La última liada de Grealish: el ‘chico malo’ de Inglaterra vuelve a hacer de las suyas y el Everton le castiga
Jack Grealish vuelve a estar en el centro de la polémica
Ha protagonizado un nuevo episodio de indisciplina que no ha sentado nada bien en el Everton
El conjunto de Liverpool ha decidido apartarle de la convocatoria para el partido de la Copa de la Liga
Jack Grealish vuelve a estar en el centro de la polémica. El futbolista inglés, que busca recuperar su mejor versión después de varias temporadas complicadas, ha protagonizado un nuevo episodio de indisciplina que no ha sentado nada bien en el Everton. El conjunto de Liverpool ha decidido apartarle de la convocatoria para el partido de la Copa de la Liga frente al Newcastle después de cometer una infracción del código disciplinario del club. Una nueva mancha en el expediente de un jugador que parecía haber encontrado el lugar perfecto para recuperar su carrera.
El Everton ha comunicado oficialmente la ausencia del internacional inglés a través de sus canales oficiales, aunque no ofrece demasiados detalles sobre lo sucedido. «Jack Grealish no está disponible para la selección debido a una infracción de la disciplina del club», explica la entidad en el anuncio de la convocatoria. Sin embargo, los medios británicos apuntaron rápidamente al motivo que habría provocado el castigo, y es que el extremo se habría ausentado de un entrenamiento sin autorización durante la semana previa al encuentro.
La decisión supone un importante toque de atención por parte de David Moyes, que había apostado por recuperar la mejor versión de Grealish. El técnico escocés había confiado en el talento del futbolista desde su llegada al equipo y esperaba que pudiera convertirse en una de las referencias ofensivas de la plantilla. Sin embargo, este nuevo incidente amenaza con deteriorar la relación entre ambos y pone nuevamente en duda el compromiso del jugador con su equipo.
Los líos de Grealish
Preguntado por la ausencia del inglés después del encuentro, David Moyes no quiso entrar en demasiadas explicaciones, pero dejó clara su postura. «Fue una decisión del club. Apoyo la decisión», señaló el entrenador, que también quiso destacar los valores que representa el Everton. El técnico insistió en que todos los futbolistas deben respetar las normas establecidas, tanto dentro como fuera del terreno de juego.
Y es que el episodio llega en un momento especialmente delicado para Grealish. Después de perder protagonismo en el Manchester City de Pep Guardiola, el internacional inglés encontró una oportunidad en el Everton para relanzar su trayectoria. Empezó bien con dos goles y seis asistencias en 20 encuentros, pero una lesión en el pie que requirió cirugía terminó frenando su progresión. Este verano regresó al equipo en calidad de cedido por segunda temporada consecutiva, con la intención de recuperar continuidad y demostrar que todavía puede competir al máximo nivel. Sin embargo, su comienzo de campaña no está siendo el esperado. Todavía no ha conseguido marcar ni repartir asistencias y ahora suma un nuevo problema extradeportivo a su situación deportiva.
Hace unas semanas, mientras sus compañeros celebraban un triunfo, Grealish se quedaba fuera de una noche importante para el club. El conocido como chico malo del fútbol inglés vuelve a estar señalado y deberá trabajar para recuperar la confianza de su entrenador. Su talento nadie lo cuestiona, pero su comportamiento vuelve a generar dudas sobre su capacidad para aprovechar las oportunidades que se le presentan.