Mallorca 0-1 Barcelona

El Barça sobrevive a las bajas

El Barcelona superó al Mallorca por la mínima (0-1) en un encuentro conquistado en base a un solitario gol de De Jong y un paradón de Ter Stegen en el descuento

Así queda la clasificación de la Liga Santander tras la victoria del Barcelona contra el Mallorca

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El Barcelona menos Xavi de la era Xavi consigue una de las victorias más meritorias de la temporada. Un equipo de mínimos, obligado debido a las múltiples bajas por coronavirus y otros motivos, se agarró al olfato de Luuk De Jong, quien despertó de su letargo y con una notable actuación fue el crack en el triunfo ante un Mallorca que le puso las cosas demasiado sencillas al Barça. Simples pero efectivos en ataque y sólidos como pocas veces en defensa, con Ter Stegen de vuelta, los culés comprobaron como las primeras plazas siguen lejos pero esta podría ser una fórmula para acercarse a ellas en las próximas semanas.

El brote de coronavirus apartó a un importante número de futbolistas de la posibilidad de viajar a Mallorca pero Xavi, pese a sus polémicas declaraciones, contaba con suficientes activos –que no los deseados– para enrolarse en una nueva batalla en la Liga Santander. Así las cosas, el técnico presentó un once con cuatro centrales –Mingueza, Piqué, Eric y Araujo– en defensa, con De Jong, Frenkie, como mediocentro, Nico y Riqui Puig en los interiores y De Jong, Luuk, como ariete de un tridente en el que los canteranos Jutglá e Ilias le escoltaban desde las bandas.

No era la mejor disposición y Xavi, como acostumbra, empezó mostrando de nuevo una posición extraña con Araujo. El mejor central del Barça había visitado la banda derecha como lateral y en Son Moix lo haría como carrilero zurdo. Mientras, Piqué y Eric se encargarían del carril central por su superioridad con balón y comandaban la salida por encima de un Frenkie que sigue perdido en lo estrambótico del actual Barça.

En el Mallorca, muchas intenciones ante una oportunidad inmejorable de hurgar en la herida del Barcelona, pero poca realidad en un planteamiento eminentemente defensivo y que tuvo a Dani Rodríguez al único hombre destacado, más allá de detalles aislados de Kang In Lee.

Los bemellones se defendían la mayor parte del tiempo ante un Barça que no sufría, pero tampoco podía construir el juego deseado por un mero asunto de colocación de piezas. Ilias encaraba contra demasiados activos, mientras Jutglá apenas lo intentaba en la siniestra. El juego aéreo, principal arma a pesar de estar en el catálogo de prohibiciones de Xavi –como prioridad futbolística– era activado sin más remedio al contar con un buen lanzador como Frenkie y torres por encima del 1’90, caso de Piqué, Araujo o Luuk de Jong.

El De Jong bueno

Sería el holandés, memetizado hasta decir basta en las últimas semanas como si fuera el culpable principal de lo que le ocurre al Barcelona, el que avisaría por partida doble y en minutos consecutivos superado el ecuador de la primera mitad. Su primer remate, rozando el balón tras un escorzo, golpearía de forma leve en el palo izquierdo de la meta de Manolo Reina, antes de salir escupido. El segundo, una chilena que combinó plasticidad y virulencia, tropezó con el larguero en el que podría haber sido uno de los goles de la temporada y, de paso, arma con la que callar muchas bocas.

De Jong, el delantero, estaba llamado a ser el protagonista y su conexión con Mingueza, otro de los clásicos señalados, llegaría a buen camino tras su estreno frustrado en la jugada de la chilena. Un centro del lateral-central sería rematado en el segundo palo por Luuk al fondo de las mallas, con un truco que se ha convertido en constante negativa para el Mallorca. Reina, que directamente se resbaló tras quedarse a media salida, volvía a fallar y ayudaba a que el 0-1 subiera al marcador.

Tras el descanso y sin cambios, pues el Barça no tenía y el Mallorca debía mejorar pero no con máxima urgencia, el partido se volteó y comenzó a dotar de oportunidades a los locales. Sobre todo por banda derecha, donde Lee y Rodríguez combinaban para crear peligro, los rojillos sacaban réditos que, eso sí, no eran suficientes para hacer trabajar a Ter Stegen. Nico, con mucho menos, sí respondía con una conducción y remate desde fuera, que se marchó por poco.

Por lo demás, mucho ruido y pocas nueces en ambos equipos. Sólo un remate de Piqué, por alto y repelido por Battaglia, llevó peligro real a una de las dos porterías. Todo se protestaba pero el marcador no estaba cerca de moverse, algo que huelga decir favorecía a los culés y perjudicaba sobremanera a los bermellones, cada vez con menos tiempo para gestionar la remontada.

Ter Stegen resucita y salva la victoria

El Barça buscaba un gol más pero se encontró con dos… lesionados. Por si fueran pocas las bajas, Nico y Mingueza, dos de los destacados, tuvieron que marcharse por sendos problemas musculares. Y el miércoles con Copa del Rey. Los problemas no cesan para Xavi ni ganando y el sufrimiento, tampoco. Mboula, con un remate aislado, estuvo a centímetros de poner las tablas en el marcador dentro de unos últimos minutos en los que podía mascarse la tensión de un equipo de la parte baja y otro de la media y con el fracaso pisándole los talones.

El Barça, ganador eventual, se encerró en demasía y demostró que pese a sus activos defensivos, no está acostumbrado a sufrir en su área. Ya en el descuento, un centro de Mboula desde la derecha encontró solo, solísimo, a Jaume Costa que remató a bocajarro y se encontró a otro desaparecido, Ter Stegen, que con una parada descomunal, digna de su figura y no de su rendimiento en las últimas fechas, salvó al Barcelona de otro suspenso y terminó de atar una victoria clave para que los culés sigan creyendo.

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