EUROBASKET 2017: SEMIFINALES

Eslovenia se come a una España desconocida (72-92)

España
Vidmar machaca ante la indignación de Pau Gasol. (AFP)

La conjunción de todos los males se unió el jueves 14 en Estambul para arrebatarle al Eurobasket a su máximo favorito y vigente campeón. España cayó eliminada del torneo continental (72-92) a manos de una Eslovenia que se mostró más segura, más involucrada y más acertada que el combinado dirigido por Sergio Scariolo, desdibujado en su propia miseria y en el dominio de Luka Doncic. El joven base estuvo al borde de lograr un triple doble absolutamente descomunal, como su juego y el de su equipo, merecidísimos finalistas ante una España que no dio la talla en el momento clave.

El encuentro era considerado como poco menos que una final anticipada. El gran favorito para la victoria, España, debía medirse a la absoluta revelación, una Eslovenia enriquecida por el talento de los madridistas Doncic y Randolph y con Goran Dragic como capitán del barco. Un duelo con tramos de locura, de control y de espectáculo. Lo prometía todo, y lo fue para Eslovenia, cuyo 56% en triples masacró al 7/27 español, siendo el resumen perfecto para un partido que tuvo muchos más desequilibrios.

Los jugadores de la selección española debían estar atentos al fuerte inicio de Eslovenia, desmarcada entre las participantes por su desparpajo y calidad ofensiva, no engañaba a nadie y comenzaba bombardeando el aro de los de Scariolo a base de triples. El acierto era absolutamente irreal y noqueó al combinado nacional en la réplica, marcada por la falta de puntería.

El dominio de la primera unidad era claramente esloveno, marcando ventajas considerables en el marcador, que se encargaron en no convertir en preocupantes Willy y Chacho, que lideraron la ofensiva española. La remontada no se consumó porque Eslovenia  seguía enchufando de todas las maneras posibles –triple de Dragic cayéndose, Doncic a tablero…– y Prepelic se había disfrazado de superhéroe con canastas propias de una estrella de la NBA.

El chute de autoestima despertó a Pau Gasol, que volvió a liderar al combinado español, y unido a la actuación de los bases dejaron al descanso una desventaja de cuatro puntos accesible para un equipo de la calidad del español, cuya profundidad debía imponerse en los segundos 20 minutos.

Final fatal

El comienzo de segunda mitad se acercó a la catástrofe. El sistema de ayudas y cambios de Eslovenia cortocircuitó a una España con la mira absolutamente desviada en el tiro y desganada en la transición defensiva. Faltas en ataque, pérdidas, y en el otro aro todo lo contrario. La desventaja sobrepasó la barrera de los diez puntos. La situación comenzaba a ser grave, y Eslovenia seguía fresca.

Toda España comenzó a rezar buscando un cambio brusco en el guion, pero la selección estaba desdibujada, dominada de principio a fin en ambos aros y con unas decisiones en ataque costosas de digerir, al igual que la tardía reacción en defensa.

Juancho siendo superado por físico, Willy metiendo la mano a destiempo a su amigo Doncic, los Gasol y el Chacho superados moralmente por el partido. El encuentro era surrealismo puro. Quedaban diez minutos de tortura o épica, pero los 16 puntos de desventaja no llamaban al optimismo, ni mucho menos.

Se necesitaba un chute de suerte, de juego o de triples para comenzar a creer en el imposible. Y en el primer ataque, tres puntos… para Eslovenia. Los árbitros colaboraban con la causa eslovena para terminar de matar a España, a la que ya le cogía los rebotes ofensivos hasta Dragic después de su propio tiro. Un nuevo triple a tablero del base de Miami Heat confirmaba que era su día y nadie les iba a quitar su ansiada final. Los minutos finales no fueron más que una tortura continua para un equipo al que no le salió nada y se marcha por la puerta de atrás de un campeonato que, hasta entonces, había sido de ensueño.

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