá seamos capaces de que las bajas no nos quiten la forma en la que queremos jugar. Independientemente de que se gane o se pierda, deberíamos intentar hacer siempre lo mismo».
Esa identidad marcada es sobre la que el Real Madrid está cimentando la que está a un paso más de convertirse en la racha ganadora más larga de esta Euroliga. Para encontrar una similar a los precedentes de Fenerbahce y Estrella Roja, ya hay que retroceder dos temporadas atrás. En aquella Euroliga fueron Paris Basketball (serie de 10 victorias seguidas) y Anadolu Efes (ocho) los únicos equipos que superaron los siete triunfos.


El propio Real Madrid lleva más de tres años sin lograr una racha similar. El tope en las dos temporadas anteriores se quedó en seis, las mismas que encadena hasta el momento. Hay que remontarse a la 2023-24, en la que ganó 10 partidos seguidos, todos al inicio de la competición, un colchón que le impulsó al liderato al cierre de la fase regular. Aquella Euroliga se le escapó en la final contra el Panathinaikos, rival al que vuelve a medirse con el recuerdo de las dos derrotas del pasado curso en el Palacio y en el OAKA Arena.
