Voluntariado

Una pareja de jubilados hispano-alemanes busca voluntarios para vivir gratis en su finca de 20 hectáreas en Huelva: tienes que ayudar con la recolección o cuidar a los burros

vivir gratis en su finca de 20 hectáreas en Huelva
Teresa, la anfitriona, con uno de sus burros. Foto: Workaway.
Alejo Lucarás
  • Alejo Lucarás
  • Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Córdoba. Redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

Quien quiera vivir gratis en Huelva, rodeado de encinas y sin vecinos a la vista, debería quedarse a leer este artículo. Y es que una nueva oportunidad de voluntariado rural se está desarrollando aquí. Para ser más específicos, se trata de una finca de olivos en la Sierra de Aracena, cerca de un pueblo de poco más de 1.200 habitantes.

Sus dueños, una pareja hispano-alemana, buscan personas dispuestas a instalarse una temporada en su terreno. A cambio, piden una mano con ciertas labores que marcan el día a día de una explotación aislada y autosuficiente.

Una pareja busca voluntarios para vivir gratis en Huelva a cambio de cuidar burros y recoger aceitunas

Jesús y Teresa son los propietarios de una finca de veinte hectáreas situada dentro del Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche, en el término municipal de Encinasola. Han publicado su oferta en Workaway, una web que pone en contacto a viajeros con anfitriones de todo el mundo. El trato es sencillo: alojamiento sin coste a cambio de colaborar en la finca.

En este marco, las tareas son variadas. La principal llega con el otoño, cuando toca la recolección de la aceituna y la elaboración de aceite de oliva.

El resto del año, el trabajo gira en torno al mantenimiento del terreno y al cuidado de los animales, entre los que figuran dos burros (Burrito-san y Pepe), siete perros y un pequeño grupo de gallinas.

Jesús, uno de los anfitriones trabajando en el campo de Encinasola
Jesús, uno de los anfitriones trabajando en el campo de Encinasola. Foto: Workaway.

Según el anuncio, los voluntarios también pueden colaborar en otras labores del campo y de la casa:

  • Poda y desbroce del terreno.
  • Reparación de vallas y mantenimiento de herramientas.
  • Corte de leña para el invierno.
  • Limpieza de la orilla del río.
  • Pequeñas obras en la vivienda y proyectos creativos de bricolaje.

Además, con los burros, la tarea va más allá de darles de comer: la pareja menciona su adiestramiento y el recorte de los cascos. Eso sí, el anuncio no detalla cuántas horas al día se dedican a estas labores.

En Workaway, lo habitual ronda las cuatro o cinco horas diarias, aunque cada anfitrión fija sus condiciones antes de la llegada.

Energía solar, casita propia y poca cobertura: así es la vida en esta finca de Encinasola

Uno de los datos principales a remarcar de este voluntariado es que la propiedad funciona al margen de la red: se abastece con placas solares y gestiona su propia agua potable.

Entre tanto, los voluntarios no conviven con los dueños, sino que se alojan en una casita de invitados levantada sobre una colina, con vistas al entorno y una zona vallada aparte. Allí caben un máximo de dos personas, y también hay sitio para quien llegue en autocaravana.

Casa de los invitados de este voluntariado
Casa de los invitados de Jesús y Teresa, donde duermen los voluntarios. Foto: Workaway.

Por otro lado, conviene matizar lo de vivir gratis en Huelva, porque la comida no entra en el trato. La casita es independiente y cada huésped debe cocinar con sus propios alimentos, aunque la despensa cuenta con algunos productos básicos.

A todo esto se suma una conexión a internet limitada, un detalle importante para quien pretenda teletrabajar desde la sierra o pasar horas pegado al móvil.

Y desde luego, vaya que el aislamiento es real. La finca está a una hora a pie del casco urbano de Encinasola y a nueve kilómetros de la frontera portuguesa, de modo que los anfitriones recomiendan disponer de vehículo propio.

Si no, la pareja se ofrece a recoger a los voluntarios en la estación de autobuses de un pueblo situado a 23 kilómetros.

Requisitos e inscripción para vivir gratis en Huelva con esta pareja

Por un lado, los anfitriones piden una estancia mínima de dos semanas y buscan perfiles independientes (personas solas o parejas) que valoren la intimidad y no necesiten supervisión constante.

Por otro lado, no aceptan familias, la casa es libre de humo y, en algunos casos, admiten que el voluntario viaje con su mascota. Hablan con fluidez alemán y español, se defienden en inglés y ofrecen intercambio de idiomas.

Para inscribirse, hay que crear un perfil en Workaway y escribir a los dueños desde su anuncio en la plataforma, donde figura un calendario de disponibilidad para 2026. Explorar las ofertas es gratis, pero contactar con un anfitrión exige pagar una cuota anual de unos 39 euros (49 euros para dos viajeros). En este sentido, la pareja suele responder en menos de 24 horas.

Encinasola, el pueblo de la raya que rodea la finca

Encinasola es uno de los municipios más occidentales de la Sierra de Huelva y vive pegado a Portugal, a unos siete kilómetros de la frontera.

Según los últimos datos del padrón, cuenta con 1.232 habitantes, una cifra que ha ido bajando con los años (en 2010 superaba los 1.500). Probablemente, su condición fronteriza explique buena parte de su historia y de su patrimonio.

Por ejemplo, de la etapa militar quedan restos de los fuertes de San Felipe y San Juan, situados en extremos opuestos del pueblo, así como de un castillo cuya construcción se atribuye a la época de Alfonso X.

Mientras tanto, algunas viviendas se apoyan hoy en los antiguos muros. En el centro sobresale la iglesia de San Andrés, del siglo XVI, con una sola nave y ábside gótico.

Y para mover un poco más el cuerpo, no pasa desapercibida la invitación de los alrededores a caminar: varios senderos recorren la dehesa hasta Las Contiendas, en la ruta que enlaza castillos de la raya.

Por último, para quienes quieran sumergirse en la cultura, las fiestas giran en torno a la Romería de la Virgen de las Flores, una semana después del Domingo de Resurrección, y a la feria de septiembre, citas muy celebradas en un pueblo donde más del 77% de los empadronados nació en el propio municipio.

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