Para qué sirve y por qué recomiendan poner vinagre a las pilas AA y AAA
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Tarde o temprano ocurre en casi todos los hogares. Se coge el mando a distancia, el juguete olvidado en un cajón o cualquier otro aparato que lleva tiempo sin usarse, y al abrir el compartimento de las pilas aparece esa costra blanca o verdosa que lo cubre todo. La solución que circula por internet desde hace años es aplicar vinagre. Y aunque pueda parecer un remedio de abuela sin mucho fundamento, tiene detrás una explicación química concreta que justifica por qué funciona.
Qué es esa sustancia y por qué aparece
Cuando las pilas alcalinas, las habituales AA y AAA, permanecen demasiado tiempo dentro de un dispositivo sin usarse, pueden sufrir fugas internas. Lo que se filtra es hidróxido de potasio, una sustancia fuertemente alcalina y corrosiva que al entrar en contacto con el aire y los metales del compartimento forma esos depósitos blancos o verdosos que inutilizan los contactos eléctricos.
El resultado es un aparato que no enciende aunque se le pongan pilas nuevas, porque la corriente no puede circular correctamente a través de los terminales cubiertos de corrosión.
Por qué el vinagre neutraliza el problema
La clave está en la química básica de neutralización ácido-base. El vinagre blanco común contiene ácido acético diluido que, al entrar en contacto con el hidróxido de potasio de las pilas, desencadena una reacción que transforma esa costra dura e insoluble en una sal soluble y agua, mucho más fácil de retirar.
Es el mismo principio que respaldan portales especializados en reparación electrónica como iFixit, que recomiendan el uso de ácidos suaves, vinagre o zumo de limón, precisamente porque disuelven la corrosión sin agredir el recubrimiento de níquel de los contactos metálicos, algo que sí ocurriría si se intentara limpiar lijando o rascando con fuerza.
Conviene aclarar, no obstante, que el vinagre no recarga ni reactiva pilas agotadas. Su única función es limpiar la corrosión para que el dispositivo pueda volver a funcionar con pilas nuevas.
Cómo hacerlo sin estropear el aparato
Aplicar vinagre de cualquier manera puede causar más daño que la propia corrosión. Si el líquido se filtra hacia la placa de circuito del dispositivo, puede provocar cortocircuitos o corrosión permanente sobre componentes que no tienen ningún problema previo. Por eso el método importa tanto como el producto.
Lo primero es retirar las pilas dañadas y llevarlas a un punto de reciclaje, nunca sumergirlas en vinagre. Conviene usar guantes y proteger los ojos, ya que el hidróxido de potasio que queda en los contactos puede irritar la piel. A continuación, se humedece la punta de un bastoncillo de algodón o un cepillo de dientes suave con vinagre blanco y se frota con suavidad sobre los resortes y bordes corroídos hasta eliminar toda la acumulación.
El paso final es tan importante como los anteriores: limpiar los restos con un paño humedecido en alcohol isopropílico para eliminar tanto la humedad como el exceso de ácido acético. Si este residuo se queda, el propio vinagre puede acabar oxidando los componentes de acero con el tiempo. Solo cuando todo esté completamente seco es seguro colocar pilas nuevas.
Un truco sencillo, barato y respaldado por la química que puede devolver la vida a más de un aparato que parecía destinado a la basura.