Europeo Sub 21: Italia - España

Tropezón para empezar

Ceballos adelantó a España en los primeros minutos, pero un gran Chiesa dio la vuelta al partido y permitió que Italia comenzase su Europeo con victoria.

Tropezón para empezar

España no pudo comenzar con victoria su andadura en el Europeo Sub 21. Los chicos de Luis de la Fuente arrancaron bien el encuentro ante Italia gracias a un golazo de Ceballos, pero Chiesa por partida doble y Pellegrini de penalti dieron la vuelta a un encuentro que terminó 3-1. El combinado nacional ya no depende de sí mismo para terminar como primero de grupo y deberá ganar a Bélgica y Polonia si quiere soñar con estar en las semifinales.

España sabía que el duelo ante Italia era una final. Lo que no tardaron en conocer es que el partido también era una guerra. El ambiente y la intensidad italiana marcaron el inicio de la batalla. La temperatura subía en el estadio Renato Dall’Ara y el combinado nacional, que no sabe de patadas y sí de jugar al fútbol, se dedicó a tocar. Así, un balón que le caía en la frontal a Dani Ceballos, el mejor jugador del último Europeo, iba a terminar en la escuadra de la portería italiana. El jugador del Real Madrid se inventaba un latigazo que se convertía en el primer gran gol de la competición.

Con ventaja en el marcador, Italia subió, si aún se podía, su intensidad, mientras que España apostaba por tratar bien a la pelota para seguir dominando el encuentro. Toque a toque fue apagando el ímpetu local, aunque los italianos siempre encontraban la oportunidad para hacer una entrada fea. Ceballos pudo dar buena cuenta de como se emplearon los transalpinos.

Cuando el fútbol volvía a escena, no había rival. Siempre que España podía cuidar la pelota con cariño Italia sufría. Sólo las arrancadas de Kean, que provocaron la amarilla de Vallejo, inquietaban al equipo dirigido por Luis de la Fuente. Pero con el paso de los minutos Italia fue ganando peso en el partido y el combinado nacional comenzó a sufrir.

Los locales crecían, se lo creían y lograban la igualada en la primera ocasión clara que tenían en todo el partido. Chiesa controlaba con toda la calidad del mundo un balón que llegaba desde el otro lado del campo, encaraba a Martín y, cuando Unai se pensaba que iba a centrar, el jugador de la Fiorentina tiraba y encontraba el premio por el primer palo para lograr una empate que caía como un jarro de agua fría al equipo español.

Tras los 10 primeros minutos de juego sucio, el golazo de Ceballos que coincidió con los mejores minutos de España y el resurgir italiano, llegó un descanso que le vino mucho mejor al combinado español que a un equipo italiano que estaba viviendo los mejores minutos del partido.

Demasiado Chiesa para España

Tras el paso por vestuarios, el guión de los minutos finales del primer acto se mantuvo. Italia salió mejor y a España le tocó sufrir. Chiesa estaba haciendo saltar por los aires a un combinado nacional al que le costó sacudirse la presión de los minutos iniciales y la ausencia de un Fabián que se tuvo que quedar en la caseta por lesión. Su lugar lo ocupó Mikel Merino.

Un disparo de Carlos Soler avisaba a Italia y empezaba a cambiar dinámica del partido. España buscaba reencontrarse con su juego, pero el premio se lo iban a llevar otra vez los italianos. Un balón suelto dentro del área caía en los pies de Chiesa, el mejor jugador del encuentro, que no fallaba delante de Unai para hacer el 2-1. Las cosas se ponían muy feas para los intereses españoles.

España intentó reaccionar, pero Ia suerte volvía a sonreír a Italia cuando el árbitro, con ayuda del VAR, decretaba penalti de Soler sobre un Pellegrini que era el encargado de tirar y transformar la pena máxima para cerrar el encuentro. Demasiado castigo para una España que fue de menos a más en Bolonia.

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