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Paula Nuévalos, agricultora de 27 años, rompe con la romantización del campo: «No te gusta el pueblo, te gusta venir de vacaciones»

Agricultora
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Cada verano, miles de personas regresan a los pueblos en busca de tranquilidad, lejos del ritmo frenético de las ciudades. Sin embargo, Paula Nuévalos, una agricultora valenciana de 27 años, ha querido mostrar que esa imagen asociada a las vacaciones no representa lo que supone vivir y trabajar en el medio rural durante todo el año. La joven, natural de Utiel (Valencia), trabajaba como ingeniera mecánica hasta que la muerte de su padre dio un giro inesperado a su vida. Fue entonces cuando decidió abandonar su profesión y volver al campo para hacerse cargo de la explotación agrícola familiar.

En uno de sus últimos vídeos, reflexiona sobre una frase que escucha habitualmente durante los meses de verano: «Me encanta el pueblo». Bajo su punto de vista, muchas de las personas que la pronuncian no se refieren realmente a la vida rural, sino a las vacaciones que pasan allí durante unas pocas semanas. «Es que a mí me hace mucha gracia porque la gente dice: «Me encanta el pueblo». No, cariño, a ti te encanta el pueblo en verano, que es cuando está la piscina abierta, cuando vas al bar, cuando te tomas tus vacaciones», explica.

El verdadero significado de la vida rural

@agropauli ¿Qué opináis ? Os leo😎 No peleéis que os veo venir… #pueblos #verano #campo #vidarural #rural ♬ sonido original – agropauli

La agricultora resume su postura con una frase que ha generado numerosos comentarios en redes sociales: «A ti te gusta estar de vacaciones en un sitio tranquilo, pero no te gusta el pueblo». Durante los meses de julio y agosto, muchos municipios pequeños ven cómo las calles recuperan una vida que, una vez llega septiembre, prácticamente desaparece.

«Llega el verano y, con ello, la gente de ciudad que viene a los pueblos. Y es que a mí me hace mucha gracia porque la gente dice: «Me encanta el pueblo». No, cariño, a ti no te encanta el pueblo; a ti te encanta el pueblo en verano, que es cuando está la piscina abierta, cuando vas al bar, cuando te tomas ahí tus vacaciones. Lo que te gusta es estar de vacaciones en un sitio tranquilo, pero no te gusta el pueblo.

O sea, a ti no te gusta aburrirte en invierno. Bueno, para quien se aburra, yo no me aburro en el pueblo, pero bueno. Para quien se aburra en invierno, que no haya actividades sociales, que no haya tanta gente… No creo que estemos confundiendo que lo que me gusta es socializar con la gente de la ciudad que también viene por aquí en verano, ¿no? ¿Qué opináis?»

Su reflexión pone el foco en una realidad que conocen bien vecinos del medio rural. Vivir en un pueblo no significa únicamente disfrutar de la tranquilidad, los paisajes o las fiestas durante unas pocas semanas al año, sino permanecer allí cuando los negocios cierran, los servicios se encuentran lejos y el trabajo en el campo no da tregua, haga frío o calor.

La propia trayectoria de Paula Nuévalos refleja esa diferencia. Su regreso a Utiel fue una decisión que la llevó a dejar su trabajo como ingeniera mecánica y asumir la responsabilidad de continuar con la explotación agrícola familiar. Desde entonces, comparte en redes sociales su día a día entre los viñedos y habla con naturalidad tanto de las dificultades como de las oportunidades que implica dedicarse a la agricultura.

El fenómeno de la ‘España vaciada’

Aunque España ha experimentado un notable crecimiento demográfico durante las dos últimas décadas, al pasar de 41,1 a 47 millones de habitantes, este aumento no se ha repartido de manera uniforme por el territorio. De hecho, cuatro comunidades autónomas (Extremadura, Galicia, Castilla y León y Asturias) empezaron a perder población con la llegada del siglo XXI, y posteriormente se han sumado otras cinco: Aragón, Cantabria, Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana y La Rioja.

Se trata, además, de un fenómeno que se aprecia especialmente a escala municipal. De los 8.131 municipios que existen en España, 5.102 han perdido habitantes desde 2001. Si se amplía el análisis a la última década, la cifra asciende hasta los 6.232 municipios. En otras palabras, aproximadamente tres de cada cuatro municipios españoles han perdido población durante la última década.

Otra de las caras del fenómeno de la despoblación está relacionada con el progresivo envejecimiento de la población. España se encuentra entre los países con una mayor esperanza de vida al nacer, situada en 83,2 años. En la actualidad, cerca de nueve millones de personas tienen más de 65 años, lo que supone aproximadamente una de cada cinco personas.

Este envejecimiento, además, tiene una especial incidencia en los pequeños municipios rurales. En las localidades con menos de 5.000 habitantes, una de cada cuatro personas supera ya los 65 años. La situación es todavía más acusada en los municipios de menos de 1.000 habitantes, donde tres de cada diez vecinos tienen más de 65 años y casi el 15 % alcanza los 80 años.

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