La reflexión de Schopenhauer, filósofo, sobre la felicidad: «Debemos tener, por así decirlo, cajones para nuestros pensamientos, donde abrimos uno y cerramos todos los demás»
Una manera de estructurar el pensamiento y controlar nuestras emociones
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En un mundo lleno de distracciones, notificaciones y listas infinitas de tareas, encontrar la calma parece una misión casi imposible. Sin embargo, el filósofo Arthur Schopenhauer dejó una reflexión sobre la felicidad que afirma que «debemos tener, por así decirlo, cajones para nuestros pensamientos, donde abrimos uno y cerramos todos los demás».
Una fórmula para recuperar el control sobre nuestra mente que cobra muchísimo sentido hoy en día. Hoy en día vivimos siempre alerta con las redes sociales, no logramos desconectar del todo del estrés, ya que estamos recibiendo estímulos constantemente que nos hacen seguir estresados y no poder relajarnos.
¿Qué significa esta frase de Schopenhauer?
Con esta metáfora cotidiana, el pensador alemán se refería a la capacidad de compartimentar la mente. Para él, la paz interior y la serenidad no dependen de tener una vida perfecta o libre de problemas, sino de saber exactamente cuándo dedicarle tiempo a las preocupaciones y cuándo dejarlas guardadas.
El estrés y la ansiedad suelen aparecer cuando no cerramos correctamente todos los frentes a los que estamos expuestos. Schopenhauer proponía organizar la mente en compartimentos independientes, así, cuando estás trabajando, abres ese cajón; cuando descansas, lo cierras del todo y abres el del bienestar. Dominar esta costumbre es fundamental para evitar la sobrecarga emocional.
Cómo aplicar esta frase a tu día a día
Trasladar esta filosofía a tu rutina actual es más fácil de lo que parece si aprendes a establecer fronteras claras entre tus actividades. La clave principal está en huir de la multitarea y practicar la atención plena en lo que haces. Si estás relajado en casa, céntrate en ello y deja el teléfono móvil en otra habitación.
Del mismo modo, al terminar tu jornada laboral, conviene hacer un gesto consciente para cerrar el cajón del trabajo hasta el día siguiente. Si alguna preocupación no te deja descansar, un truco infalible es dejarla por escrito, así le demuestras a tu cerebro que el tema queda guardado de forma segura y te resultará mucho más sencillo desconectar.