CASA REAL NORUEGA

Sonia y Harald V de Noruega: la historia de amor que por poco destruye una de las monarquías más longevas de Europa

Harald V de Noruega y Sonia de Noruega saudando, muere Harald de Noruega
Sonia y Harald V de Noruega. (Foto: EP)
Javi Fernández

Con la muerte de Harald V de Noruega termina también una de las historias de amor más conocidas de la realeza europea. El fallecido monarca no solo deja atrás más de tres décadas al frente de la Corona, sino también una relación que, mucho antes de convertirse en rey, estuvo a punto de poner contra las cuerdas a la monarquía noruega. Harald se enamoró de Sonia, una joven que no era de sangre real y durante años tuvo que enfrentarse a las reticencias de su padre, el rey Olav V. Sin embargo, el heredero tenía claro que no estaba dispuesto a renunciar al amor de su vida.

La historia parece sacada directamente de un guion cinematográfico: un príncipe que se enamora de una plebeya en una época en la que los matrimonios entre miembros de la realeza y personas ajenas a las casas reales seguían estando rodeados de enormes obstáculos. Pero, en el caso de Harald y Sonia, aquello no terminó en tragedia. Su relación sobrevivió a las presiones familiares, a las normas de la Corona y a casi una década de espera hasta que finalmente pudieron convertirse en marido y mujer.

Un amor que llegó a la pequeña pantalla

En febrero de 2025, esta historia volvió a ponerse de actualidad con el estreno de Harald and Sonja, una producción de Prime Video que recuperaba los primeros años de la relación entre los dos monarcas noruegos. Una historia que comienza en los años 50 y que durante mucho tiempo tuvo que mantenerse lejos de los focos.

Cuando Harald y Sonia se conocieron, la situación era muy diferente a la actual. El futuro rey era el único hijo varón del matrimonio formado por Olav V y la princesa Marta de Suecia y, por tanto, el heredero directo de la Corona. Sonia Haraldsen, en cambio, era una joven de origen plebeyo. No pertenecía a ninguna familia real ni aristocrática y su llegada a la vida del príncipe planteaba un problema que iba mucho más allá de una cuestión sentimental.

Al principio, ambos decidieron mantener su relación en secreto. Sabían que hacer pública aquella historia podía provocar un enorme conflicto dentro de la Familia Real. Pero los años pasaron y Harald dejó claro que aquello no era un romance pasajero. Su relación con Sonia se consolidó hasta el punto de que el heredero se enfrentó a su propio padre para defender la posibilidad de casarse con ella.

El ultimátum de Harald V de Noruega a su padre

Según el relato de aquellos años, Harald llegó a lanzar a Olav V un ultimátum: si no podía casarse con Sonia, estaba dispuesto a renunciar a sus derechos al trono. Una decisión que habría provocado un auténtico terremoto monárquico. Harald era el único varón de Olav y su renuncia habría abierto una complicada cuestión sucesoria para una monarquía que todavía estaba muy lejos de la normalización de los matrimonios entre miembros de la realeza y personas sin sangre real.

El rey Olav no lo tuvo fácil. Por un lado estaba su responsabilidad como monarca y, por otro, el futuro de su único hijo varón. La presión terminó dando sus frutos y Harald consiguió aquello por lo que había luchado durante años: casarse con Sonia. La boda se celebró en Oslo el 29 de agosto de 1968, después de casi una década desde que comenzó su historia de amor. Fue el momento en el que aquella relación que había permanecido durante años bajo la sombra de la Corona se convirtió oficialmente en un matrimonio real.

Aquel día, Sonia pronunció unas palabras dirigidas a Harald que resumían perfectamente todo lo que habían vivido hasta entonces: «Sabes mejor que nadie lo que siento, tanto ahora como en el pasado. Y mejor que nadie entiendes lo que este momento significa realmente». Harald y Sonia terminaron demostrando que aquel enfrentamiento inicial con las normas de la Corona no había sido una aventura pasajera. Permanecieron juntos durante décadas y construyeron una familia al frente de la monarquía noruega. Con el paso de los años, aquella joven que en los años 50 no pertenecía al mundo de la realeza terminó convirtiéndose en reina.

Su historia también refleja el profundo cambio que experimentaron las monarquías europeas durante la segunda mitad del siglo XX. Lo que en los años 50 podía parecer una amenaza para la continuidad de una Corona terminó convirtiéndose en una de las historias de amor más reconocibles de la realeza. Harald V y Sonia celebraron casi seis décadas de historia compartida, desde aquellos primeros encuentros mantenidos en secreto hasta convertirse en uno de los matrimonios más longevos de las casas reales europeas.