Ganó lesionado en cinco sets (3-6, 7-5, 3-6, 7-5, 7-6)

Nadal es sobrehumano: firma su victoria más épica ante Fritz y se mete en semifinales

Rafael Nadal ya está en semifinales de Wimbledon, después de derrotar, lesionado, a Taylor Fritz en una batalla de más de cuatro horas

El recital de dejadas de Nadal ante Fritz

Los gestos de desesperación del padre de Nadal pidiéndole que se retire ante Fritz

Nadal es sobrehumano: firma su victoria más épica ante Fritz y se mete en semifinales
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Rafael Nadal es un tenista superlativo, el mejor deportista de la historia de España y uno de las referencias a nivel mundial, pero por encima de todo, es un héroe. Sólo con esta denominación se puede justificar su supervivencia en Wimbledon después de un encuentro agónico de cuartos de final en el que consumó su venganza ante Taylor Fritz, superando la pujanza de un tenista especialista en pistas rápidas y, sobretodo, una lesión abdominal que le hizo rozar el abandono en el segundo set. Como tantas otras veces, Rafa se repuso y llevó al límite a Fritz hasta tumbarle en el quinto (3-6, 7-5, 3-6, 7-5, 7-6), en un super tie-break que ya es parte de la historia de Wimbledon y de la carrera del más grande.

Fue una victoria imposible, inexplicable, de un tenista acostumbrado a dejarnos sin palabras pero que en esta ocasión se pasó su propio juego. De las 4 horas y 20 minutos de partido, sólo en los primeros Rafa se mostró sano, pero en el grueso vivió un sufrimiento constante debido a una lesión abdominal que apenas le dejaba sacar a 150 km/h. Enfrente, además, había un tenista por momentos brillante y que habría sido merecedor de la victoria, pero para su desgracia se encontró con Nadal, quien ahora, por su parte, se medirá si el abdominal lo permite a Nick Kyrgios en un duelo de nivel y morbo en semifinales.

El comienzo de partido hizo presagiar lo mejor para el aficionado de Rafa Nadal. El español comenzó pegando con confianza como ante Sonego y Van de Zandschulp y a las primeras de cambio sumaba un break que ponía de manifiesto quién era el favorito y el doble campeón sobre la central de Wimbledon. Nadal amagaba con ser un terremoto en la pista, con la pelota mezclando a la perfección con sus efectos cortado y liftado y con cierres de campeón en la red. Sin embargo, la hierba depara muchas sorpresas y cuando mejor parecía estar, Rafa se apagó. Y tenía un motivo.

Los problemas abdominales que ya vinieron a visitar a Nadal al comienzo del torneo regresaron frente a Fritz, hasta el punto de primero frustrar a Nadal en sus servicios y acto seguido imposibilitar el saque con potencia considerable del tenista de Manacor. El encuentro iba a ser un suplicio, independientemente del resultado.

Comienzan los problemas para Nadal

Fritz se mantuvo agazapado ante el vendaval con la esperanza de que este amainara, pero para sorpresa hasta del propio tenista norteamericano, el apagón de Nadal cambió la película de sala hasta un escenario diametralmente opuesto. Del 1-3 y 0-30 para Rafa pasamos a un parcial de 5-0 favorable a Fritz, con dos breaks de por medio suficientes para cerrar a su favor un set que instantes antes parecía perdido. El doble campeón en el All England Club debía resetear y reaccionar de inmediato… si su físico lo permitía.

La pelota de Nadal había pasado de hacer enloquecer a Fritz en la primera muestra a no meter ni miedo al espigado talento de San Diego. Alto, pegador y sacador si es necesario, el posible punto débil de Taylor más allá del mal de altura debía estar en las pelotas bajas y la ruptura de los intercambios que, por el momento, dominaba a su antojo. Sin embargo, Rafa no estaba cómodo y permanecía con rostro contrariado hasta en los puntos ganados.

Lo primero era reencontrarse y con un empujón de su rival, la batalla de Nadal contra sí mismo podría acabar temprano su primer capítulo. Rafa logró adelantarse de inicio y ponerse de nuevo con un break por delante, pero el abdominal no le daba respiro y Fritz, quien tampoco estaba haciendo un gran partido, volvía a igualar la contienda. A punto estuvo el estadounidense de repetir la fórmula del primero y doblar su cuenta de roturas, pero Nadal tiró de épica para sostener el saque para acto seguido marcharse a vestuarios. El final podía estar cerca.

El rey Nadal da el primer golpe

Nadal regresó y volvió a demostrar su coraje sobre la pista. Si Fritz estaba sólido al saque no había manera, pero con el suyo lograba ponerla en juego y después dominar con la derecha, que no parecía molestarle tanto como el golpe de servicio, realizado de arriba a abajo, en salto y con mucha más obligación para el abdominal. Su padre Sebastián había dejado la imagen del partido al pedirle que se retirara pero Rafa iba a aguantar hasta que, literalmente, no pudiera más.

El héroe, este miércoles más que nunca, volvió al tapete y se puso a hacer lo que podía. Por partes, su saque era prácticamente de jugador de club, a escasos 150 km/h y sin saltar para no bloquear el músculo dañado,  y su revés no respondía como le gustaría. Sin embargo, el drive sí que estaba funcionando y sea en hierba, en dura o en tierra, cuando Nadal mueve la mano como debe estamos hablando de uno de los mejores golpes de la historia.

Así se aseguraría Rafa el tie-break, donde esperaba el más difícil todavía y, posiblemente, el final del partido en caso de derrota. Todas estas cábalas no fueron más que eso, porque con un arrebato de grandeza y como sólo él sabe, Nadal quebraba el saque de Fritz y provocaba la explosión del All England Club con el 7-5 a su favor en el segundo.

Fritz reacciona en el tercero

Soñar volvía a ser posible pero disfrutar con la batalla contra todo de Nadal había pasado a ser una obligación para el aficionado medio. Todo el mundo miraba anonadado el televisor y sólo Rafa estaba sufriendo por él y por todos sus incondicionales. Pero por él, el primero. El ansia de hacer un buen papel en Wimbledon y el respeto al torneo le mantenían en pie, pero su servicio no era competitivo y con una versión notable de Fritz enfrente, la victoria era poco menos que una utopía.

Nadal compitió en busca del break en cada ocasión al resto, pero fue Fritz el que encontró premio ante un tenista mermado y obligado a arriesgar más de la cuenta, teniendo en cuenta su desventaja con el servicio en la pista en la que es más importante. Taylor rompió al principio y al final y así colocaba el 6-3 en el tercero, que le dejaba a solo uno de las semifinales.

A estas alturas de la película Nadal ya no sólo no se iba a retirar, sino que echaría el resto en la medida de sus posibilidades para llegar, al menos, a la quinta y definitiva manga, y como sucediera en la primera y la segunda, se adelantó con un break de inicio en el set. Fritz respondía con un contrabreak inmediato pero Rafa subía la apuesta con el segundo break consecutivo, en un juego que precedió a otro mágico en el que abrió la ventaja merced a cuatro dejadas ganadoras.

Rafa se pone la capa

Nadal era sabedor de sus límites al saque, por lo que un break no sería suficiente para hacerse con la manga. La derecha estaba en ebullición y la lectura del juego anteponía la victoria de Fritz, cantada ante casi cualquier otro rival del circuito. Sin embargo, no se puede ocultar una lesión abdominal, sobre todo al servicio, y Taylor lograba quebrar para llegar al momento decisivo con todo igualado en el luminoso.

Fue ahí cuando más cerca se vio la derrota de Rafa en cuatro sets, pero nunca llegó a producirse. Llegados al 5-5 e igual que sucediera en el segundo, Nadal sacó fuerzas de flaqueza para romper a Fritz, cada vez más desquiciado, y convertir una retirada segura en un partido a cinco sets.

Nadal es un héroe de película y muy, muy pocas veces estos mueren al término de la misma. Rafa tendría que seguir sufriendo como parte de su calvario, al que colaboraba Fritz en unos primeros juegos de quinto set en los que el servicio del manacorí tendría que subsistir para permitir una ocasión de quebrar al gigante que tenía enfrente.

Un final de película

Ambos cumplieron con su cometido en los seis primeros juegos, un toma y daca constante en lo tenístico, lo físico y lo mental. Pero una vez ahí y en una batalla kilométrica, Nadal se llevó el gato al agua gracias a una dejada de revés majestuosa. Toda España en ese momento se lanzaba sobre la televisión y celebraba lo que podía ser el comienzo del final de la batalla, con el rey como triunfador.

Quedaba mucho y Fritz dio fe de ello. Después de varios juegos a máximo nivel, Nadal pagó el verse tan cerca de la victoria y cedió la precisión extrema que con su derecha había construido los últimos pasos hacia las semifinales. Fritz resistía y Rafa, con un revés en la red, se dejaba su saque y volvía a ver como la contienda se igualaba. Lo había tenido Nadal y un juego después, de mención especial para el americano, estaba al borde de la derrota. Cosas del tenis.

Subsistió Nadal, con un juego de puro sacador pese a que apenas podía empujarla al otro lado de la pista. E igual de firme comenzó su primer super tie-break en Wimbledon. Los primeros cinco puntos fueron a parar a su bolsillo. Por segunda vez Rafa rozaba la victoria y esta vez no la iba a dejar escapar. Con emoción, talento y épica a más no poder, Rafael Nadal vuelve a las semifinales en el All England Club y sigue soñando con reescribir la historia.

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