Frases para la Historia

La reflexión de Joan Manuel Serrat, cantante (82 años), sobre la crianza: «Los hijos aprenden poco de las palabras; sólo sirven tus actos y la coherencia de estos con las palabras»

Joan Manuel Serrat. Imagen de EuropaPress.
Joan Manuel Serrat. Imagen de EuropaPress.
Aitana Pascual
  • Aitana Pascual
  • Aitana Pascual Cuesta (2001) es estudiante de Periodismo en la Universidad Francisco de Vitoria de Madrid desde el 2023. Escogió esta profesión por su gran vocación con la comunicación y la escritura. Hoy en día, tiene mucho interés por la historia, deportes y actualidad. Su principal objetivo es seguir formándose y aprender a contar los sucesos de forma clara y rigurosa.

Educar a un hijo no consiste únicamente en decirle qué está bien y qué está mal. Las normas, los consejos y las conversaciones son importantes, pero existe otra herramienta mucho más poderosa, que es el ejemplo. Joan Manuel Serrat ha reflexionado precisamente sobre esta cuestión al hablar de sus hijos y de la educación que recibió en su propia familia. Su mensaje resume una idea que sigue teniendo plena vigencia, ya que las palabras pierden fuerza cuando los actos que las acompañan dicen exactamente lo contrario.

El ejemplo empieza en casa

“Los hijos aprenden poco de las palabras; sólo sirven tus actos y la coherencia de estos con las palabras”. La reflexión de Serrat pone el foco en una de las cuestiones fundamentales de la crianza, que es que los niños observan constantemente el comportamiento de los adultos que tienen cerca. No sólo escuchan las normas que se les imponen, sino que también registran cómo reaccionan sus padres ante los problemas, cómo tratan a otras personas o cómo gestionan sus propias emociones.

El propio Serrat ha explicado esta idea al hablar de sus hijos. En una entrevista, aseguró que «uno aprende de lo que ve en su casa» y que el mejor ejemplo no son las palabras, sino los comportamientos. Para el cantante, vivir en un determinado ambiente termina influyendo en la manera en la que una persona desarrolla su personalidad y descubre sus propios intereses.

Lo que aprendió de sus padres

La reflexión adquiere todavía más sentido cuando se conoce cómo Serrat recuerda su propia infancia. En una entrevista, describió a su padre como un hombre trabajador y habilidoso, pero destacó especialmente su comportamiento, el respeto hacia los demás y hacia su esposa. Para el artista, ese fue el verdadero espejo en el que aprendió cómo deberían ser las cosas.

Su madre también desempeñó un papel fundamental en aquella educación. Serrat la describió como una mujer trabajadora y con carácter, mientras que definió la combinación de ambos progenitores como una parte esencial de lo que terminó siendo él. No hablaba únicamente de las cosas que le enseñaron de manera explícita, sino de aquello que pudo observar diariamente dentro de su propia casa.

Los niños observan más de lo que parece

La psicología del desarrollo lleva décadas estudiando precisamente el peso del aprendizaje por observación. Los niños no necesitan recibir una explicación formal para aprender determinados comportamientos, ya que observan cómo actúan las personas que les sirven de referencia y pueden incorporar esas conductas a su propio repertorio.

Esto explica una contradicción muy habitual en la crianza. Un padre puede pedir a su hijo que no grite mientras él responde habitualmente levantando la voz, también puede exigir respeto mientras trata mal a otras personas, o puede hablar de la importancia de leer mientras nunca muestra interés por un libro. El mensaje verbal existe, pero el comportamiento cotidiano puede terminar siendo mucho más poderoso.

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