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El sueño desempeña un papel fundamental en el bienestar de los perros. Un descanso adecuado no sólo les permite recuperar energía, sino que también interviene en procesos esenciales como el desarrollo cognitivo, la regulación del peso, el equilibrio emocional y el aprendizaje. Además, dormir bien puede ayudar a a prevenir determinados problemas de conducta. Por eso, es fundamental preparar un buen lugar de descanso para el perro, con el objetivo de cuidar su salud y, por ende, su calidad de vida.
Sin embargo, muchas veces ocurre algo desconcertante: el perro prefiere dormir en el suelo mientras tiene una cama justo al lado. Si bien puede parecer extraño, tiene una explicación. Puede que el animal esté buscando la superficie o el lugar donde se siente más cómodo porque, por ejemplo, tiene calor. Por eso, antes de pensar que hay un problema, lo mejor es observar cuándo lo hace, dónde se tumba y cómo se comporta mientras duerme.
¿Por qué a tu perro le gusta dormir en el suelo?
Lo primero a considerar es que, si tu perro elige dormir en el suelo, lo más probable es que lo haga porque se siente a gusto así. Los perros no necesitan superficies tan mullidas como las personas para descansar y, para muchos de ellos, tumbarse directamente sobre el suelo es algo completamente normal. Por lo tanto, si está tranquilo, come con normalidad y mantiene su comportamiento habitual, no hay motivo para preocuparse.
Existen diferentes razones que explican por qué prefiere el suelo a su cama. Una de ellas es que la cama que has elegido para él no termina de convencerle. Puede resultar demasiado pequeña, demasiado blanda o demasiado dura, tener un olor que no le agrade o no adaptarse bien a la postura en la que duerme. También es posible que simplemente no le guste el lugar donde está colocada y prefiera descansar en otra zona de la casa.
La temperatura es otro factor importante. Durante los meses de verano, el suelo suele estar más fresco que una cama acolchada, por lo que tumbarse directamente sobre él puede ayudar al perro a refrescarse. En invierno, se repite la misma situación: algunos animales se tumban el suelo porque está caliente, sobre todo si se encuentra cerca de un radiador.
Consejos prácticos
Dormir en el suelo no suele representar un problema para el perro, siempre que la superficie esté limpia, seca y no suponga ningún riesgo para él. Aun así, si quieres conseguir que utilice su cama con más frecuencia, puedes probar algunos cambios sencillos que recomiendan los veterinarios y los expertos en comportamiento animal.
Una buena opción es colocar la cama en el lugar que el propio animal haya elegido habitualmente para descansar. Los perros suelen sentirse más seguros en espacios tranquilos, protegidos y, en muchos casos, próximos a una pared o desde donde puedan controlar lo que ocurre a su alrededor.
Si esto no funciona, quizá sea el momento de probar otro tipo de cama. Observa cómo duerme para escoger un modelo que se adapte a sus preferencias y a su tamaño. Algunos perros prefieren colchones firmes, mientras que otros buscan superficies más mullidas.
También puedes hacer que la cama resulte más familiar utilizando tu propio olor. Para ello, basta con colocar sobre ella una prenda de ropa que hayas utilizado recientemente. Después, puedes animarlo a acercarse y tumbarse allí. Cuando lo haga, prémialo con caricias, palabras de cariño o un snack.
Fases del sueño
Al igual que ocurre con las personas, los perros atraviesan diferentes fases mientras duermen. Estas etapas se agrupan en dos grandes tipos de sueño: el sueño REM, caracterizado por los movimientos oculares rápidos, y el sueño NREM o de ondas lentas.
Durante la fase REM (Rapid Eye Movement), el cerebro del perro mantiene una elevada actividad, mientras que los ojos pueden realizar movimientos rápidos bajo los párpados. Es también la etapa en la que pueden aparecer comportamientos como pequeños movimientos de las patas, espasmos, cambios en la respiración o incluso leves sonidos. Se considera que durante esta fase los perros pueden soñar, de forma similar a lo que sucede en los seres humanos.
El sueño NREM, también conocido como sueño de ondas lentas, comprende diferentes niveles de profundidad, desde las primeras etapas de somnolencia hasta las fases de sueño más profundo. A medida que el perro se adentra en esta etapa, la actividad cerebral disminuye, la respiración se vuelve más regular y los músculos permanecen relajados.
Finalmente, cabe señalar que, si bien dormir en el suelo suele ser normal, conviene estar atento si el perro ha adoptado este hábito de repente. Si evita su cama, le cuesta levantarse, se queja al tumbarse, cambia constantemente de postura o parece inquieto, podría existir alguna molestia. Si estos cambios persisten, lo recomendable es consultar con un veterinario para descartar cualquier problema de salud.