Joyas

Inés García y Tana Rivera coinciden en el accesorio del verano: el pez que confirma el auge del ‘fisherman core’

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(Foto: Cool)
Marta Morales

Hay un nuevo animal que se ha colado en los joyeros más estilosos del verano. No es una concha, ni una estrella de mar, ni siquiera un ancla. Es el pez. Dorado, plateado, esmaltado, articulado o convertido en pequeño amuleto, el pescado se ha convertido en el charm inesperado de la temporada y en la confirmación definitiva de que el fisherman core ha dejado de ser una microtendencia para convertirse en uno de los códigos estéticos del verano de 2026.

La última en sumarse a esta fiebre ha sido Inés García, novia de Lamine Yamal, que ha elegido un llamativo colgante de pez para asistir a la semifinal del Mundial de fútbol. La pieza, que lleva sobre una camiseta futbolera, resume a la perfección la nueva manera de entender la joyería: accesorios con personalidad que no necesitan esperar a una cena especial o a un evento de etiqueta para entrar en escena.

El protagonista es el Charm Colgante Pez Articulado de Pandora, una pieza de 99 euros con recubrimiento de oro de 14 quilates sobre un núcleo de aleación metálica. Su particularidad está en el movimiento: el cuerpo, cubierto de escamas en relieve, está formado por segmentos articulados que se mueven al caminar, creando la sensación de que el pez nada sobre la cadena. Un pequeño ojo esmaltado en azul completa el diseño y aporta un punto de realismo.

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(Foto: @ineesgaarcia)

Inés lo lleva con una cadena fina dorada sobre la camiseta de fútbol, mezclando dos mundos que hasta hace poco parecían difíciles de conciliar: la estética deportiva y la joyería. Y precisamente ahí está parte de la clave de esta tendencia. El accesorio ya no tiene que combinar necesariamente con un look sofisticado; puede convertirse en el elemento inesperado que transforma unos básicos.

De las costas portuguesas al joyero de las ‘royals’

El pez tampoco es un descubrimiento exclusivo de esta temporada. En los últimos meses, distintas figuras vinculadas a la moda española han convertido este símbolo marino en uno de sus accesorios favoritos.

Tana Rivera acudió recientemente a Estepona para apoyar a su novio, el torero Roca Rey, con un conjunto de The IQ Collection y un llamativo colgante de pez de Los collares de Amali. Sobre el escote cuadrado del bustier, eligió un diseño dorado de silueta alargada, acabado mate y superficie martillada a mano, suspendido de un cordón de seda en tonos teja y caramelo.

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(Foto: @eugeniamartinezdeirujo)

La elección, además, tenía un guiño familiar. Su madre, Eugenia Martínez de Irujo, había lucido poco antes un collar de la misma firma, también protagonizado por un pez dorado articulado, aunque en su caso acompañado de un cordón verde agua. Madre e hija coinciden así en firma y símbolo, demostrando que el pez se ha convertido en mucho más que un accesorio anecdótico.

La firma también ha conquistado a Victoria Federica de Marichalar y a distintas creadoras de contenido, que han contribuido a convertir el pescadito dorado en uno de los objetos de deseo de la temporada.

¿Por qué todo el mundo lleva un pez?

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(Foto: @vicmabor)

La respuesta está en el auge del fisherman core, una estética que recupera códigos tradicionalmente asociados al universo marinero y los transforma en moda: rayas, redes, tejidos naturales, capazos, motivos náuticos y hasta conservas convertidas en objetos de culto.

El pez encaja perfectamente en esta tendencia porque funciona como un pequeño amuleto. Tiene un punto mediterráneo, artesanal y nostálgico, pero también resulta lo suficientemente divertido como para actualizar un estilismo. Y quizá ahí esté su mayor atractivo. En un verano en el que la moda busca cada vez más accesorios reconocibles y con historia, el pez se ha convertido en el detalle capaz de hacer que un look sencillo deje de serlo.