Liga Santander: Atlético - Real Madrid

El Madrid se remanga por la Liga

Real Madrid Atlético
Gareth Bale hizo un corte de mangas en el 1-3 del Real Madrid al Atlético en el Metropolitano.

El Real Madrid se remangó en el Metropolitano y demostró que la Liga sí le importa. Ganó al Atlético en un derbi brusco con goles de Casemiro, Sergio Ramos y Bale. En los rojiblancos marcó Griezmann. El VAR actuó y se equivocó en casi todo

El Real Madrid se remanga por la Liga. De repente, casi como por ensalmo, empezó a creer en sí mismo y compitió como el que más en el Metropolitano. Surfrió, corrió, hizo goles, recibió patadas, presionó… Hizo lo que tuvo que hacer para ganar al Atlético y lo consiguió en un derbi bronco, con más intensidad que fútbol, que se decantó por los goles blancos de Casemiro, Ramos de penalti y Bale. En el Atlético marcó Griezmann. El VAR actuó, pero se equivocó en casi todo.

Mejor (y más divertido) que analizar el once del Real Madrid era echar un ojo a un banquillo con más fortuna que la familia Puyol. Ahí, en el banquillo, digo, estaban el portero titular de las tres últimas Champions (Keylor Navas), el mejor lateral del mundo en la última década (Marcelo), el jugador más caro y valioso de la plantilla (Bale) o la gran esperanza del fútbol español para los próximos años (Asensio). De Isco mejor ni hablamos.

Solari había elegido un once muy similar al del Camp Nou pero con su portero favorito (Courtois) y el lateral zurdo que tiene en mejor forma (Reguilón). Vinicius, que se ha ganado una camiseta de titular, repetía en un once en el que no había ni una rotación. El Real Madrid iba con todo al Metropolitano como en los viejos tiempos en los que un derbi era un derbi.

También sorprendía Simeone con un once extrañamente ofensivo, igual que si a Telecinco le diera por quitar Gran Hermano para poner documentales de National Geographic. No jugaba Rodrigo (debilidad personal, lo admito), uno de los jugadores más regulares del Atlético en toda la temporada. Posiblemente, el que más después de Oblak. Sí estaba Lemar, con ganas de demostrar que costó 80 millones por algo que –al menos hasta escribir estas líneas– no le hemos visto. También estaba Morata, del que ya habrá tiempo de hablar a lo largo de esta crónica que recién empieza.

Como empezó el derbi con dominio local y con un enchufado Lemar, que encontró rápido el cable que le conectaba con Griezmann. El Atlético atosigaba al Real Madrid con una presión altísima que impedía a los blancos salir de su propio campo. Ni Kroos ni Modric querían saber nada del derbi y los de Solari se pasaron los primeros diez minutos de partido sufriendo.

Manda el Atleti… marca el Real Madrid

Poco a poco consiguió el Real Madrid sacudirse la presión rojiblanca gracias a un par de ramalazos de Modric y Benzema. Vinicius había comparecido al derbi con el pie izquierdo y no había dado noticias (buenas, se entiende) de sus brotes verdes. Pero los de Solari sufrían menos y se asomaban a la meta de Oblak.

Sacaron tres córners seguidos y en el tercero, como en los yogures, encontró el premio el Real Madrid. La tapa la empezó a abrir Sergio Ramos, que saltó con cuatro jugadores del Atlético a su alrededor y aun así le dio para ganar la pelota y dejar una media asistencia a Casemiro, que se cascó una chilena para hacer un DVD. Oblak lo intentó, pero salió tarde y a la desesperada. Fue un golazo de Casemiro, asistido por Ramos y previa psicosis del Atlético con el capitán blanco.

El 0-1 dio espacio a Vinicius, que entonces sí empezó a lucirse en el derbi. No culminó un par de buenas situaciones el brasileño y lo pagó caro el Real Madrid. Correa hizo una falta a Vinicius (igual que la hizo Rodri en día del Levante), pero claro, ya sabemos que el VAR con el Real Madrid no acierta ni por equivocación.  La pelota le llegó a Griezmann, en posición legal por poco pero legal, que definió perfectamente ante Courtois al que batió por debajo de las piernas.

El VAR lo estropea todo: ni gol ni penalti

El gol (que debió haber sido anulado) del Atlético enredó el derbi porque el Real Madrid se enredó en una guerra de guerrillas que le beneficiaba menos que a un oficinista pelearse con un boxeador. Y pasaban los minutos y ya rozábamos el descanso con más pendencias que fútbol.

Llegamos al segundo capítulo del VAR. Fue en el minuto 42 en una acción entre Giménez y Vinicius. El brasileño se va todas las veces de quien sea. No hay duda de que hubo falta, falta muy clara. Pero para este humilde cronista la falta fue fuera del área y, a pesar de la intervención del VAR, el colegiado se ratificó en su primera decisión: penalti. Que anotó Sergio Ramos con una frialdad propia de un especialista de época. Y con la segunda polémica y el 1-2 para el Real Madrid el derbi alcanzó el descanso.

Volvió del entretiempo el derbi con el Atleti enchufado y un Morata revolucionado, puede que algo pasado de vueltas. Ni rastro del fútbol y ni rastro de un Real Madrid que volvía a sufrir ante las acometidas rojiblancas aunque el cronómetro jugaba a su favor. Griezmann rondó el 2-2 con un disparo que se marchó desviado a la izquierda de Courtois.

Entra Bale por Vinicius… para sentenciar

Morata sí que hizo el 2-2 en el 53. Fue una jugada dudosísima, anulada por el asistente y ratificada por el VAR . Seré honesto otra vez. Puede ser fuera de juego por media rodilla, pero esas jugadas tienen que ser siempre lo que diga el árbitro. El gol anulado al Atlético sirvió de aviso al Real Madrid. Espabiló Solari y raudo metió a Bale por Vinicius. No llegábamos ni a la hora de derbi siquiera.

Precisamente en el 60 sacó una mano extraordinaria mano Courtois a un disparo a bocajarro de Giménez dentro del área. Simeone se deseperó y metió a Rodrigo por Correa. El Atlético se equilibraba, aunque tenía el empate más cerca que el 1-3. Otra vez el VAR intervino (o no intervino) en una acción en la que Giménez hizo falta a Bale y luego Casemiro cometió penalti a Morata.

El derbi siguió enredándose y el Atlético comenzó a cornear a todo lo que se movía. Correa primero (cambiado ya), Saúl y Thomas después merecieron ser expulsados por faltas violentas y a destiempo. El colegiado ni estaba ni se le esperaba. Simeone quitó a Morata por Kalinic en el 70 y el Real Madrid respondió como un tigre: con un zarpazo.

Fue un gol entre amigos. Modric se infiltró entre rojiblancos y vio a su colega Bale desmarcado por la izquierda. El galés recibió la pelota, levantó la cabeza, vio dónde estaba Oblak y le batió por bajo. El 1-3 casi pasaportaba al Real Madrid al triunfo en el derbi. Y lo confirmó Thomas, que debió ser expulsado antes, al ver su segunda amarilla, que debió ser su segunda roja.

Sólo quedaba que pasaran los minutos para que el Real Madrid rubricara una victoria sufrida y merecida en el derbi y se acostara a cinco puntos virtuales del Barcelona, con un partido más, eso sí. Quién sabe si todavía hay Liga.

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